Rosario, Martes 11 Diciembre 2018
Lunes, 05 Marzo 2018

Santa Fe, todo para armar

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Sin 2018 no habrá 2019 para ningún vector político. Lifschitz sigue apostando a su propia reelección. Se confirma la posibilidad de un frente a intendente entre el Frente Progresista, Ciudad Futura y el peronismo.

La política santafesina adelanta los tiempos, y se entiende el por qué: sin 2018 no habrá 2019, pese a que este año no tiene elecciones a la vista, salvo que el gobierno provincial pueda llevar a la práctica su deseo mayor, que no es otro que reformar la Constitución, con reelección del gobernador incluida.

La Constitución santafesina ha quedado irremediablemente vieja, debería ser modificada, pero el Ejecutivo no encuentra la manera de lograr el consenso necesario para ir a una elección de convencionales constituyentes que ponga sobre la mesa las cuestiones más importantes. Hay también hasta aquí un déficit en el menú a la hora de seducir a la sociedad, aunque desde la Casa Gris muestran encuestas a favor de la reforma.

Santa Fe necesita una reforma política que quede estampada en una nueva Constitución. Por ejemplo: es la única provincia cuya Legislatura inicia sus sesiones el 1º de mayo, dos meses después que el Congreso nacional y que la casi totalidad de las Cámaras de otras provincias. Pero es es el punto más naif.

Convencer y entusiasmar

Lo que debería plantear el Ejecutivo santafesino es la limitación en el tiempo de los mandatos de los legisladores, reformas en la composición de las mayorías e institucionalización de mecanismos de democracia directa y semidirecta. La "ampliación de derechos", y cuestiones por el por el estilo, tienen una linda sonoridad, pero no entusiasma más que a los propios interesados.

Miguel Lifschitz anda muy bien en las encuestas y quiere ser reelecto: el novelón interminable de la reforma constitucional le ha permitido seguir montado arriba del caballo, pese a la derrota del Frente Progresista en las elecciones del 2017. Para un gobernador, como para un presidente, es más importante la posesión de expectativas —que siempre son a futuro— que los logros o tropezones del pasado. Lo decía Néstor Kirchner: "Poder es tener obra pública, caja y una reelección a mano". A Lifschitz le falta la tercera opción.

La agitada reunión de los conmilitones del Frente Progresista con el gobernador fue la enésima muestra de un fresco que se viene exhibiendo desde hace mucho tiempo. La voz cantante del rechazo a la reelección del gobernador fue del diputado Eduardo Di Pollina.

Se sabrá en un tiempo cortísimo si esa posición es llevada a los hechos por Antonio Bonfatti. Dígase de una vez: todos los aprontes se terminan si Bonfatti anticipa que será candidato a gobernador. O conduce esa decisión política a una interna para alquilar balcones. Pero, hasta aquí, el presidente de la Cámara baja no lo dijo.

A pasos del jefe de la Casa Gris, dicen: "Hay consenso en el oficialismo. Todo el radicalismo completo, a excepción de un diputado vinculado a José Corral, está de acuerdo". Aun así, no hay reforma posible sin el concurso de la oposición, o de alguna de las oposiciones.

Lifschitz ha dicho que no habrá chance de avanzar si no se tiene el aval del macrismo, léase del presidente de la nación. En el momento en que iban a hablar de estas cosas el gobernador y el jefe del Estado, a Lifschitz se le rompió el avión con el que iba a desplazarse hasta Olivos. Ahora, se han reabierto los canales de diálogo.

Como en una cancha de bochas, el mandatario santafesino quiere la lisa y la rayada: si no tiene chance de ir por la reelección, aspira a ponerse a la cabeza de un armado nacional progresista junto a Margarita Stolbizer, el radicalismo "que no baja las banderas" y otros personajes afines. La creación de una Tercera Vía es un hecho necesario para una buena salud democrática. Con grietas sólo sobrevive la República.

Pero antes que pensar en lo nacional, todos los protagonistas del Frente Progresista —incluido el gobernador— deben buscar las herramientas para mantener en el poder de la provincia y Rosario a ese vector ideológico, algo que entró en zona de turbulencias por los últimos resultados electorales. Se verá.

El adelantamiento de los tiempos también llegó al peronismo santafesino. Como un hecho inédito en su vida política, Omar Perotti fue el primero en vocear a los cuatro vientos su candidatura a gobernador. Por estas horas, vuelve a aparecer la posibilidad —como cada dos años— de que María Eugenia Bielsa sea postulante. Y está también Alejandra Rodenas.

La arquitecta continúa trabajando en su profesión, pero se dio tiempo para mantener conversaciones con algunas referencias del campo social. Desde su sector, además, existieron diálogos con senadores del PJ. La ex vicegobernadora es el mito del eterno retorno, pero si de verdad vuelve al ruedo electoral, el peronismo tendrá unas Paso atrapantes y muy competitivas. No hay que olvidarse, además, que el kirchnerismo tendrá su propio postulante en esas primarias. Y que Agustín Rossi tuvo casi 500 mil votos de respaldo. Salvo que todo vuele por los aires.

En busca de ese escenario de primarias competitivas, el macrismo rosarino ausculta la posibilidad de tener candidato para enfrentar a José Corral. "Si el peronismo tiene a Perotti y a Bielsa compitiendo, nos obliga a nosotros a competir. Corral será uno de los candidatos, no el único. A menos que desde Casa Rosada baje la orden de unificar con José. O puede ser todo lo contrario, vaya uno a saber", revela, chispeante, una fuente de Cambiemos.

En Rosario, se confirmó lo que se adelantó desde esta columna en diciembre de 2017: Ciudad Futura propuso anoche una interna abierta a intendente con el socialismo y el peronismo. Es la primera gran noticia política en la ciudad.

En este último colectivo quieren la integración del peronismo. "El socialismo nos invita a un gran frente, la contrapropuesta es hacer unas Paso sólo a intendente para generar un ballottage simbólico. Eso da viabilidad política, porque cada uno puede ir con su lista de concejales", reveló una fuente, apenas terminado el congreso de Ciudad Futura. Creen que si no se genera un espacio amplio, está liberado el camino al triunfo de Cambiemos en Rosario.

Algunos, de manera relativamente tardía, han empezado a pensar en los beneficios que les daría el instituto del ballottage a la hora de sembrar acuerdos políticos que se traduzcan en lo electoral. Aunque, en política, nunca es tarde.

En marzo próximo, para esta misma fecha, ya estarán presentadas todas las listas. Las primarias se realizarían en mayo y, en julio, ya podrían estar consagrados el gobernador y el intendente de Rosario.

El tiempo es veloz, canta David Lebón.

Mauricio Maronna

Jefe de la seccion Política del diario La Capital

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