Rosario, Viernes 17 Noviembre 2017
Martes, 28 Abril 2015

Mensajes en medio de papelones

Escrito por 

La provincia de Santa Fe hizo todo mal en estas elecciones. Despreciar el conteo provisorio es pisotear la credibilidad institucional. Llama la atención que ningún funcionario haya dejado su cargo

Si algo podía haberse hecho mal en un acto comicial, la provincia de Santa Fe lo hizo. Sembrar la duda en el recuento de los votos de una elección es un pecado imperdonable. Tiene toda la razón Miguel Lifschitz cuando no ahorra un solo adjetivo hacia el funcionario encargado del escrutinio (le dijo imbécil, estúpido) y no hay condición técnica de él que atenúe la obligación política del gobernador y de su gabinete con responsabilidad electoral para pagar las consecuencias. Llama la atención que no haya dejado su cargo nadie después de semejante papelón que no puede disculparse. Quien "confunde" haber terminado de contar todos los votos con omitir más de doscientas mil boletas no tiene derecho a seguir cobrando el sueldo solventado con los impuestos de los santafesinos. O la renuncia o la exoneración es lo que se impone.

Lifschitz está diciendo públicamente mucho menos de lo que se le escucha decir a sus cercanos. Está furioso. Le tocó afrontar una campaña en la que, primero, casi le arrebatan su candidatura por medio de un deseo espasmódico de convocar a Hermes Binner; luego, soportando que su partido trabajara con cierta cuota inorgánica y ahora esto. Poco aportan a calmar su justificado enojo las declaraciones del gobernador Bonfatti que habló de "exceso de transparencia" en los comicios. El virus de la obnubilación política que hace cegar la vista ante un iceberg de realidad parece endémico en la dirigencia de todos los colores partidarios.

Es cierto que el escrutinio definitivo que comenzó hace algunos días es el único que da certeza y efecto jurídico en la legislación argentina (y mundial) y, por ende, hay chances de salvar las torpezas vividas. Pero despreciar el conteo provisorio que se hace el mismo domingo de las elecciones es pisotear la credibilidad del más sagrado acto de expresión de la democracia representativa.

Antonio Bonfatti debería saber que su frase infeliz luego de lo ocurrido no le hace honor a su paso por la función pública.

En este carrusel de disparates no sólo está subido el gobierno socialista. Miguel del Sel, que celebró anticipadamente su "triunfo" con un tono propio de fin de acto de su ex grupo teatral, cantando y bailando en la fiesta, sin una sola reflexión política que lo mostrase como un dirigente y no como un cómico, invocó la palabra fraude con idéntica ligereza con la que ignora el valor jurídico de tantas otras cosas. Hace bien el fiscal regional en pensar citarlo para que dé pruebas de lo afirmado. La base de una mejor convivencia republicana es el respeto por las leyes. E invocar un delito no puede hacerse livianamente en la arena pública sin que el órgano jurisdiccional no reaccione en consecuencia. Es verdad que esto pasa en el mismo país en donde una diputada nacional, candidata a presidente de la nación, dice en un canal de televisión que sabe cómo se produjo el homicidio (según ella) de Alberto Nisman y a nadie del Ministerio Público fiscal se le mueve un pelo para tenerla al día siguiente declarando en una causa penal. Mal de muchos, es menester decirlo, aún sigue siendo consuelo de naciones atontadas.

El mensaje: ¿Se puede encontrar un mensaje único en los resultados de las elecciones de hace una semana? Claro que no. Porque fueron comicios internos y un sector, quizá minoritario, hizo uso del derecho de pronunciarse provisoriamente en esta oportunidad sin que su voluntad sea idéntica para junio. Porque también hay que saber que las Paso han venido a ser una gran primera vuelta y tantos otros pueden optar por recurrir al voto oficialista u opositor útil en vistas de los resultados. Sin embargo, hay cosas que sí pueden verse más nítidas.

El socialismo hizo su peor elección. Buena parte del voto al PRO (en la provincia y en la ciudad de Rosario) fue para marcarle el desagrado con su administración. Si se suman los votos peronistas, los del "partido amarillo" y al resto de los contendientes no PS, bien puede decirse que 7 de cada 10 santafesinos le dijeron "no" a lo vivido en estos 8 años en la Casa Gris. Y es un "no" estruendoso, porque para hacerlo se prefirió en un 30 por ciento (números redondos) a un candidato que no ofreció una sola propuesta concreta. Eso es Miguel del Sel. La opción de la protesta pura y simple. Algunos creyeron ver en él el fenómeno Beppe Grillo italiano, otro actor cómico (enorme, por cierto) que concentró la tercera parte de los sufragios peninsulares hace poco más de un año. Tremendo error de análisis. Grillo habla de economía mundial, fustiga el eurocentrismo aristocrático, sabe de ecología, propuso enmiendas constitucionales y tanto más. Al ex Midachi no le alcanzó rodearse de políticos de larga experiencia como Jorge Boasso, técnicos estudiosos como Luciano Laspina o escuchar (a veces en secreto culposo) a ex ministros reutemistas. A propósito: el candidato PRO es como lo definió Carlos Reutemann, líder de olfato privilegiado para llegar a ponerse a tiempo del lado de los que van a ganar: "Miguel es como es. No lo esconde". Nadie cuestiona eso. El caso que se plantea es que Torres del Sel sea como es, negador del deseo de saber de política y de gestión, y que se lo consagre como opción altamente exitosa para hacer política y gestionar. Esto es un oxímoron colectivo o un hartazgo de la ciudadanía de los profesionales del quehacer público incapaces de solucionar elementales cuestiones como la seguridad, los servicios públicos esenciales y el más básico bienestar.

Del Sel irrumpió en la política en el momento indicado y en el lugar indicado. Está sabiendo aprovecharlo. Lo propio su compañera de partido Ana Martínez (es hora de evitar el diminutivo a quien se asoma a gobernar la mayúscula segunda ciudad del país). Ella cataliza el descontento de una intendente que fue erosionada por la dirigente del PRO y por la gran cosecha de Pablo Javkin que se recibió de referente de primera A gracias a su ya antigua legitimidad de ejercicio al pensar, proponer y hacer y, ahora, a su estupenda legitimidad de origen electoral. Si Miguel Lifschitz está altamente enojado, Mónica Fein ha de estar altamente preocupada.

Declinar la negación de la realidad y convocar humildemente a los que recitan dogmáticamente el "manual" socialista podría ayudarla.

El peronismo, por fin, celebró el tercer lugar. Pongamos que Omar Perotti comenzó tarde su campaña. Raro consuelo para los que creen que la bota santafesina es la patria del justicialismo. Ahora su tarea será la de representar las verdades de su partido y capturar a los que crean que son una opción al oficialismo y no una mera boleta electoral para salvar cierta dignidad.

Luis Novaresio

Periodista en C5N, Radio 10 y Radio Dos. Columnista del diario El Ciudadano de Rosario.

Noticias de Encuentro Argentino de Transporte Fluvial
  • Presentación Anuario Hidrovías del Mercosur

    Presentación Anuario Hidrovías del Mercosur En el Marco del XXVII Seminario Internacional de Puertos, Vías Navegables, Transporte Multimodal y Comercio Exterior, el martes 28 de noviembre a las 17.30 hs se presentará el Anuario "Hidrovias del Mercosur". Iniciativa del Instituto de Desarrollo Regional de Rosario[…]

    Leer más...
Noticias de Infrapublica.com

Cotizaciones

Dolar ${dolar_c} / ${dolar_v}
Euro ${euro_c} / ${euro_v}
Real ${real_c} / ${real_v}