Rosario, Domingo 19 Noviembre 2017
Lunes, 09 Noviembre 2015

Scioli, Macri y Santa Fe

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Claves. Pese a la decisión institucional del Partido Socialista de manifestarse a favor del voto en blanco, esa opción no es tan férrea entre militantes y dirigentes. Un triunfo de Cambiemos podría modificar el mapa político.

La provincia de Santa Fe, en general, y Rosario, en particular, son preciados tesoros a descubrir el 22 de noviembre para Daniel Scioli y Mauricio Macri. Y no han ahorrado gestos ni promesas, todos vinculados al tema que desvela a los ciudadanos de esta comarca: la seguridad.

No será de efecto neutro para el gobierno de Miguel Lifschitz la identidad del próximo presidente de la Nación. El gobernador electo avaló verbalmente la decisión del Partido Socialista de mantener la equidistancia entre el candidato del Frente para la Victoria (FpV) y Cambiemos, aunque desde que el mandatario en funciones, Antonio Bonfatti, dijera que no "votaría al candidato de la derecha" todos los medianamente informados —y suspicaces— saben que a los socialistas les caería con mucha mejor gracia que el ganador sea Scioli.

Es más, aunque lo nieguen en público de todas las formas posibles, la mayoría de los dirigentes socialistas lo ha verbalizado alguna vez sotto voce, siempre a grabador cerrado y lejos de oídos indiscretos.
Aparte de cuestiones ideológicas (que en la real politik de estos tiempos así como vienen se van) los socialistas han pasado todo el 2015 pujando contra el macrismo por cuestiones ancladas en la política santafesina. Para los poco memoriosos basta con que vayan al archivo y se detengan en los virulentos cruces de acusaciones, primero en las campañas por la Gobernación y la Intendencia rosarina, y luego en las derivaciones de los escrutinios, provisorio y definitivo.

Otro formato. Pero hay un nuevo elemento en el que pocos han reparado aún y que podría generar sonoridades mayúsculas en la política santafesina. Cambiemos, además de la pertenencia PRO que conduce el espacio, es un conglomerado que integran radicales y coalicionistas cívicos, aliados en Santa Fe con el socialismo.

¿Cómo harán los radicales para compartir amores y tirrias entre unos y otros si, llegado el caso, las decisiones de Macri presidente chocan en espíritu y acción con los postulados de los socialistas santafesinos? Dirán ambos, en la pública, que estarán a la altura de las circunstancias y sabrán separar la paja del trigo.

Aparece, sin embargo, un segundo elemento a considerar. Si Cambiemos accediera al poder nacional no serán pocos los que intentarán reproducir ese modelo en la provincia de Santa Fe, camino a los próximos turnos electorales. Lo blanquearon, con diferentes usos verbales, referencias de la UCR y del PRO.

Si el triunfador es Scioli, la situación es diametralmente opuesta. Habrá que observar qué queda de Cambiemos ante la eventualidad de una derrota. Lo seguro es que, ante esa eventualidad, los radicales seguirán buscando refugio político en los espacios de poder que consiguieron en las provincias. En Santa Fe, ese instrumento se llama Frente Progresista.

Scioli ha dicho que designará como ministro de Seguridad a Sergio Berni, funcionario que ha convivido, con altas y bajas, con el gobierno santafesino, y que conoce al dedillo las carencias de la actual gestión local en materia de seguridad. Lifschitz desmintió en su momento una reunión con Scioli —que las fuentes sciolistas ratificaron a La Capital—, pero su futuro ministro de Seguridad, Maximiliano Pullaro, se reunió con especialistas nacionales cercanos al gobierno nacional, tal el caso de Marcelo Saín.

A favor del oficialismo santafesino cuentan las características políticas de Lifschitz, más abiertas a la hora de negociar con sectores y referencias ancladas en otras geografías ideológicas, como lo demostró durante su paso de ocho años por la Intendencia rosarina.

El llamado de Fein. En este contexto, resultó atinada la iniciativa de Mónica Fein de convocar a los presidenciables a que expliquen a los rosarinos sus planes para la ciudad. La candidata a vicepresidenta de Cambiemos, Gabriela Michetti, le hizo un guiño al gobernador y a la intendenta al responsabilizar a la Nación por los episodios de inseguridad vinculados al narcotráfico, algo que cayó bien entre los funcionarios socialistas.

Al margen de los problemas de vínculo que tuvo el socialismo con el PRO, si gana Macri, Santa Fe será desde el 10 de diciembre una de las provincias que no estará en manos del peronismo y que obligará también a ejercicios de cintura desde la cúspide del poder nacional.

Pero todas esas historias se construirán desde lo empírico a partir del 10 de diciembre, para Scioli y Macri hoy todo es campaña. En ese derrotero, el FpV ha adoptado como línea matriz el ejercicio de una estrategia repetida: instalar el fantasma de la ingobernabilidad en caso de que gane Macri.

En el historial hacia el ballottage de la política internacional, las acciones destinadas a poner en evidencia al otro suelen tener mayor repercusión que las encaminadas a destacar exclusivamente las virtudes y las propuestas propias. Y, a veces, son exitosas para quiénes las propugnan.

En Brasil, Dilma Rousseeff tuvo como principal espada el miedo hacia Aecio Neves, repitiendo que si ganaba el candidato opositor se perderían los avances sociales alcanzados durante los 12 años de gobierno del PT. Esa tarea le dio resultados positivos en los sectores bajos, y máxime entre quienes recibían subsidios.

Al ataque. La estrategia diaria de Scioli es casi un calco y muestra un perfil desconocido del gobernador bonaerense, quien hasta aquí había preferido apelar a "la fe, la esperanza", a ir "siempre para adelante".

Aunque toda la catilinaria del miedo hacia Macri y su vínculo con "los 90" son tomados en sorna en deteminadas capillas, interesadas y formadas en la política, habrá que ver qué grado de influencia registra más allá de esa esfera. La suerte de Scioli, al fin, depende de la direccionalidad de los votos que fueron a Sergio Massa, una especie de caballo de Troya que aloja en su panza todo tipo de voluntades políticas.

Esos cinco millones y medio de sufragantes que el 25 de octubre optaron por el ex intendente de Tigre inclinarán la balanza y se convierten hoy en el objeto del deseo de Macri y el FpV. Las principales referencias de UNA han dicho que la mayoría se inclinará por el actual jefe de Gobierno porteño, pero en el sciolismo creen en lo que dijo Felipe Solá: "Para los peronistas es muy difícil votar a Macri".

Quedan 15 días para que la historia se defina. Ahora sí los argentinos hablan de política en todos lados y a toda hora, una situación que no se daba desde hace muchos años.

Nadie debería tentarse a la hora de ordenar la cena antes que el almuerzo, ni vender la piel del oso antes de cazarlo. Algo de eso entendió Macri, quien les pidió a sus conmilitones que no se pongan el traje ni repartan cargos antes de la hora señalada, al ser informado de ciertos amateurismos.

Dos semanas en política suelen resultar una eternidad. Y es lo que falta para que Scioli o Macri canten victoria.

 

Mauricio Maronna

Jefe de la seccion Política del diario La Capital

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