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Domingo, 01 Abril 2012

"Lo que nos hizo mal fue el abandono pos guerra"

Esta noche, en el Monumento a los Caídos, comenzará la vigilia que harán los ex combatientes rosarinos junto a un grupo de artistas locales bajo la consigna "Rosario le dice al mundo: Las Malvinas son argentinas".

Es una de las tantas actividades organizadas por la comisión "Malvinas 30 años", una iniciativa de la Federación de Veteranos de Guerra provincial que contó con el apoyo del Ministerio de Cultura e Innovación provincial, la Municipalidad de Rosario, y la Universidad Nacional de Rosario (UNR). Además, los ex combatientes están entusiasmados por la adquisición del colectivo "Generación Malvinas en movimiento", que cuenta con tecnología multimedia y que recorrerá los barrios de la ciudad y localidades vecinas para explicar la causa Malvinas. "Vamos a hablar de todas la soberanías; de los que contaminan la tierra, de los que no llegan a terminar la secundaria, del plato de comida en la mesa, de los que esclavizan a los obreros, los que buscan chicos del norte para tenerlos escondidos acá laburando"; van relatando a dúo Rubén Rada, presidente de la Federación de Veteranos de Guerra de Santa Fe, y Julio Más, integrante del Centro de ex Combatientes de Rosario.

Sus teléfonos no paran de sonar durante la entrevista con Rosario/12. Los convocan para contar los preparativos por el 30º aniversario (ver aparte). Rada conoce el significado de la palabra militante, puede hacer un recorrido desparejo en el tiempo entremezclando anécdotas y recuerdos, pero siempre encuentra un lugar para la reflexión: "Mientras nosotros estábamos en un pozo con un fusil, el presidente del Banco Nación estatizaba la deuda inglesa".

Más agrega: "La mayoría de nosotros no se queja de la guerra, lo que nos hizo mal a nosotros fue el abandono pos guerra; estoy orgulloso de haber defendido a mi Patria, es la verdadera historia que estamos tratando que se escriba de acá en adelante, sin rencores ni odios, simplemente para que se sepa cómo se tiene que escribir la historia y no caer en los mismos errores".

Las dos plazas

El 30 de marzo, Rada era uno de los miles de argentinos convocados a marchar bajo la consigna "Paz, pan y trabajo" en la Plaza de Mayo. Estaba en Buenos Aires porque le habían dado la baja luego de realizar el servicio militar en el Regimiento 4 de Monte Caseros en Corrientes. Hasta allí llegó junto a otros nueve conscriptos de Rosario, todos castigados por hacer bromas en el cuartel. "En la plaza nos cagaron a palos, nos pintaron con los camiones hidrantes, mataron a un compañero, rompieron todo; y a los dos días, en la misma plaza, los mismos milicos represores te invitaban a pasar y te pedían que gritaran que las Malvinas eran argentinas", recordó.

Esa noche, luego de sacarse la pintura que en esa época era roja, se tomó un tren para Rosario. Llegó el dos de abril a la madrugada. Mientras estaba durmiendo en la casa de su madre un camión del Ejército lo pasó a buscar para ir a las Malvinas, si no se subía se convertía en un desertor. Es difícil conseguir que Rada mantenga el hilo de la conversación. No porque no esté dispuesto, todo lo contrario. Sucede que su teléfono celular no para de sonar, son periodistas y productores que quieren concertar entrevistas por los actos del 30 aniversario.

"La maestra me enseñó que las Malvinas eran argentinas "continúa Rada. Mi viejo, que era militante, me miró y me dijo: Vas. Claro que voy, le contesté. Yo iba a pelear contra el tipo que me cagó la vida durante 200 años y que me la sigue cagando todos los días, pero inconscientemente fui al matadero. Nosotros pensábamos que íbamos a estar una semana y nos volvíamos. Estuve desde el 17 de abril hasta que caí prisionero el 10 de junio; fui a un campo de concentración, durante ocho días estuve detenido, y me llevaron a Puerto Madryn como prisionero de guerra".

Como a casi todos los soldados que combatieron en Malvinas, nunca les dijeron que los llevaban a las islas. "Subimos a un avión de Aerolíneas Argentinas que no tenía los asientos y las ventanillas estaban tapadas. Nos dijeron que íbamos a reforzar la guarnición Islas Malvinas. Al aterrizar el avión nos permitieron levantar las ventanillas. Te juro, cuando vi el faro, de lo primero que me acordé fue de mi maestra".

"No fui a la guerra con Belgrano y San Martín"

De su primer día en las islas, Rada recuerda que los hicieron caminar bastante bajo la lluvia y el viento. "Siempre nos decían que detrás de las montañas llegábamos; si al día siguiente comenzaba el combate estábamos todos destruidos, cansados, mojados, hambreados. Yo no fui a la guerra con Belgrano y San Martín, nosotros fuimos con los que les pegaban a los trabajadores y reprimían".

