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Lunes, 23 Octubre 2017

Es la hora, es ahora

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Claves. Las urnas dejarán en claro cómo quedará conformado el nuevo escenario provincial y municipal. El caso Maldonado le quitó interés al cierre de campaña. ¿Tendrá influencia perceptible a la hora del voto?

Hoy es el día en el que se sabrá si Mauricio Macri puede empezar a pensar en su propia reelección o si las urnas le propinan un golpe a esa ilusión. También es el día en que se conocerá si Cristina Kirchner tiene hilo en el carretel o si sólo hasta aquí llegan sus ilusiones. Al mismo tiempo, se sabrá si la grieta sigue monopolizando las acciones o si se abriría una ventana para alguna tercera fuerza.

La aparición del cadáver de Santiago Maldonado trastocó todo el guión de campaña. Cambiemos pensaba cerrarla con una masiva puesta en escena de sus candidatos, en un contexto de triunfo cercano, con las imágenes de Julio De Vido cercado e, incluso, detenido.

Esta nueva realidad sí pareció complicar el cierre de campaña oficialista, aunque nadie podría adelantar por estas horas cuál sería el costo político-electoral del gobierno, si es que en verdad resulta lastimado por la situación. Todo está por verse.

El sueño módico del macrismo es alcanzar en estas elecciones de mitad de mandato el 40 por ciento y lograr victorias en Santa Fe y provincia de Buenos Aires, los dos grandes distritos en lo que cayó derrotado en primarias. Respecto de la primera opción, el macrismo confía en ganarle a Cristina apostando al voto útil, que termine vaciando de sufragios a Sergio Massa y capturando voluntades que el 13 de agosto fueron a otros puertos.

El cambio de época, de ciclo, o como se lo quiera llamar, está en el éxito de la marca Cambiemos, que pasa por encima de los nombres propios. Ejemplo: pocas veces en la historia de la democracia apareció un candidato oficialista tan malo como Esteban Bullrich, Y, sin embargo, es muy posible que Bullrich le provoque la primera derrota de su carrera política a Cristina. Eso se explica por el valor de una marca en alza, la de Cambiemos.

El lunes debería empezar otra historia respecto de la tan mentada "grieta", al fin un negocio político rentabilísimo para macristas y kirchneristas. Pero no hay que esperar demasiado en el corto plazo. Desde mañana, el gobierno necesita empezar a negociar con la oposición porque, sea cual fuere el resultado, no tendrá mayorías en las Cámaras legislativas.

La presencia de Cristina en el Senado hará más visible los intentos de Miguel Pichetto de otorgarle al oficialismo todas las leyes que requiera. Una fuente macrista, que se reunió con el ex kirchnerista, ex menemista y ex duhaldista Pichetto, salió sorprendida del encuentro con el rionegrino: "Pichetto nos vota hasta correr la edad jubilatoria a los 90 años".

En Santa Fe, la única duda es saber si Cambiemos supera al Frente Justicialista. Todas las encuestas muestran a la lista de Albor Cantard por encima de Agustín Rossi, pero las pujas verdaderas se dirimen en las urnas. Para la Casa Rosada no serán neutrales los resultados de la bota santafesina.

Enviaron aquí a toda la primera línea del gabinete y, otra vez, Elisa Carrió bajó a la provincia para denostar y/o injuriar adversarios que el gobierno quiere correr de la escena. Hasta que a Lilita le tocó padecer en carne propia lo que les hace a otros. "Justicia poética", dicen en el oficialismo santafesino frente a la constelación de críticas contra la chaqueña que, finalmente, fue sacada de la campaña por los jefes de Cambiemos. ¿Qúo vadis Lilita?

Así como Bullrich puede ganarle a Cristina pese a ser un candidato bastante inepto, Carrió sacará infinidad de votos en la ciudad de Buenos Aires. La infeliz comparación entre el chico Maldonado y Walt Disney hubiera resultado el cajón de Herminio en algún país serio, con valores republicanos y de sentido común. Se sabe, Argentina no lo es.

La otra duda central en Santa Fe es si podrá ingresar a la Cámara de Diputados algún representante que no se referencie en Cambiemos, en el Frente Progresista y en el peronismo. Podría haber una o dos bancas en al aire, a las que miran con un deseo incontrolable Jorge Boasso y Diego Giuliano. También dependerá de la performance del candidato oficialista santafesino Luis Contigiani.

El debate de los postulantes a diputado no dejó material para el análisis. Como en otros años, lo más picante estuvo fuera de cámaras. Deberán modificar los organizadores el protocolo de debate para años sucesivos, porque el actual es un corset para la atracción mediática y genera un aburrimiento extraordinario a la platea.

En Rosario, Cambiemos hizo tareas de mantenimiento respecto de las primarias y, recién sobre el final, salieron algunos dirigentes a rechazar las denuncias sobre clientelismo y políticas de ajuste en caso de llegar al poder. Esto, hasta el miércoles, porque luego el caso Maldonado acaparó toda la atención.

En Rosario, hoy ganará Cambiemos. La gran duda es si en el segundo lugar estará el Frente Justicialista o el Frente Progresista. El oficialismo mutó radicalmente su estrategia proselitista y puso al candidato (Pablo Javkin) cara a cara con los vecinos. Muy lejos de la pésima campaña de primarias, que pareció formateada por los adversarios.

Roberto Sukerman deberá mantener o aumentar su caudal de votos y, para eso, necesitará el concurso de todos los candidatos que fueron de la partida el 13 de agosto, pero que hoy no estarán en las boletas. La clave del peronismo rosarino es mantener unidad en la acción para que no se le vuelvan a fugar votos.

Por debajo de las tres principales referencias se mueven otros postulantes buscando su lugar. Ahí, el que tendrá la última palabra es el sistema D'Hondt. Del poroteo dependerá saber si, además de los tres grandes frentes, se cuelan otras referencias electorales (Ciudad Futura, 1Proyecto, UCR, entre otros).

Se terminó lo que se daba: ahora hablan las urnas.

Mauricio Maronna

Jefe de la seccion Política del diario La Capital