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Lunes, 08 Agosto 2016

Alfonsín: "En Cambiemos hoy no se nos escucha para tomar decisiones"

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El diputado nacional y presidente de la UCR bonaerense se queja de que el presidente del partido, José Corral, no reclama mayor injerencia a la hora de los debates.

icardo Alfonsín se lo nota incómodo con el rumbo del gobierno y asegura que en Cambiemos no se escucha la voz del radicalismo a la hora de las decisiones. El diputado nacional y presidente de la UCR bonaerense se queja de que el presidente del partido, José Corral, no reclama mayor injerencia a la hora de los debates y admite que su acción hubiera sido diferente a la del Ejecutivo nacional en varios temas.

Pese a todo, Alfonsín declama su deseo de que a Cambiemos le vaya bien porque, por efecto contrario, volvería a posarse la "antipolítica" en la Argentina.

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En una entrevista con La Capital, el hijo del primer presidente de la democracia argentina sugiere que Elisa Carrió no es "buena persona", sostiene que Ernesto Sanz no es referencia institucional de la UCR y se muestra a favor de que el radicalismo santafesino permanezca en el Frente Progresista.

—¿Cómo analiza estos 8 meses del gobierno en el poder?

—Cualquiera sea el juicio que uno tenga de los 12 años de kirchnerismo, el 10 de diciembre la Argentina mostraba indicadores económicos y sociales muy complejos: caída de la actividad económica, inflación, atraso cambiario, alto déficit fiscal, alta presión tributaria, escasas reservas, bloqueo al crédito internacional. Lo primero que tenía que hacer el gobierno era ordenar la macroeconomía, no podíamos hacer las mismas cosas, porque nos hubiera pasado algo parecido a lo de 2001. Cualquier partido que hubiese ganado habría hecho las mismas cosas, con diferencias de oportunidad, grado y concepto. Nosotros hubiéramos hecho también algunas cosas diferentes de haber tenido la oportunidad de hacer escuchar nuestra voz, cosa que no ocurrió.

—¿No se escuchó la voz del radicalismo?

—Yo reclamé hace 3 meses que se conformara un espacio en Cambiemos en el que las distintas fuerzas pudieran participar a la hora de tomar decisiones, no en el día a día, sino en las cuestiones más sensibles, más complejas. Nos contestaron que venían trabajando desde la urgencia, desde la emergencia pero que ese espacio se iba a crear, espero que se termine creando. Somos un frente que reúne tradiciones políticas diferentes, que se reunieron porque era necesario aventar riesgos en términos republicanos y democráticos, pero que pensábamos diferente. Teníamos concepciones diferentes a la hora de encarar estos problemas. Tenemos el derecho y la obligación de hacer escuchar nuestra voz.

—¿El gobierno tiene que dejar sin efecto el tarifazo?

—Hay que barajar y dar de nuevo.

—¿Qué cosas hubieran cambiado si se lo escuchaba?

—No se lo reclamo al PRO, sino a mi propio partido, que no ha reclamado con vigor y firmeza.

—¿Eso es una crítica a Corral, quien es el presidente del partido?

—No quiero personalizar, es una crítica a la conducción del partido, sí. Debería haber reclamado con mayor firmeza. Era un activo tener diferencias con el PRO. En Gualeguaychú decíamos que el valor singular de Cambiemos respecto de otras fuerzas era que tenía tradiciones políticas distintas, se trataba de un activo la pluralidad del frente. Hacernos cargo de esas diferencias era y es crear un espacio en el que cada una fuerzas puedan expresar su opinión, y si existen propuestas diferentes tratar de saldarlas y sintetizarlas.

—¿No hay "affectio societatis"?

—Tengo claras diferencias, las he manifestado, y no ahora, por ejemplo con las tarifas. Hace 3 meses dije que se debía llamar a audiencia pública, que no se podían aumentar todos los servicios a la vez, que no se había tenido en cuenta el impacto social. Hay que decirles al Estado y a las empresas que sus problemas tampoco se pueden resolver de la noche a la mañana, porque si lo hacemos le generamos problemas a la gente, de la noche a la mañana.