Rada continuó: "Los milicos hicieron mucho daño, se tiraron contra los intereses políticos y económicos por los cuales habían tomado el poder seis años antes. Mientras nosotros estábamos en un pozo con un fusil y el presidente del Banco Nación de la Argentina estatizaba la deuda inglesa; ese tipo se llamaba Domingo Felipe Cavallo, fue el que hizo la convertibilidad un 2 de abril, y había gente que pensaba que nos iba a salvar, hay que tener memoria, son cipayos".

Nada es casual. Rada comenta que aún debe inglés de cuarto y quinto año del secundario, jamás las rindió y por eso no pudo terminar el secundario.

Un sándwich de 14 libras

Más recuerda que en 1985, el por entonces coronel Mabragaña, que era veterano de guerra, donó unos recuerdos de Malvinas al Museo Histórico Provincial. "Fue toda la prensa, y cuando me consultaron qué pensaba, les dije que en lugar de hacer tanta pantomima se ocuparan de los veteranos, y mandé al frente a todos, al clero, a los militares; esa nota nunca salió".

A Más le tocó hacer la colimba en el Regimiento de Infantería 5 en Paso de los Libres. Su historia es muy similar a la de Rada, la diferencia es que a él aún no le habían dado la baja. De Corrientes lo trasladaron a Comodoro Rivadavia. Antes de partir a las islas, también en un avión de Aerolíneas Argentinas, les dijeron que iban a Caleta Olivia; sospecharon porque el vuelo demoraba demasiado.

A Más, sus superiores lo estaquearon durante 18 horas por tratar de conseguir comida. Cuando terminó la guerra, pasó un mes como prisionero con un grupo de 600 soldados. Un buque inglés lo trasladó hasta Puerto Madryn. Desde allí, un colectivo lo llevó hasta la base aérea de Trelew. Cansado y hambriento fue hasta la cantina del cuartel. El civil que tenía a su cargo la concesión solamente tenía para ofrecerles un sándwich y una coca; eso sí, tenían que pagarlo. "Tenía 14 libras, el sueldo de prisionero para gastos personales, y el tipo tuvo la bajeza de aceptarlos", recuerda Más.

Para Rada, la contracara fue la solidaridad de los pobladores del sur argentino que recibieron a los soldados como héroes. "En los colectivos las ventanas estaban tapadas con cartones. Como sentíamos mucho ruido al salir de Puerto Madryn sacamos los cartones, era un mar de gente: lloraban, gritaban, nos tiraban cigarrillos, facturas, las mujeres nos besaban en la boca; de eso nunca me voy a olvidar".

"La militancia los va a salvar"

Durante los primeros años de la posguerra, muchos veteranos se quitaron la vida. "Las cosas que no hablábamos con la familia las empezamos a hablar con los veteranos, dándonos cuenta que eran las mismas necesidades, los mismos dolores, las mismas pesadillas, las mismas cantidad de horas sin dormir, las borracheras, drogas o lo que sea. Los que estábamos un poquito mejor tratamos de poner la cabeza, y los que tenían más cualidades de líderes como Rubén, trataron de organizar un poco eso entre todos", apunta Más. "Yo les decía a los muchachos que la militancia los iba a salvar, que no se tenían que quedar en sus casas, había que mostrarse", agrega Rada.

Rada y Más decidieron cambiar el Centro de ex Combatientes de Rosario en 1997. "Era un centro muy militar, también estaba metida la iglesia católica, estaba muy desprestigiado. Empezamos a luchar, unirnos, y a buscar los beneficios que nunca tuvimos; así conseguimos muchas conquistas; y Santa fe está a la vanguardia de las conquistas de los veteranos de guerra, son las más altas del país", aseguró Rada. Sobre este tema, el veterano dice que gana cuatro veces más que un compañero de Corrientes, mientras que uno de Formosa directamente no cobra. "Hay veteranos de primera y de segunda, estas cosas no las entiendo", dice con cierta desazón Rada.

Orgullo y corazón

Ellos nunca regresaron a las islas. A la hora de explicar los motivos, los dos coinciden en anteponer en la respuesta la palabra orgullo. "Tengo una tesitura que la voy a seguir manteniendo mientras pueda. Me priva el orgullo de no dejarme sellar nunca el en tierra de Malvinas el pasaporte por un inglés. De todos modos, cuando me gane el corazón, voy a ir; por eso no juzgo a los compañeros que van. Estamos más grandes, valorizás más otras cosas y querés cerrar un capítulo que ya lleva 30 años. Me gustaría recorrer los lugares donde murieron mis compañeros, donde combatí y me cagué de frío y de hambre, donde estaba orgulloso pese a todo de defender la Patria, que de lo único que me avergonzaba era de mis superiores", apunta Más. "Me muero por ir, pero no puedo", completó Rada.

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