Rosario, Lunes 20 Noviembre 2017
Lunes, 28 Septiembre 2015

Casi todo está como era entonces

Escrito por 

Claves. Con Scioli cerca del 40 por ciento, Macri del 30 por ciento y Massa del 20 por ciento, el escenario es casi una postal congelada de las Paso. La ausencia de polarización explícita facilita el triunfo del candidato del FpV en primera vuelta.

Casi todo está como era entonces. Daniel Scioli rondando el 40 por ciento, Mauricio Macri el 30 por ciento y Sergio Massa el 20 por ciento. De mantenerse estos porcentajes, el candidato del Frente para la Victoria (FpV) podría ganar en primera vuelta, aunque sea por goteo.

Como se escribió hace varias semanas en esta columna, a la oposición le sobra un candidato para poder superar a Scioli en primera vuelta, y la permanencia en el tiempo de la misma postal de las primarias acicatea la posibilidad de que, con proyección de indecisos, el oficialismo siga gobernando después del 10 de diciembre.

Punto más, punto menos, esos números son los que percuten las sensaciones más ambivalentes en los laboratorios políticos de los tres principales candidatos a la Presidencia de la Nación.

Sería toda una novedad que sin una polarización marcada a fuego entre el peronismo oficialista y un candidato opositor se incline la balanza final hacia Macri o Massa, atento a los antecedentes que abrieron el camino a la victoria de Raúl Alfonsín en 1983 y de Fernando de la Rúa en 1999.

Casi nadie —salvo Massa— pensaba que a esta altura del mes de septiembre los guarismos, los escenarios y las sensaciones —para evitar hablar de encuestas con muy mala prensa— iban a mostrar un símil de los resultados del 9 de agosto. El deseo de cambio tras 12 años de hegemonía kirchnerista hizo pensar a muchos que —al margen de mayores o menores simpatías e identificaciones— habría una decisión casi unívoca de esa franja anti-K de optar por el voto útil, léase por el que hubiera salido segundo en las primarias.

La debilidad de Macri. Y es aquí donde se presenta la mayor debilidad de Macri. El candidato de Cambiemos, al menos hasta aquí, no ha logrado empatizar con un andarivel que desearía la derrota de Scioli pero que no termina de digerir los usos y costumbres del macrismo. Y esa situación va más allá del escandalete en torno a Fernando Niembro.

"Los números no se han modificado por lo de Niembro. Ni para arriba ni para abajo. Hasta ahora, efecto neutro", le dijo el viernes a LaCapital una figura central de Cambiemos, que adelantó que se viene una nueva etapa en el discurso de campaña de Macri.

En lo poco que queda de tránsito hacia el 25 de octubre, Macri deberá apostar al voto útil, esto es, instalar la sensación de que Massa no tiene ninguna chance de llegar a la segunda vuelta y apostar a que muchas voluntades que prefirieron a UNA (Massa y José Manuel de la Sota) en agosto redireccionen su sufragio, más por el espanto que les podría producir la continuidad del FpV en el gobierno que por el amor que les genera el líder del PRO. Sin esa variación, no habrá chances ni para Macri ni para Massa y Scioli cantará victoria.

La decisión del gobernador bonaerense de no presentarse a debatir venía escrita en el viento. Los antecedentes del presidencialismo argentino en la materia indican que "el que va ganando no debate". Una cita bien al uso nostro, cargada de reproches simbólicos y de poco apego al deber ser, pero también repleta de real politik.

Desde la "silla vacía" que dejó Carlos Menem en 1989, cuando lo dejó plantado a Eduardo Angeloz en el estudio de Tiempo Nuevo, el mítico programa que conducía Bernardo Neustadt, hasta los posteriores procesos electorales que dirimieron la Presidencia de la Nación, ninguno de los que se creían triunfadores aceptó debatir en un set televisivo.

Además de esos ejemplos, y de las características personales del candidato oficialista, en su comando de campaña advirtieron que la sociedad argentina —al margen de los círculos politizados— no se rasga las vestiduras por presenciar un debate, y que los costos políticos por negarse a participar resultarían insustanciales.

