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Lunes, 28 Marzo 2016

Una ayudita del amigo americano

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Los efectos de la visita de Obama tienen doble beneficio: a Macri le permitirá obtener ayuda externa y calmar el frente interno y a Estados Unidos poder establecer una cabecera de playa regional.

Volvió el pobre a su pobreza, el rico a su riqueza, el señor cura a su misa y Barack Obama a Estados Unidos. Quedan un montón de expectativas para el país y para el gobierno, a la espera de que las promesas de inversiones y emprendimientos se hagan realidad.

La visita del presidente de Estados Unidos no fue de efecto neutro: se transformó en el perfecto envión anímico que necesitaba Mauricio Macri para que la sociedad internalice que el actual capítulo morigerado de sangre, sudor y lágrimas mutará en otra cosa, más sugerente, más atractiva.

De esas cuestiones hablaron a solas los dos presidentes, en el tramo final del cara a cara en el despacho de Balcarce 24. "A veces el dolor a corto plazo y tener que tomar acciones decisivas en una etapa temprana es lo más oportuno, en vez de dejar las cosas para el mañana", dijo Obama, comparando el estado del país que recibió Macri con su propia experiencia al asumir en la Casa Blanca casi en paralelo con el derrumbe de la economía estadounidense y los efectos de la burbuja inmobiliaria.

Obama se deshizo en elogios hacia la figura de Macri de manera inesperada para los argentinos, pero con una lógica regional. EEUU observa en el triunfo de Cambiemos la punta de lanza para un cambio de época en América latina. El presidente argentino se referencia en la centroderecha, sin que el propio Macri se ponga colorado por esa identificación, viene desde el mundo empresario y logró desalojar del poder a un espacio político que en gestos y en acción se contrapone a la Casa Blanca.

Cabecera de playa. Pero, al margen de los andariveles domésticos, para la crema del poder mundial Macri podría ser un eje de referencia frente al descalabro en Venezuela, la crisis política en Brasil que envuelve a Dilma y Lula y el proyecto frustrado de Evo Morales en Bolivia para prorrogar su cuota de poder.

La idea de hacer de Macri una cabecera de playa para el resto de Latinoamérica y los beneficios inmediatos indudables que representa para el gobierno argentino el nuevo amicus curiae norteamericano, sin embargo, sólo tendrán encarnadura real en el futuro si la administración nacional logra enderezar un barco que hoy se columpia por los viandazos de la inflación y el ajuste.

Ese estamos mal pero vamos bien que parece brotar de los labios de los funcionarios deberá traducirse en clima general y ya no en microclimas. La Casa Rosada sigue aprovechando políticamente el rechazo al kirchnerismo, precedente de una gruesa franja de la población, en medio de la oscilación pendular que cada diez años se produce en la Argentina.

Una encuesta realizada en Rosario del 18 al 20 de marzo por la consultora de Andrés Mautone pone a la inflación, la corrupción y la inseguridad al tope de los principales problemas de los rosarinos pero, a la hora de medir nivel de imagen, Cristina Fernández de Kirchner aparece como la referencia nacional más relegada.

El gobierno nacional recibió como beneficio de inventario los aparatos simbólicos del peronismo, pero esa utilización positiva irá teniendo menor intensidad en la medida en que no se resuelvan los intríngulis de la economía diaria, que hoy sigue siendo un gran problema. No hay demasiados precios de referencia en las góndolas y las tarifas de los servicios han pegado un brinco descomunal.

Poco a poco, la tarea diaria de la gestión deberá encontrar un cauce político que inevitablemente conduzca a la elecciones de mitad de mandato pero también al fortalecimiento legislativo del oficialismo.

Se escribió en esta columna hace 15 días que en el Ejecutivo no estaban demasiado conformes con la acción de la UCR como socio activo. En la mismísima Casa Rosada, una fuente calificada del gobierno pidió "un compromiso más explícito" del radicalismo con la acción de gobernar. "Son oficialistas, son parte del gobierno, tienen que cumplir", dijo el informante, que no incluyó en esa visión critica a José Corral, el intendente de Santa Fe y presidente del partido.

Pues bien, como confirmación de lo que aquí se expuso, Macri necesita hoy a Ernesto Sanz insuflándoles ánimo oficialista a los radicales culposos. Y el senador mendocino mandó a decir que él nunca se fue, que como Aníbal Troilo siempre está volviendo al barrio de la política.

El volumen político que necesita el gobierno inevitablemente también deberá picar el aceitunero del peronismo, hoy inmerso en la pesadilla que siempre representa para el PJ estar afuera del calor del poder nacional.

Así como al kirchnerismo, al FPV, hoy no le alcanza por sí solo para constituirse en alternativa de poder real, es el único espacio adentro del peronismo con capacidad de movilización. En los últimos días, varias referencias kirchneristas han endurecido posiciones respecto de la interna.

Agustín Rossi declaró la semana pasada que ni siquiera estaba de acuerdo en que un representante de los gobernadores conduzca al partido, tras mostrarse hipercrítico con los movimientos de Diego Bossio y Juan Manuel Urtubey, entre muchos otros.
Saben en el reservorio K que una lista de unidad podría mandarlos al fondo de la tabla a la hora de puntear las listas legislativas para 2017 y que, como espacio propio, tal vez puedan tener mejor suerte si es que el resto del peronismo no se ordena.

Esos escenarios de dispersión política beneficiarán de manera rotunda a Cambiemos, en tanto y en cuanto no pueda ampliar su propia base de sustentación.

Bancar los trapos. Y aquí se vuelve al mismo escenario de exigencia respecto del resultado de la gestión. "Si a Macri le va bien se queda 8 años, pero para eso no tiene que perder las legislativas en 2017. Y obviamente vamos a querer que el radicalismo santafesino banque los trapos con una lista oficialista", blanqueó a La Capital un dirigente macrista nacional.

Esa duda que interroga a los radicales santafesinos —y que es admitida por dirigentes socialistas locales— también es percibida en algunos referentes del massismo bonaerense. No es una novedad para nadie que la provincia de Buenos Aires es el primer termómetro para pronosticar lo que vendrá.

En este diario ya se publicó que algunos no descartan algún tipo de acuerdo con Macri. "Si (Daniel) Scioli, con el desastre que fue, tuvo la más alta imagen positiva durante años, por poco que haga (María Eugenia) Vidal será muy difícil ganar", confió una espada del massismo.

Aunque falte una eternidad para el próximo turno electoral, la política y la economía ya se empiezan a cruzar miradas.

Mauricio Maronna

Jefe de la seccion Política del diario La Capital