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Lunes, 22 Agosto 2016

Límites que impone la realidad

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La escalada de inseguridad en Rosario es un urgente llamado de alerta a los gobernantes, a los jueces y a la política en general. A nivel nacional, el fallo de la Corte Suprema obliga a replanteos económicos.

El futuro de Mauricio Macri depende de la economía. El futuro de Miguel Lifschitz está vinculado a la seguridad. Hoy, los dos están con saldo en rojo: la Nación con la economía y la provincia con la seguridad.

El fallo de la Corte Suprema significó una derrota política y económica para el gobierno, puso a baño María el futuro de Juan José Aranguren y abrió nuevas grietas para que la oposición haga leña del árbol caído, ya sin temor a los efectos de la luna de miel, que terminó el día en que el oficialismo afinó mal la punta del lápiz a la hora de incrementar el precio del gas.

El trastorno político para Cambiemos es que la Corte ha transformado en menos que nada lo que el gobierno esperaba en dinero constante y sonante para sus arcas con los ingresos de los usuarios residenciales —aunque menor en porcentaje que el correspondiente a personas jurídicas— y deberá implementar el tarifazo desde octubre para adelante, bordeando, incluso, los comicios de mitad de mandato. En Argentina no se ganan elecciones con tarifazos.

Recalculando. Ahí aparece el desafío nuevo de Macri, rodeado de un interrogante que aún no se pudo develar: ¿la sorprendente mala praxis a la hora de aplicar el ajuste tarifario, y el sablazo que le propinó la Corte, hará que de ahora en más la Casa Rosada tome un camino más clásico para poder acomodarse electoralmente sin tanto riesgo?

Por lo pronto, hoy el principal desvelo para los comicios de mitad de mandato es negociar con el radicalismo y con los que se sumen los primeros lugares en las listas de diputados. "Acá ya no hay otra premisa. No les vamos a pelear intendentes ni concejales a los radicales o a los peronistas sueltos que se acerquen. Necesitamos más que nunca mejorar la composición en la Cámara para no quedar más expuestos", dijo a LaCapital una fuente legislativa del PRO.

El consultor Rosendo Fraga aporta los números empíricos que afirma el análisis teórico: "El oficialismo tiene asegurado mejorar su posición en el Congreso el año próximo, aunque ello no implique que llegue a la mayoría en las dos Cámaras. En Diputados, se renueva la mitad electa en 2013, cuando el PRO no compitió como fuerza nacional". A su vez, en la provincia de Buenos Aires, donde puede aspirar a obtener entre el 40 y el 45 por ciento de las 35 bancas en disputa, en 2013 tuvo sólo 2, incorporadas en la lista de Sergio Massa. "Es decir que, sólo en este distrito, puede sumar entre 10 y 16 bancas, de acuerdo a los espacios que deje al radicalismo", puntualiza Fraga.

En todos los casos, el objetivo que tiene el gobierno depende de la UCR, que quiere conservar los lugares que tiene pero, además, ampliarlos. ¿Habrá paz entre macristas y radicales o tendrán que jugar el juego de los casilleros en las Paso?

En Santa Fe, cuentan que el PRO no opondría reparos a que un radical encabece la nómina, pero siempre y cuando se le garantice la candidatura de intendente de Rosario, en 2019. No hay muchas incógnitas alrededor de los nombres. José Corral deberá decidir si es de la partida por la UCR, al tiempo que Luciano Laspina es uno de los nombres que se vocean en los campamentos amarillos, que ahora son varios.

Algunos informantes sostienen que no está descartada otra invitación de urgencia a Miguel Del Sel para que sea de la partida como candidato legislativo. "Miguel está decidiendo su futuro. Recibió una propuesta de Dady Brieva y el Chino Volpato para volver a las tablas con Midachi. Para eso debería dejar la política", reveló a este diario un conocedor de los movimientos sigilosos del embajador en Panamá.

La política santafesina preelectoral deberá sortear el devenir de la realidad económica y social de la provincial y los tambores de guerritas tras la formación de Cambiemos en Santa Fe y las durísimas críticas del vicegobernador Carlos Fascendini contra Corral y Mario Barletta. El traspaso de la raya declarativa obligó al gobernador Miguel Lifschitz a intentar poner paños fríos, algo que molestó a Fascendini, quien se sintió "desautorizado".

Seguridad, único tema. Hoy por hoy, la situación en Santa Fe no está para perder demasiado el tiempo en los vaivenes de la cotidianeidad electoral. La escalada de asesinatos, violencia y robos en el Departamento Rosario (23 muertos en 30 días) generó un malestar social palpable en todos los ámbitos, que reafirma las preocupaciones con el tema seguridad.

Se escribió el jueves pasado en esta columna que lo que genera mayor complicación para el gobierno, y dramas para los ciudadanos es la inseguridad urbana. El desafío es urgente y colectivo.

El 70,3 por ciento de los rosarinos, consultado por los dos principales problemas que atraviesa la provincia de Santa Fe, mencionó la inseguridad en primerísimo lugar. Cuando se consulta por los dos principales problemas de la ciudad, la inseguridad tiene valores similares. Casi el 90 por ciento evalúa "mala o muy mala" la lucha contra la inseguridad. El sondeo fue hecho por la empresa Nueva Comunicación, antes del nuevo estallido de episodios virulentos.

Bajo esta realidad, al fin la única verdad, no hay forma posible de lograr que la sociedad internalice como prioritaria la cuestión, por ejemplo, de la reforma constitucional, pese a la buena voluntad que tengan los oficialistas a la hora de reunirse con partidos políticos, referentes universitarios y especialistas.

Lo que están pidiendo los santafesinos —y los rosarinos en particular— es que todos los poderes del Estado se pongan a trabajar en forma visible y responsable para mejorar las cuestiones vinculadas a la seguridad ciudadana, la de todos los días.

La espantosa muerte del chico Fabricio Zulatto pone de relieve otro de los carcomas de la problemática: la oprobiosa actitud de algunos jueces.

La jueza Luciana Prunotto le otorgó la libertad condicional al presunto asesino de Zulatto, pese a que fue condenado en 2010 por haber matado a una adolescente. Cuando le preguntaron adónde estaba el "sentido común" de semejante decisión, la magistrada mandó a preguntarles eso a los "legisladores que interpretan que la ley es válida". La calesita del despropósito, a partir del cual el ministro Maximiliano Pullaro pidió a Prunotto, y a otros jueces, "no hacerse los boludos".

Esas actitudes, la ineficiencia del gobierno, la lejanía con que el resto de la dirigencia se involucra con la principal preocupación de los rosarinos muestra la ausencia de una política de Estado. Y sin eso, no hay solución posible.

Por estas horas, la Casa Gris debería dejar de lado la muy mala relación que mantiene con el gobierno nacional y exigir una presencia más intensa de gendarmes y policías federales patrullando la ciudad. Está comprobado que con lo que hay, no alcanza.

La economía para Macri y la seguridad para Lifschitz son temas urgentes. Todo lo demás puede esperar. Es aquí y es ahora, como le gustaba decir al presidente.

Mauricio Maronna

Jefe de la seccion Política del diario La Capital