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Lunes, 06 Junio 2016

Se rompe, se dobla o se astilla

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La decisión del radicalismo santafesino de acoplarse a Cambiemos pone en riesgo al Frente Progresista. Lifschitz hace equilibrio y apuesta a su gestión. El macrismo apura a la UCR provincial.

Desde aquí a 2019, la política santafesina vivirá una etapa inédita de negociaciones, declaraciones altisonantes, microrrupturas y reacomodamientos. La continuidad del Frente Progresista, la aparición de Cambiemos y el rol de socialistas, radicales y macristas hará trabajoso el alineamiento de los planetas, si es que esto sucede al final del camino. Pero nada será igual.

En una entrevista con LaCapital, por primera vez la Unión Cívica Radical, de propia boca de su nuevo titular santafesino, Julián Galdeano, blanquea que el partido de forma orgánica concurrirá a las elecciones de medio mandato como Cambiemos, lo que de por sí es un cimbronazo para la realidad política local en la que radicales y socialistas comparten el Frente Progresista como alianza de poder.

Primer interrogante: ¿cuántos serán los radicales que se alejarán de esa posición orgánica del centenario partido? En el horizonte radical hoy convergen dos sectores con doble camiseta: el Grupo Universidad, donde tallan José Corral y Mario Barletta y el MAR, donde militan Julián Galdeano y Martín Rosúa. Firmes junto al socialismo en el Frente Progresista se agrupa el NEO, espacio en el que abrevan el vicegobernador Carlos Fascendini y el ministro de Seguridad Maximiliano Pullaro.

Anatomía radical. El Grupo Universidad tiene menos presencia territorial extendida, se hace fuerte en la ciudad de Santa Fe; el MAR es el que aporta unos cuantos legisladores y el NEO es el que está más fortificado territorialmente en toda la provincia, por el número de funcionarios provinciales e intendentes.

Esa bifurcación radical en líneas internas es lo que le ha impedido históricamente a acceder a posiciones de poder en la provincia, jugando siempre como segundo partido de gobierno del Frente Progresista. Hoy, el desafío de quienes quieren partir hacia los brazos de Cambiemos debería ser evitar transformarse en plato de segunda mesa del macrismo. Pero esas historias del PRO y los radicales para una confrontación en primarias se editorializará en otro momento.

Lo que al fin definirá los encuadramientos serán las gestiones de Mauricio Macri y de Miguel Lifschitz, algo que puertas adentro admiten todos los protagonistas de la escena.

Por lo pronto, no hay un punto de unión respecto de lo que dicen macristas y socialistas sobre la relación entre el gobierno provincial y la Casa Rosada. El desembarco de la semana pasada en la ciudad de Santa Fe del jefe de Gabinete, Marcos Peña, y el ministro del Interior, Rogelio Frigerio, permitió asistir al nacimiento de Cambiemos en la provincia, aunque esto quedaría sellado en los próximos días en la ciudad de Buenos Aires.

"La idea es hacerlo en la Casa Rosada, con la presencia del presidente, aunque ahora no sabemos muy bien cómo seguirá la agenda de Macri tras sus problemas de salud", dijo a este diario una fuente del PRO.

Una decisión arriesgada. En ese sentido, se filtró que en una reunión entre Frigerio y referencias locales del oficialismo nacional, el ministro del Interior pidió que los radicales afines en la Legislatura trabajen más cerca de las posiciones macristas que las del Frente Progresista. "Eso es clave y no será fácil para los radicales, pero tendrán que definirse", confió otro informante.

El gobernador Miguel Lifschitz, en medio de un tironeo constante con el poder central por las deudas que la Nación tiene con la provincia, les quita espesor a los tambores de guerra que suelen escucharse. "Es más ruido de superficie que otra cosa. En el terreno hay tranquilidad con los socios radicales y buen clima en las reuniones con el gobierno nacional", dicen en cercanías del mandatario santafesino.

No es lo mismo que barruntan en el macrismo provincial: "Frigerio dijo en esa reunión con nosotros que, a veces, el gobierno de Santa Fe tiene posiciones más críticas que la propia Alicia Kirchner (gobernadora de Santa Cruz)". Los temas qué mas sensibilizaron la dermis de los funcionarios nacionales tuvieron que ver con cuestiones vinculadas a la seguridad, más precisamente con el retiro de las fuerzas federales y la custodia y manutención de los presos del fuero nacional.

Pese a esta cuestiones que se escuchan en los pasillos de los funcionarios y la política, Lifschitz mantuvo un encuentro a solas con el ministro del Interior en las últimos horas, y allí se decidió la conformación de una comisión mixta que analice y destrabe toda la cuestión vinculada a la deuda por coparticipación.

Fiel a su condición de gran equilibrista político, el gobernador deberá confirmar esa aptitud manteniendo una buena relación con el poder central y acolchonando los posicionamientos más duros que germinan adentro del Partido Socialista que, a nivel nacional, pasará a ser conducido por Antonio Bonfatti.

Un horizonte mejor. Lifschitz, por lo bajo, suele decir a alguno de los interlocutores que, tras la emergencia hídrica que azotó a la provincia, el horizonte será otro para el segundo semestre, en un guiño hacia el objetivo de Macri para que su gestión pegue un salto.

En el laboratorio de Olivos todo empieza a tener un objetivo de máxima: las elecciones de 2017. Si Macri quiere aspirar a 8 años en el poder deberá ganar provincia de Buenos Aires, Santa Fe y Córdoba. Marcos Peña lo dijo con todas las letras durante su visita a la capital santafesina: "No nos importa cuántos legisladores propios tendremos, sí pretendemos que el título del día después de los comicios sea que Cambiemos ganó Santa Fe".

Sin embargo, en el largo plazo, apostando a un eventual choque de trenes con el peronismo en 2019, Macri necesitará que el socialismo —al fin la centroizquierda— tenga un candidato presidencial competitivo que le reste votos al PJ y diversifique más el escenario electoral.

"La relación con los socialistas va y viene; a veces es fría y otras mejora. Nosotros no vamos a hacer lo mismo que el kirchnerismo, que a Bonfatti sólo lo invitaba a los actos por el 20 de Junio en el Monumento a la Bandera. A Lifschitz lo recibimos, lo escuchamos y vamos a trabajar juntos", dijo el viernes a la noche una primera espada de Balcarce 54. Y agregó: "El también tiene que hacer su parte y no desayunarnos cada mañana con una declaración suya en contra del gobierno".

En las vísperas del segundo semestre, y aunque las expectativas parezcan exclusivamente depositadas en la economía, todos empiezan a mirar el calendario. No habrá 2019 para nadie sin 2017.

Y una cosa estará estada a la otra: la política dependerá de la economía. O irán de la mano.

Mauricio Maronna

Jefe de la seccion Política del diario La Capital