Imprimir esta página
Lunes, 24 Agosto 2015

Los enredos del Frente Progresista

Escrito por 

El dilema mayor en la provincia para las elecciones del 25 de octubre es si Hermes Binner puede remontar la cuesta. Apoyos cruzados en el radicalismo ante un inédito escenario para las presidenciales.

A 9 semanas de las elecciones, la campaña en Santa Fe comienza a tener un mínimo brío.

El único interrogante local a develarse el 25 de octubre será si Hermes Binner —el gran elector de los últimos años de la política santafesina— podrá revertir el cuarto lugar al que quedó relegado en las primarias a senador nacional o si su suerte quedará sellada por debajo de Omar Perotti y Carlos Reutemann.

La inédita y pobrísima performance electoral del Frente Progresista en las Paso hizo barajar y dar de nuevo todas las estrategias que se habían trazado en el oficialismo santafesino. De esa campaña casi naíf que condujeron a los comicios del 9 de agosto sólo permanecen la invisibilidad en Rosario y gran parte de la provincia del primer candidato a diputado, Hugo Marcucci, y la preocupación por la mala performance de Margarita Stolbizer. Todo lo demás parece estar en tiempo de cambios.

Toda la estrategia del socialismo y su aliado más cercano —el vicegobernador Jorge Henn— está centrada en visualizar a Carlos Reutemann como el gran objeto del descrédito.

Como nunca antes, el gobernador Antonio Bonfatti astilló su cuenta de Twitter en adjetivaciones contra Reutemann, a quien no sólo le recordó las inundaciones de 2003 sino que limitó su aspiración a continuar en el Senado como un hecho motivacional vinculado estrictamente a la permanencia de los fueros.

Recurrencia crítica. La catilinaria que el titular de la Casa Gris descargó contra el dos veces gobernador peronista fue seguida al pie de la letra por Henn, cargando su verba de chicanas e ironías por una cuestión que —al menos en las elecciones anteriores— no le generó grandes trastornos a Reutemann.

En el comando de campaña vinculado al hoy postulante a senador de Cambiemos creen que "el socialismo está cebado porque la campaña sucia contra (Miguel) Del Sel en primarias le dio buen resultado" y apuestan a que no sea sólo Reutemann el que quede a cargo de las respuestas.

Al margen de cómo siga esa historia, los resultados de las Paso siguen siendo materia de análisis en todos los comandos de campaña. Lo que más sorprendió a unos y otros es que el Frente Progresista haya quedado cuarto en su ciudad-emblema y con el candidato que construyó al socialismo como actor principal.

La boleta única en una elección presidencial jugó su influencia pero, indudablemente, otros factores coadyuvaron para la debacle primaria de Binner. La decisión de ir con boleta corta y la pobrísima elección de Margarita Stolbizer fueron también factores vinculantes. Pero, además de esos episodios, el socialismo volvió a perder voluntades por causas vinculadas a la caída de la exclusividad del voto antikirchnerista.

Hasta la aparición del PRO —hoy parte de Cambiemos— el socialismo en particular, y el Frente Progresista en general, se beneficiaron con el usufructo del mayoritario clima de rechazo al oficialismo nacional. Eso que había sido una constante ya mostró signos de desequilibrio en los comicios provinciales. Aunque casi nadie lo haya hecho notar públicamente, es un subtexto que explica muchas cosas.

Para los no kirchneristas refractarios al macrismo, la oferta de anclarse en otra vereda también apareció de la mano del Frente Renovador. La sumatoria de las candidaturas de Sergio Massa y José Manuel de la Sota traccionó a las boletas de diputado nacional y senador. Si el primer postulante a la Cámara baja, Alejandro Grandinetti, era conocido tras su participación en la parada a intendente, el que encabezaba la nómina a senador, Eduardo Romagnoli, era un ilustre desconocido para la mayoría de los votantes de UNA. Y ambos le ganaron a Marcucci y Binner, respectivamente.

Dato al margen: uno de los más felices con que Reutemann pueda quedarse al margen del Senado sería Massa. Cerca del candidato presidencial se escuchó decir en las últimas horas que las chances del tigrense en la carrera presidencial comenzaron a agrietarse con el portazo que dio el Lole en el Frente Renovador.

Capítulo final. Ahora, como quedó demostrado con la ofensiva de Bonfatti, empieza otra historia. Binner EM_DASHpor antecedentes y galonesEM_DASH no debería repetir esa magra performance, pero los apoyos cruzados en el radicalismo santafesino a diferentes candidatos presidenciales tornan complicadísimas las estrategias.

A saber: horas antes de la andada del gobernador y del radical Henn, el intendente de Santa Fe, José Corral, y el presidente de la UCR, Mario Barletta, blanquearon públicamente el apoyo a Mauricio Macri. "No sólo vamos a votar a Macri, sino que trabajaremos para que sea presidente", redobló la apuesta el senador radical Felipe Michlig.

La mayoría del radicalismo santafesino apoyará entonces al postulante presidencial que lleva en su boleta al candidato a senador denostado por el socialismo. Un jeroglífico que demuestra que las culpas que le achacaban socialistas, peronistas y radicales a la boleta única santafesina no tenían razón de ser. El problema de la falta de ejemplaridad de los partidos como ordenadores de la política no es del instrumento sino de los partidos.

Como hace muchos años, la vedette del transversalismo santafesino serán las tijeritas, repartidas como caramelos —o globitos de colores—, intentando generar un espíritu de corte de boleta electoral. "Será así, vamos a militar por Macri, por Binner y por la boleta a diputado del Frente Progresista. Lo que diga Henn a los radicales no nos importa. Se pone la boina blanca cuando le conviene", asestó un correligionario del gobernador.

Este volcánico escenario les hace restregar las manos a Omar Perotti y a Marcos Cleri como estrategia discursiva hacia lo inmediato. Ambos podrían hasta poner como eje de campaña los dilemas cruzados de macristas, socialistas y radicales.

El "efecto Tévez". Por lo pronto, al margen de los llamados al debate que han hecho el FpV y UNA la tarea proselitista en Santa Fe ha quedado totalmente secundarizada por los movimientos nacionales de Daniel Scioli, Macri y Massa. Que lejos están de adrenalinizar a la sociedad por la calidad de las propuestas. A tal punto que las 5 palabras críticas que pronunció Tévez por la desigualdad en Formosa repercutieron más que un año de campaña de los candidatos.

Scioli es el que está hoy más cerca del triunfo, pero deberá evitar que Macri tenga la opción del ballottage. Una segunda vuelta podría poner patas para arriba todos los escenarios. Massa deberá apostar a algún episodio, hecho, denuncia, o cosa que se le parezca, como única razón que incline la balanza.

La campaña final aún no comenzó. Aunque desde hace un año hasta hoy todo parece haber sido propaganda. Más allá del juego de palabras y de la matemática electoral de las primarias, sí se sabe quién se va el 10 de diciembre. Lo que todavía se desconoce es quién llega.

Mauricio Maronna

Jefe de la seccion Política del diario La Capital