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Martes, 26 Abril 2016

Escenario inédito en Santa Fe

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La relación entre el gobierno nacional y la Casa Gris reproduce tensiones en el vínculo de socialistas, radicales y macristas santafesinos. En la UCR aseguran que en 2017 irán a elecciones como Cambiemos.

La política santafesina vive un momento inédito de entrecruzamientos políticos entre oficialismos y oposiciones. El murmullo y la tensión, las idas y vueltas son la constante de socialistas, radicales y macristas originarios.

La relación entre el gobierno nacional y la Casa Gris parece desarrollar el gráfico de un electrocardiograma, con subas y bajas desde el mismo momento en que Mauricio Macri y Miguel Lifschitz asumieron sus gestiones.

Si el vínculo entre macristas y socialistas venía repleto de desconfianzas por la historia electoral santafesina —coronada por aquel triunfo de Lifschitz sobre Miguel Del Sel por 1.400 votos—, las derivaciones de la triple fuga de los hermanos Lanatta-Víctor Schillaci se encargaron de reavivar la mala vibra. Luego llegarían las críticas socialistas a la política económica de Macri, las polémicas entre funcionarios por la cantidad de agentes federales, el desembarco mediático de Patricia Bullrich luego de un operativo de narcotráfico, la recorrida del presidente con José Corral, y no con Lifschitz, por zonas inundadas y, al fin, el pedido de la ministra de Seguridad para que el clásico Newells-Central no se juegue o se reprograme sin público. La extensión del párrafo explica por sí solo los polvos de la relación.

Juntos y separados. Pese a la reiteración de las desconfianzas —reconocidas en una entrevista con La Capital por el jefe de Gabinete, Marcos Peña—, las características dialoguistas de Lifschitz y del jefe del Estado evitaron que las hostilidades pasen a mayores. De hecho, en las últimas 24 horas, ambos gobernantes se vieron en Olivos y recorrieron juntos el centro norte santafesino.

Esos coletazos se meten de lleno en la política santafesina entre socialistas y radicales, hasta el punto de que ya es un hecho un futuro de listas separadas en los comicios de 2017 a diputado nacional.

Pero, lejos de detenerse las fricciones entre los socios del Frente, sobrevienen también algunos cortocircuitos de baja intensidad entre el PRO y los radicales aliados. "La UCR nunca habla del gobierno socialista, y cuando los socialistas salen a criticar al presidente los radicales no lo defienden. Sólo son de Cambiemos para cobrar cargos y sacarse fotos", dijo a este diario una fuente del macrismo originario.

Algo de ese malestar tuvo que ver con la reunión que mantuvieron legisladores nacionales con Peña, intentando convertirse en protagonistas más vitales de la relación entre la Casa Rosada y Santa Fe. El jefe de Gabinete los despachó con una frase cargada de pragmatismo: "A la relación con los gobernadores y los intendentes la maneja el gobierno nacional".

Corral, intendente de Santa Fe y presidente de la UCR nacional, se ha transformado en el ariete principal de Macri en la provincia. "José sí demuestra afettio societatis. Se reúne todos los martes con Peña, con Rogelio Frigerio y hasta con Macri, se pone la camiseta. No nos pasa lo mismo con muchos otros radicales", comentó una fuente calificada del Poder Ejecutivo nacional.

Pero, las imágenes presentan distorsiones. Corral mantiene una buena relación con Lifschitz, sabe que camina sobre una soga no demasiado gruesa y se esfuerza en mantener los equilibrios. Ejemplo: la vicepresidenta Gabriela Michetti le anunció a Corral y no a Lifschitz su desembarco en la ciudad de Santa Fe, pero el intendente de la capital fue el primero en pedirle la presencia institucional del gobernador en las conversaciones.

"Nosotros vemos que algunos dirigentes del socialismo, como (Antonio) Bonfatti y (Eduardo) Di Pollina son demasiado duros con Macri y lo peor que podría pasar es que se rompa la relación con el Frente Progresista. Y Bonfatti ahora es el presidente del PS. Por eso, Corral trata de oficiar de puente entre Lifschitz y Macri", dijeron cerca del intendente. Unos y otros deberán convivir 4 años.

¿Se rompe o se dobla? El primer riesgo de cisma vendrá con las listas legislativas. En el radicalismo confirmaron que irán bajo la sigla de Cambiemos, "porque institucionalmente el partido es integrante del oficialismo". Si Corral quiere ser candidato a diputado nacional (como lo indica la lógica no escrita de la política en la competencia previa a las elecciones a gobernador) deberá renunciar a la Intendencia y convocar a elecciones.

En el socialismo, atentos a esa posibilidad, sostienen que la UCR podría perder la capital de la provincia y le levantan el precio al senador Emilio Jatón, un periodista que, dicen, es el mejor posicionado. Corral no piensa todavía en una postulación y cree que el 2017 será un plebiscito a favor o en contra de Macri, y que poco arrastrará quién vaya en la punta de la boleta.

"En el 85 la campaña era «no le ate las manos a Alfonsín», y el radicalismo ganó con esa consigna. Dentro de un año y medio será igual, pero con Mauricio", piensa en la intimidad el titular del comité nacional.

En el PRO vocean otra cosa. Aseguran que darán batalla en una interna de Cambiemos con lista propia y vuelven a mencionar el nombre de Miguel Del Sel como candidato a diputado nacional, pese a que el ex Midachi continúa su carrera como embajador en Panamá y que renunció a su banca de legislador, previo a los comicios a gobernador.

Es más, la salida de Del Sel de la política local le abrió el camino al futuro presidente del PRO en Santa Fe, que será el diputado provincial Federico Angelini, secundado por Raúl Fernández, quien reporta al delselismo.

Pese a que el sector Universidad del radicalismo da como un hecho la integración a Cambiemos para la parada nacional, sin dejar el Frente Progresista en todo lo que refiere al Ejecutivo provincial, habrá un fuerte debate interno con el sector que abreva en el Nuevo Espacio Organizado (NEO), donde reportan el vicegobernador Carlos Fascendini y el ministro de Seguridad Maximiliano Pullaro.

"Sabemos que Maxi depende del día a día de una cartera complicadísima, pero hoy las encuestas le dan muy bien", dicen cerca del gobierno.

En el socialismo, desde ahora con la conducción nacional de Bonfatti y la provincial a cargo de Enrique Estévez (hijo de Guillermo Estévez Boero), rechazan que Cambiemos y el Frente Progresista sean compatibles. Lo dice con todas las palabras Di Pollina cada vez que hace declaraciones: "O están con Macri o están con nosotros".

Mientras el peronismo está con nuevas autoridades, tratando de resolver cómo será su futuro, repleto de sectores internos, los ruidos provienen de la coalición oficialista. Socialistas, radicales y macristas deberán alinear sus planetas.

Aunque la gran pantalla está ocupada por los problemas del gobierno nacional con la economía real y la interminable saga de revelaciones sobre episodios de corrupción del gobierno kirchnerista, la política santafesina tiene sus propios monitores.

Mauricio Maronna

Jefe de la seccion Política del diario La Capital