Cara a cara. En verdad, y pese a que el portazo de Scioli le vino como anillo al dedo, tampoco Macri se había mostrado fervorosamente a favor de mantener ese cara a cara televisado. Por las características personales de los candidatos, el que tenía todo para ganar y nada para perder era Massa, quien sí necesitaba el debate para intentar convertirlo en una bisagra camino a modificar las percepciones preelectorales.

Al margen del alivio que Scioli siente por "sacarse de encima" el antes, el durante y el después del debate que no fue, su principal objetivo es evitar que se propague el fuego amigo que suele proceder del kirchnerismo paladar negro.

Flaco favor le hizo al ex motonauta el diagnóstico travestido en deseo de la dirigente ultrakirchnerista de los derechos humanos Estela de Carlotto, cuando indico que Scioli podría ser un presidente de la transición hacia un tercer mandato de Cristina Kirchner.

Esas oleadas verbales lo obligan a Scioli a columpiar su discurso y sus gestos pero, sobre todo, potencian el valor de sus referencias de mesa chica.

En ese contexto deben interpretarse las declaraciones de Omar Perotti, nada más ni nada menos que en el diario Clarín, el enemigo público número 1 de la presidenta. "En el peronismo el que conduce es el presidente", dijo el rafaelino. Léase: si gana Scioli, se acabaron las discusiones sobre un eventual poder bifronte.

Pelotitas de ping pong. Ese juego de ping pong entre sciolistas y kirchneristas será un rescoldo permanente hasta el 10 de diciembre, cuanto menos. Tanto como el ejercicio de la centralidad por parte de Cristina, quien sólo detendrá sus cadenas nacionales para "cederle el lugar al Papa", como dijo el viernes.

La presidenta mira los movimientos de Scioli, escucha sus declaraciones, interpreta sus gestos y actúa en consecuencia. "La composición del voto de Scioli en las Paso fue mayoritariamente de contenido kirchnerista. Ahí se terminaron las especulaciones, y Scioli lo sabe. Cristina va a defender esas políticas hasta el último minuto del mandato. ¿O usted se cree que no tenemos medida la valoración de las cadenas nacionales? Los que critican eso jamás nos van a votar, pero a los que nos votan siempre les encanta. Y a las Paso las ganamos nosotros", hizo catarsis ante LaCapital un dirigente enrolado en el cristinismo.

En paralelo a la valoración y el significado de los discursos, lo que más debería seguir Scioli es el decurso de la economía, el principal factor de relevancia que sí logra atraer la atención de los argentinos, a diferencia de los debates.

Y en ese enclave está la mayor diferenciación empírica, ya no gestual, del bonaerense. No es Axel Kicillof su gurú de campaña sino un conglomerado de economistas de muy diferente extracción. Miguel Bein, Silvina Batakis y Mario Blejer lejos están de quedar pegados como una oblea al actual jefe de Hacienda.

Tal vez en la intimidad, como manera de justificar algunos brotes dialécticos de kirchnerismo explícito, Scioli piense en lo que Néstor Kirchner le confió en 2004 a un grupo de empresarios en España: "Miren mi entorno, lo que hice siempre y lo que hago, no lo que digo".

Mauricio Maronna

Jefe de la seccion Política del diario La Capital

Noticias de Encuentro Argentino de Transporte Fluvial
  • Presentación Anuario Hidrovías del Mercosur

    Presentación Anuario Hidrovías del Mercosur En el Marco del XXVII Seminario Internacional de Puertos, Vías Navegables, Transporte Multimodal y Comercio Exterior, el martes 28 de noviembre a las 17.30 hs se presentará el Anuario "Hidrovias del Mercosur". Iniciativa del Instituto de Desarrollo Regional de Rosario[…]

    Leer más...
Noticias de Infrapublica.com

Cotizaciones

Dolar ${dolar_c} / ${dolar_v}
Euro ${euro_c} / ${euro_v}
Real ${real_c} / ${real_v}