Rosario, Martes 21 Noviembre 2017
Lunes, 03 Noviembre 2014

Clásicos de la política santafesina

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Toda la primera línea del socialismo se alineó para repeler las críticas de Reutemann, quien recogió escasas adhesiones públicas en el PJ.

La lectura del virulento cruce de adjetivos entre Carlos Reutemann y la primera línea completa del socialismo sirve para trazar un pulimentado mapeo de la realidad política santafesina, a sólo seis meses de las primarias obligatorias y simultáneas que se convertirán mucho más que en el primer borrador de la historia electoral.

Las descripciones cargadas de pólvora dialéctica que descerrajó el senador nacional peronista repercutieron como cada vez que sale de su habitual (y a veces inexplicable) circunspección, pero esta vez con un aditamento: arrojó sal sobre lo que hoy por hoy es la principal herida abierta que tiene la gestión provincial, vinculada directamente a la inseguridad.

Reutemann y María Eugenia Bielsa fueron los últimos dirigentes competitivos que tuvo el PJ santafesino. El ex gobernador hoy por hoy concita un mix de miradas poco habituales en la política santafesina. Aprobado por muchos y defenestrado por muchos otros, logra que sus palabras se viralicen en los medios, algo que muchos desearían en el espiralado mapa de la oposición provincial.

Las acusaciones de ineptitud en el manejo de la inseguridad por parte del socialismo, y la frase sobre un presunto destino de linchamiento mediático en el Monumento Nacional a la Bandera que lo hubiese tenido como protagonista de haber sido él el gobernador de estos tiempos, sacaron de la modorra contestataria a funcionarios y legisladores de oficialismo que tampoco ahorraron pólvora en la contraofensiva, vinculándolo a las peores prédicas menemistas y poniéndolo a la cabeza de la represión de 2001.

El análisis del después. Y es tras la descripción de los hechos donde aparece la instantánea política del estado de las cosas. El oficialismo (incluido el vicegobernador radical Jorge Henn) alineó a sus principales espadas en la respuesta, haciendo causa común y demostrando capacidad de fuego más allá de las individualidades. Reutemann pareció quedarse solo, con los únicos apoyos públicos del diputado provincial obeidista Mario Lacava, del legislador kirchnerista Darío Mascioli y de sus ex ministros de gobierno, Carlos Carranza y Angel Baltuzzi.

Aunque el episodio le hubiera permitido al PJ en su conjunto recuperar algo del centro de la escena perdida tras las derrotas electorales de 2011 y 2013, pero por sobre todo como consecuencia de la profunda división que lo atraviesa, la mayoría de sus dirigentes prefirieron hacer silencio.

Algo debe decirse en favor de la cúpula partidaria y dirigentes satélites: en su embestida, Reutemann descargó veneno sobre el fin de ciclo kirchnerista y describió como una "etapa desperdiciada" todos estos años de cristinismo. Hoy, le guste o no al reutemismo, el PJ santafesino es un apéndice del espacio político que gobierna la Nación.

Ante este primer eslabón episódico, bien podría preguntarse el lector de esta columna cómo harán los peronistas para sacar de la galera una estructura de unidad en todas sus formas y variantes cuando ni siquiera se abroquelan para mostrarles voluntad de poder a sus adversarios en la potencial lucha por el poder.

La sincronizada salida socialista al cruce de Reutemann es la primera muestra de voluntad política hacia afuera camino a una campaña electoral que ya no muestra fisuras en cuanto al respaldo a Miguel Lifschitz, el candidato a gobernador del partido. Quienes dudaban del aval al ex intendente rosarino, pronosticando una vuelta al pago de Hermes Binner por el poco envión que hasta aquí muestra su postulación presidencial quedaron rendidos ante la evidencia.

Por estas horas, el desvelo socialista a la hora de calentar motores para la tarea proselitista es llevar al terreno lo que dicen las encuestas: Lifschitz gana con comodidad en la ciudad de Rosario pero necesita del aparato del gobierno y de los intendentes radicales para penetrar en el centro-norte, espacio geográfico donde puntea Miguel Del Sel.

Los idus del 2011. Se transforma la cuestión casi en una remake del 2011, cuando Antonio Bonfatti lanzó su candidatura con el 6 por ciento de los votos y la tracción de Binner lo terminó llevando a la punta de la pirámide. "No es lo mismo, porque en esa época Binner tenía mucho más predicamento y Bonfatti era ministro de Gobierno. Acá van a necesitar de todos, no sólo de Binner. Y hay que ver qué hacen los radicales", sostiene una de las pocas voces del Frente Progresista (no radical ni socialista) que pugna por ganar un espacio por adentro de la coalición pero prometiendo pelea interna.

En la estrategia socialista será clave lo que haga la UCR. Mario Barletta es el candidato del partido pero deberá bloquear fugas hacia Lifschitz, algo que no pudo hacer del todo en las primarias de 2011. Lifschitz tiene decidido que su aspirante a vicegobernador provenga del radicalismo, pero esperará a que sean los dirigentes de boina blanca los que muevan las fichas, al margen de que las miradas están puestas en dos referencias de la UCR de la ciudad de Santa Fe.

Aunque el latiguillo común que sale desde con grabador encendido repiquetea sobre "un tiempo largo" para las candidaturas, el cronograma electoral está a la vuelta de la esquina. El gobernador firmará el decreto de convocatoria elecciones más cerca de diciembre, pero todo indica que las primarias se harán en mayo y las generales durante los primeros días de julio. Con esas fechas, el cierre de listas deberá ocurrir a fines de febrero o principios de marzo.

"Primero se van a hacer las primarias y las generales provinciales y luego será el turno de las nacionales", suelta una fuente de la Casa Gris, que se ocupa en aclarar que primero se debatirá con los partidos integrantes del Frente Progresista. Aunque no lo digan, además, ya hubo contactos con legisladores peronistas para cruzar opiniones.

Del Sel, el otro gran protagonista, sigue recorriendo la provincia sin que las grandes luces mediáticas alcancen a captarlo. En el PRO empiezan a preocuparse por la elección del candidato a vicegobernador, que deberá ser de Rosario. La táctica frentista que el macrismo mostró la semana pasada cuando se mostraron juntos Roy López Molina, Jorge Boasso , Osvaldo Miatello y Diego Giuliano —en una especie de reedición de la "mesa feliz" que se pretendía para los comicios de 2011— necesita una ingeniería más profunda en el ámbito provincial.

A diferencia de otros momentos, hoy la prioridad del PRO es reforzar la candidatura presidencial de Mauricio Macri por lo que no hay demasiado espacio para los "libre pensadores" a la hora de la verdad. La rampa de lanzamiento de Del Sel ocurrirá en el momento en que cumpla con su promesa de renunciar a la banca de diputado nacional para jugar sin red el camino a la Gobernación.

Como nunca antes, el derrotero de la política provincial comienza a adquirir matices parecidos a los movimientos nacionales: todos están hablando con todos.

Mauricio Maronna

Jefe de la seccion Política del diario La Capital

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