—¿Qué debería hacer Corral?

—Deberá hacer conocer la necesidad de conformar un espacio adentro de Cambiemos y no relativizarlo cuando otros reclaman. No se hizo ese reclamo porque entiende la conducción del radicalismo que no se deben manifestar discrepancias. Eso no es así.

—No se entiende demasiado el rol de Sanz adentro del gobierno. No tiene cargo ni en el gobierno ni en la UCR.

—Sanz es un amigo personal de Macri, pero no una representación institucional del partido. No tiene representación institucional. El presidente es Corral, y es él quien debe hacer escuchar la voz del partido, más allá de la posición personal que tiene Sanz con Macri.

—Ahora bien: el gobierno necesita ganar las elecciones de medio término y, para eso, requiere de toda la UCR por su extensión territorial...

—Cambiemos va a volver a ganar las elecciones si resuelve los problemas de la gente. Y para que esto ocurra todos los partidos que lo integran deben contar con la posibilidad de opinar, para que no se cometan errores. Hoy no existe eso en Cambiemos, y cuando lo reclamo es porque estoy preocupado por la suerte de los argentinos y quiero que a Cambiemos le vaya bien.

—¿Cuál su opinión sobre el acercamiento a sectores peronistas?

—Cualquier decisión debe llevar dos cuestiones. Una es de forma, que todos participen en la decisión, que no se tomen unilateralmente. Y la otra es que los que se incorporen estén comprometidos con una ética republicana de la política. La excusa de la gobernabilidad no puede ser una coartada para sumar a cualquiera. La idea fuerza de Cambiemos fue reparar los daños que sufrió la República.

—¿La UCR irá con listas propias en provincia de Buenos Aires?

—Eso es lo que más le convendría a Cambiemos. Parece que ahora a algunos les cuesta decir que Cambiemos es un frente que conlleva tradiciones políticas diferentes, como se dijo en el momento de su conformación. Cambiemos debe ofrecerle a la sociedad una alternativa más liberal, como es la del PRO; una de centro, como el ARI, y una de centroizquierda progresista, representada por la UCR.

—¿Qué sintió cuando escuchó a Carrió decir que Raúl Alfonsín y Eduardo Duhalde habían pactado históricamente en provincia de Buenos Aires y que la gobernadora Vidal rompió ese acuerdo secreto?

—Una injusticia que diga eso, no existió tal cosa. Raúl Alfonsín, como mínimo, es tan honesto como Carrió. Pero Raúl Alfonsín, además, era una muy buena persona. Hay gente que es honesta pero no buena persona.

—¿Carrió es mala persona?

—Al que le quepa el sayo, que se lo ponga.

—¿Si hiciera política en la provincia de Santa Fe mantendría el Frente Progresista o buscaría institucionalizar Cambiemos? Sus correligionarios provinciales están en ese intríngulis.

—Hay que conservar, cuidar y enriquecer el Frente Progresista. Esta coalición le ha dado muchos resultados a la provincia, pese a manejarse en una situación muy difícil por el unitarismo del Frente para la Victoria, que privó a Santa Fe de muchísimos recursos. La experiencia de Santa Fe debe ser extendida a nivel nacional cuando sea el momento oportuno. Hace 20 años que radicales y socialistas trabajan juntos y ganan elecciones.

—Se lo nota incómodo en Cambiemos...

—Siento una gran responsabilidad. La UCR contribuyó a que Cambiemos llegue al gobierno y tenemos que tratar de que le vaya bien. Aspiro a que la UCR pueda influir en las decisiones pero tenemos diferencias. Me preocuparía mucho que no le vaya bien, porque se profundizaría el desencanto de la sociedad con la política. Y se generarían condiciones para la forma más perversa de la política, que es la antipolítica. Que aparezca un Donald Trump, una Marie Le Pen. Es un riesgo que venga la antipolítica.

Mauricio Maronna

Jefe de la seccion Política del diario La Capital