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Lunes, 13 Junio 2016

La guerra de los roces santafesina

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El Frente Progresista vivió una semana de tensiones tras la decisión de la UCR de ir con el PRO a las elecciones legislativas. Todos se verán las caras, mañana, en un teatro de la capital provincial.

El Frente Progresista vivió la semana de mayor tensión desde el momento de su creación y obligó a sus referencias más importantes a ejercer un delicado equilibrio declarativo para evitar la corporización de los fantasmas de ruptura.

Desde que el domingo pasado el presidente de la UCR provincial, Julián Galdeano, blanqueó en LaCapital la concurrencia de su partido, en 2017, en una lista común con el PRO, las declaraciones y réplicas parecían escenificar un teatro de guerra que, sin embargo, no salió a escena. Al menos por ahora.

Estos locos 7 días que vivieron socialistas y radicales fueron balconeados —con placer— por los macristas santafesinos, que buscaron espolear los daños colaterales de una relación que aparece tensionada.

La contravoz socialista de los dichos de Galdeano apareció de boca de la diputada nacional Alicia Ciciliani, quien direccionó toda la artillería hacia el intendente de Santa Fe, José Corral, y al propio Galdeano: "No tienen vergüenza, hablar de elecciones en medio del sufrimiento de la gente y el ajuste. Respeten al electorado; (José) Corral es intendente de Santa Fe: honre su cargo".

En estos días de frenesí, hasta el matutino porteño La Nación dio por terminado al Frente Progresista en su página on line, aunque luego bajó esa información. La situación inquietó hasta al propio jefe de Gabinete, Marcos Peña, quien le pidió detalles vía Whatsapp a un dirigente del radicalismo santafesino.

Ni muerto ni de parranda. Aunque el Frente Progresista no haya muerto, tampoco anda de parranda. El clima de debate interno se refleja en cada conversación con micrófono apagado que se mantenga con dirigentes de uno y otro sector, pero a la hora de la verdad todos reconocen que seguir tensionando la cuerda puede llegar a definiciones sin retorno de beneficio cero y de costo alto. También para los radicales.

"El PRO nos ofrece subir a una balsa que no se sabe ni cuánto ni cómo resiste. Tal vez nos convendría quedarnos en el barco del Frente Progresista, que está como el Titanic antes de hundirse pero con orquesta y copas de champán para los que viajamos en la cubierta", fue la chispeante confesión que hizo un diputado provincial radical, que intenta mantener un tiempo compartido entre el progresismo coalicionista santafesino y la centroderecha macrista.

En el radicalismo hay posicionamientos para todos los gustos, pero cualquier consulta respecto del futuro mediato tiene una misma respuesta: dejar de lado la doble camiseta dependerá de cómo les vaya a Mauricio Macri y Miguel Lifschitz.

Intentando poner un bálsamo en el mientras tanto, socialistas y radicales se verán las caras mañana en el Teatro Luz y Fuerza de la ciudad de Santa Fe, con la oportuna motivación de ofrecer un balance de los 8 años de gobierno del Frente Progresista.

Está previsto que hagan uso de la palabra Lifschitz, Antonio Bonfatti, Mónica Fein, Corral y Galdeano, entre muchos otros. "Todo por la positiva y por un futuro venturoso", jugueteó ayer con las palabras uno de los dirigentes del Frente.

Un importante referente radical blanqueó que la decisión de ratificar el evento generó muchas reuniones paralelas entre los correligionarios. Cerca del intendente José Corral se escuchó: "Si Antonio (por Bonfatti), empieza a vincularnos con «la derecha» y «el neoliberalismo» nos levantamos y nos vamos. Si quieren mantener el Frente Progresista que no insulten al gobierno nacional, porque institucionalmente formamos parte".

Estas afirmaciones tan tajantes en off se contraponen con las palabras algodonadas de ocasión que se escuchan en on. "Todo se construye y se destruye tan rápidamente que no puedo dejar de sonreír", canta Charly García.

El empujón. El tironeo entre los socios del Frente Progresista es balconeado por la oposición, salvo por los macristas santafesinos, que también tienen sus internas. "Anímense y váyanse", es el mensaje del PRO santafesino a los radicales. Cuando la ruptura que sueñan no se produce, los chicanean a los de boina blanca por "atender en dos ventanillas".

Corral hace esfuerzos por mantener equidistancia, sabedor de que un paso en falso lo puede dejar en un precipicio político. Niega que desde el gobierno nacional le hayan pedido que sea candidato a diputado nacional, pero sabe internamente que es la única forma de hacerse conocido desde Teodelina hasta Gato Colorado.

Los socialistas están al tanto de esa encrucijada que desvela al presidente de la UCR nacional y amenazan con un efecto tenaza. Por primera vez, Bonfatti admite hoy en una entrevista con LaCapital que si su partido se lo pide aceptaría una postulación a diputado nacional.

"Tenemos al que más votos obtuvo en las elecciones provinciales, como para ganar las que vienen. Y tenemos un muy buen candidato a intendente de la ciudad de Santa Fe si Corral renuncia para postularse en las legislativas", punzan.

La balsa y el barco. Al margen de posicionamientos, corrillos y cruces de opinión en los medios, la realidad tangible y empírica es que en su sano juicio a ningún radical de peso le conviene romper amarras con el Frente Progresista para pasar a jugar únicamente con la camiseta del macrismo. Vuelve en este punto la teoría de la balsa y el barco que un diputado radical mencionó en un asado partidario.

Ni Lifschitz —con paciencia de orfebre y nervios de acero— ni el gobierno nacional se saldrán de su lugar de relativo confort. A ninguno de los dos protagonistas le conviene un estallido en la relación, que se mantendrá con luces altas y bajas pero sin encandilamientos.

"Al gobierno nacional le interesa mantener una buena relación con Lifschitz y con el socialismo. ¿Si la tenemos con (Juan) Schiaretti, (Gustavo) Bordet y (Mario) Das Neves, por qué no la podríamos encauzar con él. Santa Fe no es cualquier provincia", dice una fuente del oficialismo que vuelve luego sobre la sorpresa que le provoca a la Casa Rosada el tono de las críticas socialistas.

La incomodidad que genera para el socialismo y otros partidos aliados la aparición de Cambiemos también empieza a notarse en Rosario.

Pese a que el mayor valor político que tiene el oficialismo rosarino a través de los años es la ausencia de episodios de corrupción, los radicales-macristas y los ediles del PRO desafían a la intendenta Fein con una Oficina Anticorrupción. ¿Por qué ahora y no antes?

La irrupción de ese tercero que antes no existía en terminos locales —el prorradicalismo— intenta poner al socialismo a la defensiva y obligarlo a conceder cada vez más espacios.

Podrían apelar a la cita recurrente de Mirtha Legrand: "Cómo te ven te tratan, y si te ven mal, te maltratan".

Mauricio Maronna

Jefe de la seccion Política del diario La Capital