Rosario, Domingo 19 Noviembre 2017
Lunes, 17 Noviembre 2014

El FAU es un revólver ardiente

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El Frente Amplio Unen consume día a día las expectativas que había creado en el momento de su constitución. Massa, Macri y Scioli se restregan las manos. En la política santafesina, Lifschitz ya tiene comando de campaña.

A siete meses de haber nacido, el Frente Amplio Unen (FAU) va camino a estrellarse contra la realidad, de la misma manera que el Acuerdo Cívico y Social fracasó al año de gestación, luego de haber germinado con la victoria legislativa en 2009, algo que parecía destinarlo a destronar al kirchnerismo.

Por más que el espacio no estalle por los aires en lo inmediato, ya nada será lo que quiso ser ante una sociedad atónita que contempla con sorpresa un interminable pase de facturas para beneplácito de Mauricio Macri, Sergio Massa y Daniel Scioli.

El FAU con sus suicidas guerritas internas, sus imprecaciones cruzadas y su sempiterna hoguera de vanidades arrojó al mar lo que debió haber sido su objetivo de máxima tras el paupérrimo paso de la Alianza por el poder: la previsibilidad.

El esqueleto del espacio se construyó sobre la base de la Unión Cívica Radical, partido que tiene su mayor hándicap en la distribución territorial a lo largo y ancho del país. Sin embargo, ese latiguillo que indica que la UCR es como la Iglesia Católica, con una parroquia en cada pueblo, hoy se transforma en su principal pesadilla a la hora de articular una posición unívoca.

En esas capillas del interior hoy hay radicales que quieren estar en el FAU, otros con Macri y el resto con Massa. Pretendiendo hacer una fórmula de síntesis, el senador Gerardo Morales peticionaría que las Paso del no peronismo, además de Macri, incluyan a Massa.

El pasado los condena. Entre los radicales que resisten la inclusión de Macri aparecen Ricardo Alfonsín y Julio Cobos, a quienes los dirigentes que sí están de acuerdo con incorporar al PRO o aliarse con el Frente Renovador les podrían recordar que uno compartió espacio con Francisco De Narváez y al otro el eslogan de 2007: "Cristina, Cobos y vos".

Como manera de cortar por lo sano con las salidas mediáticas de Elisa Carrió, las agrupaciones más pequeñas del FAU, como GEN y Libres del Sur, piden a viva voz expulsar a Lilita de la coalición. Como un aporte a la confusión general, la bravía líder de la Coalición Cívica aplica y recibe mandobles con Fernando Pino Solanas, a quien convirtió nada más ni nada menos que en senador de la Nación por seis años.

Entre tanto arrebato declarativo que se esparce en el campus progresista, Carrió sostiene en la intimidad que lo único que puede mantener en pie al FAU es competir con una fórmula propia contra otra encabezada por Macri, y que de esa compulsa podría, incluso, salir victorioso el espacio de radicales, socialistas y agrupaciones menores. A esta altura de los acontecimientos, lo más grave es que ya nadie escucha a nadie.

Por el lado del socialismo, Hermes Binner les cerró la puerta definitivamente a Macri y a Massa, y propone mantener el ideario testimonial de una fuerza de izquierda nacional antes que llegar al poder compartiendo espacio con el macrismo y el Frente Renovador. Por si alguien tenía dudas de la posición de no retorno, el precandidato a gobernador santafesino del Partido Socialista, Miguel Lifschitz, descalificó a Macri tildándolo de "Menem rubio y de ojos azules".

La necesidad mutua del no peronismo que sí quiere llegar al poder en 2015 hizo que Macri acepte públicamente por primera vez la posibilidad de competir en las Paso contra Sanz y Carrió, adelantando los tiempos de las definiciones.

Ese escenario de tres tercios (Macri, Massa y Scioli) que nadie sabe bien si es una construcción lúdica de las empresas encuestadoras o un rebote del espejo de los pasillos de la política (a veces una cosa y la otra son lo mismo) desespera a algunos factores de poder que buscan alinear los planetas aun de manera brusca.

En esa línea de razonamiento no faltan quienes sugieren una interna forzada entre Macri y Massa, una opción todavía menor a la que plantearía el radical Morales a la totalidad del partido, buscando hacer competir en las Paso a todo el no peronismo.

No descarten a Scioli. La posibilidad de que el Frente para la Victoria salga de las primarias con un porcentaje de votos algo superior al 30 por ciento y la imagen positiva nacional de la presidenta Cristina Fernández, cercana al 40 por ciento, hacen temer a algunos tótems de la oposición sobre la viabilidad de un triunfo kirchnerista en la primera vuelta.

Para eso le alcanzaría con el 40 por ciento de los votos y que ninguno de los competidores llegue al 31 por ciento. Las particularidades de Scioli lo convertirían en el candidato ideal para lograr algún plus electoral por afuera del voto fidelizado.

Todas esas especulaciones suenan a música lejana cuando el almanaque indica que faltan 10 meses para las Paso, pero comienzan a ser escuchadas en los campamentos. Como aporte novedoso, y que rompe con la multiplicidad de voces que pronostican un ballottage entre Scioli y Massa o Macri, el consultor político Carlos Fara dijo que, para él, no habrá segunda vuelta: "El electorado, informado sobre quién es el opositor más votado en las Paso, polarizará la elección en la primera vuelta, llevando al challenger por encima del 40 por ciento (quizás 45 por ciento). A los argentinos no les gusta el ballottage".

Cruces santafesinos. Ajena a estos dilemas, la política santafesina transita por otros escenarios, en los que las necesidades son diferentes en el Frente Progresista y la oposición. Miguel Lifschitz comenzó la semana cruzando guantes con Pablo Javkin, a quien acusó de intentar vaciar ideológicamente a la coalición de gobierno rosarina, y cruzó a Macri por críticas parecidas pero a la administración provincial.

Esa encendida defensa de Lifschitz a las gestiones va formateando el modelo proselitista, donde ya no tendrá espacio para diferenciarse de todo lo hecho por la Casa Gris: el comando de campaña será encabezado por el ministro de gobierno, Rubén Galassi. En él participarán miembros de comunicación de los Ejecutivos provincial y municipal, además de referencias vinculadas a funcionarios del socialismo.

Por el lado del peronismo, María Eugenia Bielsa y Omar Perotti son los dos nombres que suenan más fuerte a gobernador, además de la intención ya declamada de Alejandro Ramos.

"Si Bielsa acepta el mandato de Olivos no habrá interna, si el candidato es otro habrá otra fórmula más kirchnerista", voceó una fuente atenta a los movimientos de Máximo, el hijo mayor de la presidenta, quien recibió la semana pasada a intendentes del conurbano bonaerense.

Cerca del rafaelino aceleran algunos movimientos para lograr la instalación y se aprestan a lanzar una campaña de promoción del actual diputado nacional.

Entre tantos anuncios de unidad hasta ahora frustrados, tantas operaciones cruzadas sobre reuniones y entretelones, la mejor manera de abordar el futuro electoral del PJ santafesino es aguardar que los acontecimientos caigan por su propio peso.

Al fin, en la mayoría de los partidos y frentes políticos (aquí, allá y en todas partes), lo que hoy no es mañana podría ser. O viceversa.

Mauricio Maronna

Jefe de la seccion Política del diario La Capital

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