Rosario, Miércoles 22 Noviembre 2017
Lunes, 16 Marzo 2015

La campaña, los ruidos y las nueces

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Miguel Del Sel rompió la calma de la actividad proselitista. La guerra de encuestas refleja más subjetividades que tendencias concretas. Diferencias y parecidos con los comicios de 2011.

A 5 semanas de las primarias santafesinas, la campaña intenta comenzar a mover el amperímetro. A casi 5 meses de las Paso nacionales, las encuestas son el único ordenador de un mapa político cargado de interrogantes.

Las expresiones del candidato del PRO, Miguel Del Sel, movieron las aguas de la calma chicha en la que está inmersa la política provincial. Como un espejo de la campaña de 2011 o de 2013, los opositores al macrismo estaban esperando una nueva delseleada del candidato macrista: llámese delseleada a las típicas expresiones del humorista, que se alejan del río de palabras políticamente correctas que se hacen en campaña y que a punto están de convertirse en boutade.

Esta vez los adjetivos de Del Sel estuvieron direccionados contra los docentes que no van a trabajar y los periodistas domesticados por el gobierno. Antes, los cuestionamientos al santafesino (denuncia al Inadi mediante) estuvieron dirigidos por sus dichos vinculados a la Asignación Universal por Hijo.

El estupor de determinados sectores por las objeciones del ex Midachi a los "docentes que no van a dar clases" olvida, sin embargo, que hay muchos en la sociedad santafesina que piensan de la misma manera. ¿O acaso se cree que los 620 mil votos que cosechó en 2011 fueron producto de una súbita conspiración de aliens? "Si el socialismo hubiera hecho las cosas bárbaro yo estaría actuando con Dady Brieva y el Chino Volpato", dijo no hace mucho Del Sel, en otra chirriante delseleada, que puede operar, sin embargo, como una pulimentada veta para el análisis político de los últimos tiempos.

Jugar a ganador. El riesgo posible del candidato del PRO al bordear la banquina declarativa está en pronunciar esas frases cuando lo que se quiere es ganar una Gobernación y no quedarse en gateras. La primera intención siempre va de la mano de formalismos y guiños a la gobernabilidad.

Al margen de la delseleada pronunciada en la capital de la provincia, la campaña transcurre con algunos parámetros casi calcados de la última campaña por el Sillón de la Casa Gris.

El Frente Progresista pone sus mejores hombres, esfuerzos y aparatos tratando de maximizar las chances de su espada, Miguel Lifschitz, quien es el mejor candidato que el socialismo podría presentar para esta instancia: desde enero de 2016 el gobernador en funciones deberá aggiornar y/o complementar los mantras discursivos del progresismo y apostar a palabras no demasiado mencionadas en ese vector. "Los tiempos están cambiando" es mucho más que una certera cita de Bob Dylan.

Hay encuestas, tantas como candidatos con chances. En el PRO, aunque no las difunden públicamente por decisión de su comando central de campaña, sostienen por lo bajo que Del Sel está entre 6 y 7 puntos arriba de Lifschitz. En el campamento socialista admiten sólo un par de puntos por debajo del referente del PRO pero se jactan de estar arriba cuando el sondeo deja trascender resultados "por frente". Nada que no se parezca al inicio del derrotero electoral de hace 4 años.

Cambiaron algunas cosas: en 2011 Hermes Binner era el candidato presidencial del socialismo e imantaba desde la provincia una imagen de imbatibilidad, que se confirmaría luego en los resultados que ungieron a Bonfatti como gobernador. Esta vez, es Mauricio Macri el que proyecta beneficios a Del Sel. "Macri mide 30% en Rosario, más que todos los otros candidatos a presidente", narra una fuente de esa vereda.

El gobernador Bonfatti —quien en la edición de hoy de La Capital pronostica un triunfo de Lifschitz— sostiene en la intimidad que el Frente Progresista estará 7 puntos arriba cuando sea la hora de la bandera a cuadros.

Anatomía de un instante. Todas las encuestas son, apenas, anatomías de un instante. La película es la que define el papel principal y los actores de reparto. Por ahora ni siquiera está el trailer.

Las elecciones santafesinas no serán neutrales para la gran política nacional que, por estas horas, marca determinadas tendencias. "Obvio que a ni a (Sergio) Massa, a (Daniel) Scioli o a (Florencio) Randazzo les conviene un triunfo de Del Sel. Deberemos aprovechar eso", admitió a este diario una calificada fuente socialista. Cuando se le preguntó si a la presidenta de la Nación sí le convenía una victoria del PRO, el candidato tomó sus prevenciones: "Eso está por verse".

Tampoco será neutral la definición de la convención nacional de la UCR, en pleno desarrollo a la hora de escribirse esta columna. La posición del radicalismo santafesino es diametralmente opuesta a las posiciones partidarias en el resto del país: en Santa Fe comparte el gobierno con el socialismo, pero en la mayoría de las provincias necesita de voluntades y acuerdos con Macri y Massa para desalojar al peronismo y a otras fuerzas del poder.

El peronismo santafesino, tras un cierre complejizado por ausencias y dudas, tiene también una buena oferta como para, al menos, no espantar electores. Omar Perotti es un dirigente moderado con buena llegada a la Casa Rosada pero con un discurso territorializado en la provincia. Alejandro Ramos cuenta, en paralelo con la agenda electoral, con los beneficios de la puesta en marcha de los trenes. Habrá que ver cómo se las ingenian los candidatos para romper la instalación de la idea de polarización creciente que existe entre Lifschitz y Del Sel.

Agréguese a la consideración del Frente Progresista: deberá sortear el filtro de una interna entre Lifschitz y Mario Barletta, algo que les permitirá a los contendientes crecer en conocimiento y, al que gane, revalidar títulos camino a la gran final.

La sensación de pelea palmo a palmo entre el oficialismo y el PRO también obligará al Frente Renovador a tornarse competitivo. Massa no sólo necesita una derrota macrista sino que debe ofrecer números competitivos cuando se realice el escrutinio provincial.

Habrá que esperar para saber si la sorpresiva tunda de críticas que Eduardo Buzzi descerrajó sobre Carlos Reutemann potencia las chances del ex titular de Federación Agraria o si esos dichos se convierten en boomerang teniendo en cuenta que en el massismo santafesino revistan —vaya paradoja— los dos ministros de Gobierno más icónicos de las gestiones reutemistas: Carlos Carranza y Angel Baltuzzi.

Al fin, para los espectadores nacionales, lo que suceda el 19 de abril y el 14 de junio se tratará de una gran encuesta, previa a la madre de todas las batallas. En Santa Fe, en cambio, lo que se define es nada más ni nada menos que el recambio en el vértice del poder.

Mauricio Maronna

Jefe de la seccion Política del diario La Capital

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