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Lunes, 04 Enero 2016

Una tormenta en la luna de miel

Escrito por 

La delirante fuga de los Lanatta y Schillaci, y todo su contexto, es una especie de "bienvenida" a Cambiemos en la siempre borrascosa provincia de Buenos Aires. En ciernes, nuevos formatos políticos y marcos de alianzas.

La delirante fuga de los personajes más emblemáticos vinculados al submundo del narcotráfico y la política envió un mensaje directo al corazón del nuevo poder político, en la provincia de Buenos Aires y la Nación: bienvenido Cambiemos a la realidad pura y dura del poder.

El flamante gobierno nacional completó su tercera semana desde que se alojó en Balcarce 50 apostando a la misma táctica que ensayó desde el primer día: confrontando y desmantelando los aparatos simbólicos del kirchnerismo. A puro Decreto de Necesidad y Urgencia (DNU), desarmó ahora la ley de medios, ícono K que le permitió llevar adelante al anterior gobierno su prédica y acción contra los "medios concentrados", objeto del desvelo .

En su arremetida, no reparó en las formas, palabra que sirvió para ganar elecciones pero que no fue tenida muy en cuenta a la hora de comenzar a gobernar, aprovechando al máximo la excusa perfecta que ofrece el receso legislativo.

La tan voceada luna de miel entre la sociedad y un nuevo presidente le permitió a Mauricio Macri desplegar su acción inicial sin grandes sobresaltos ni críticas estentóreas extra K. La decisión de poner en la vereda de enfrente los símbolos del kirchnerismo no genera demasiada repercusión por afuera de los círculos politizados, por caso la eliminación de la Afsca.

Al margen de repercusiones, de mercados electorales y de mesas de arena, los abusos en la aplicación de los DNU son siempre censurables. O deberían serlo, atento a las escasísimas voces críticas que se alzaron en algunos medios autoproclamados "independientes" por la reiteración de ese mecanismo, que siempre debe ser excepcional.

Hacerse cargo. "Con el tema de la Afsca y la ley de medios se terminaron los DNU, salvo alguna situación no prevista", dijo a este diario una fuente del gobierno nacional no sin antes pedir "comprensión por la situación en que nos hicimos cargo del Ejecutivo".

Según sostienen en el laboratorio político del gobierno, la decisión de Macri de tomarse vacaciones a los 15 días de haber asumido pretende reflejar una nueva lógica en lo más alto de la pirámide del poder. "Acá no hay más un salvador o salvadora de la patria, esto es un equipo. El presidente es el director técnico, el que da las órdenes, pero los ministros y el resto de los funcionarios son los que tienen la responsabilidad de actuar en el campo, en el día a día".

Esa toma de posición se deja ver en la crisis desatada por la fuga de los hermanos Lanatta y Víctor Schillaci. El que carga con la responsabilidad sobre los hombros es el gobierno provincial y, en particular, el ministro de Seguridad, Cristian Ritondo. El gobierno nacional poco se ha involucrado públicamente en la cuestión. En el macrismo, como dictan los manuales internos, los fusibles son siempre los ministros.

Todo el contexto del episodio acuñado en la cárcel de máxima seguridad de General Alvear presenta signos que se vincularían a la ficción en caso de tratarse de un Estado normal y no de la provincia de Buenos Aires, con su saga de infortunios y tropelías.

A saber: los dos presos que más custodiados deberían haber estado se escaparon portando un revólver de madera y utilizando un destartalado Fiat 128 como salvoconducto. El guardia que debía detenerlos era un testigo de Jehová, cuya creencia le impide portar armas. Para completar la escena, más próxima a un filme de Louis de Funes que a la realidad, uno de los fugados termina visitando a su ex suegra, no una sino dos veces. Cualquier guionista cinematográfico que presente una historia similar vería rechazada su obra por inverosímil.

Al margen de los dislates, una mirada un poco más perspicaz y abarcativa de la fuga más loca del mundo y sus derivados conduce al eterno mix bonaerense de policía incontrolable, política del bajo fondo y personajes del hampa. Todo eso, unido en un sólo objetivo, pareció encaminado a ofrecerle una horrenda bienvenida al gobierno de María Eugenia Vidal, la primera mandataria no peronista ni radical desde el triunfo de Alejandro Armendáriz en 1983.

Un nuevo nudo. La resolución de la historieta protagonizada por los Lanatta y Schillaci EM_DASHsiempre hay que rogar que no se transforme en una nueva historia trágica como el Triple CrimenEM_DASH agregó un nudo en materia de seguridad a los dos desafíos que tienen por delante Macri y Vidal: política y economía.

El gobierno no podrá recostarse siempre en los DNU. Deberá tejer un marco de alianzas que le garantice el control del Parlamento. Ante la ausencia de un gobierno de coalición, la cooptación deberá ser por la vía de la seducción. En la provincia de Buenos Aires el massismo parece estar dándole buenas noticias.

Más temprano que tarde la política comenzará a hablar de escenarios electorales a futuro, teniendo siempre como eje la provincia de Buenos Aires, el principal distrito, el que mueve el amperímetro.

Se escribió en esta columna hace dos semanas que no faltaría alguna voz que comenzara a esbozar la teoría de un acuerdo más a largo plazo entre el massismo y Cambiemos si es que no aparece ningún candidato de fuste en el oficialismo. La cuestión ya comenzó a bosquejarse, con sordina, en despachos encriptados.

"Hay tres referentes que no pueden perder las elecciones de 2017: Macri, Massa y Vidal. Entonces, ¿para qué nos vamos a matar entre nosotros? Pero todavía está muy lejos el 2017", confió a LaCapital una calificadísima fuente del Frente Renovador bonaerense.

Cerca de Sergio Massa se muestran gratamente sorprendidos por las "características ejecutivas" de Vidal, aunque describen "amateurismo" oficial en la Legislatura, algo que le hizo fracasar a la gobernadora el tratamiento del presupuesto.

Es decisión tomada en el massismo no participar de ninguna interna por el control del PJ. "¿Para qué sirve ir por esa cáscara vacía? Después hay que terminar abrazados a (Gildo) Insfrán y (Eduardo) Fellner", se interrogó la fuente.

La idea que germina en ese sector es que las elecciones de mitad de mandato se provincializarán y que las alianzas o frentes responderán más a las necesidades de cada Estado que a un disciplinamiento nacional.

Se se diera esa característica, el socialismo santafesino podría respirar. El escenario nacional muestra al radicalismo aliado al PRO y a algunos dirigentes ucerreístas intentando forzar los tiempos para replicar el esquema en Santa Fe.

A la pesca. La llegada al poder de Cambiemos modificó las estructuras habituales para leer la realidad y terminó también con la linealidad de las lecturas políticas. Según el politólogo Andrés Malamud, "en vez de diálogo habrá negociación, muchas veces subterránea: toma y daca, no deliberación pública. Más que consenso habrá acuerdos: agachadas y concesiones necesarias, no unanimidades. Y más que coalición habrá cooptación: pesca unilateral de apoyos, no reparto de responsabilidades. Ni Néstor Kirchner imaginó tanto".

El primer objetivo de rigor para Macri en el futuro inmediato es pasar el verano, porque sabe que, a renglón seguido, lo esperará la agenda dura de las paritarias y los efectos sociales y políticos de la devaluación.

Con panorama electoral despejado, la temperatura de 2016 se definirá en los bolsillos de los ciudadanos, al fin el órgano más sensible por los siglos de los siglos.

Y que nada sabe de marketing ni de promesas a largo plazo.

Mauricio Maronna

Jefe de la seccion Política del diario La Capital