Rosario, Viernes 17 Noviembre 2017
Lunes, 11 Agosto 2014

Candidaturas, dudas y estrategias

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A 14 meses de las elecciones nacionales ningún analista en su sano juicio podría pronosticar con bases fundadas el nombre y el apellido del futuro presidente de la Nación

A 14 meses de las elecciones nacionales ningún analista en su sano juicio podría pronosticar con bases fundadas el nombre y el apellido del futuro presidente de la Nación. Por eso, crece recurrentemente el alud de versiones sobre acuerdos y desacuerdos potenciales entre el PRO y el Frente Amplio Unen (FAU) y, por esa misma incertidumbre, Carlos Reutemann desensilla hasta que aclare en el Frente Renovador de Sergio Massa, al menos en la provincia de Santa Fe.

Reutemann se dio cuenta hace algunos meses que, por primera vez, cometió un error de cálculo: largó con anticipación su apoyo explícito a una referencia nacional. "Si no aparecía Massa en las legislativas de 2013 había re-reelección de Cristina", se justifica el Lole, aunque la pregunta esté referida a tiempos más actuales.

El accidente en bicicleta que sufrió en mayo le sirvió de excusa perfecta para no mostrarse en público. Massa prefirió suspender su actividad programada en Rosario a la espera de la rehabilitación del senador. Ya recuperado, ahora Reutemann aduce querer priorizar "la unidad del PJ santafesino" antes que subirse al tren en marcha del ex intendente de Tigre. "Se lo dije al propio Sergio en una reunión que tuvimos el miércoles pasado y él lo entendió", reveló el legislador, quien recibió un pedido en ese sentido de operadores nacionales.

Sólo Reutemann sabe qué va a ser de su vida política. En el massismo estaban convencidos hasta el viernes pasado de que aceptaría una candidatura a vicepresidente de la Nación, algo que, a quienes conocen al protagonista, les resultaba toda una novedad. "No soy candidato a nada. Si me nombran como vice de Massa, otros salen a hacer operaciones diciendo otra cosa. Ahora sólo soy un soldado del peronismo santafesino", dijo ayer a LaCapital.

De ser otra vez candidato a senador, el Lole deberá afrontar una parada de las bravas: tendría como competidor al actual gobernador Antonio Bonfatti, quien, de no surgir un episodio imponderable, dejará la Casa Gris con un alto grado de adhesión. Algunos creen que Reutemann podría presentarse nuevamente como postulante a la Gobernación si finalmente Binner vuelve sobre sus pasos y define lo mismo, una especie de leyenda urbana que aún se escucha en algunos pasillos de la política santafesina. En esta columna ya se escribió que Reutemann no será candidato a gobernador.

En su súbita apuesta a la unidad del PJ santafesino, Reutemann declaró —con magnanimidad papal— que es tiempo de olvidar las peleas. Aunque en política casi todo es posible, ¿alguien puede imaginarse al protagonista de esas declaraciones compartiendo una instantánea de unidad con Agustín Rossi, María Eugenia Bielsa y Gerardo Rico? Sería más fácil encontrar la foto inconseguible de Amado Boudou con Alejandro Vandenbroele.

"¿Le resulta difícil esa foto? Con Bielsa no tengo problemas, de hecho fue funcionaria mía en la Gobernación. Habrá que utilizar una expresión de la presidenta de la Nación: «tragar sapos para todos y todas»", comentó a este diario. Curiosamente, comparte con Rico (Movimiento Evita) la idea de que el PJ tenga un "candidato de unidad" que evite el filtro de las internas. "Al peronismo se le hace difícil retener los votos después de las Paso; a ese problema no lo tiene el Frente Progresista: aparece Binner y les marca con el dedo quiénes deben ser los candidatos", se le escuchó decir al Lole.

Al fin, Reutemann relativiza la toma de distancia con Massa, y no descarta acompañarlo en un futuro evento del agro en Junín. "No tengo inconvenientes en estar con él, pero hay que evitar que la interna nacional se meta en la provincia", repite como un mantra.

El FAU y el PRO. Por el lado de los sectores no peronistas con chances de llegar a la Presidencia, la semana siguió envuelta en una encrucijada: deberán analizar fríamente si priorizarán sus cartillas ideológicas a la hora de dictarse estrategias firmes —tal vez renunciando a acceder al poder— o si canjearán un porcentaje de sus idearios de doctrina para constituirse en alternativa.

Esa lógica pragmática que toma forma en varias provincias argentinas como llave para mantenerse al mando de municipalidades y gobernaciones, o para intentar que cambien de color político en el próximo turno, es lo que sube a la espuma nacional y genera corrillos interminables.

"De tanto hablar de esto le hacemos campaña al PRO", dijo Binner hace algún tiempo, dando respuesta al malestar que se incubaba —y ahora es explícito— en las filas del FAU. Allí, sin embargo, conviven todo tipo de miradas sobre la ampliación de la alianza. Elisa Carrió sostiene en la intimidad que no hay forma de derrotar al peronismo en cualquiera de sus variantes sin una coalición más amplia que la del FAU. Lo propio mensuran algunos dirigentes radicales del interior del país, entre los que sobresale el cordobés Néstor Aguad, quien en los últimos meses se sacó más selfies con Mauricio Macri que con su familia.

El rechazo visceral a la posibilidad de un acuerdo con el macrismo proviene desde las filas de lo que fue el Frente Amplio Progresista (FAP). Socialistas, Libres del Sur, GEN, y otras agrupaciones menores ven en el jefe de Gobierno porteño la encarnación de la derecha tan temida y se juramentan resistir cualquier posibilidad de acuerdo, aunque ese rechazo los aleje del ballottage.

La cercanía entre partidos integrantes del FAU y el PRO no se advierte como una cuestión lógica en Santa Fe porque aquí la coalición de gobierno no necesita del macrismo para poder gobernar. A la inversa, Unión PRO es en territorio santafesino una alianza entre muchos peronistas y algunos dirigentes macristas que estuvo a un tris de ganar la Gobernación en 2011. Esa pintura de aldea refuerza la idea de que "una gran interna no peronista" es una especie de giro contra natura.

La división del peronismo en al menos dos variantes (el kirchnerismo y Massa) le otorga un formidable escenario a los no justicialistas, pero de no haber cambios en el contexto y en la acción podría repetirse el escenario de 2003, cuando dos peronistas (Menem y Kirchner) quedaron en condiciones de disputar la segunda vuelta.

No son pocos los que por estas horas reclaman un cambio de rumbo en el FAU. Lo dijo sin ruborizarse la diputada Margarita Stolbizer en una entrevista con LaCapital: menos fotos y más presencia en la agenda real. Algunos empiezan a advertir también que la estrategia de tener cinco precandidatos (Binner, Julio Cobos, Ernesto Sanz, Lilita Carrió y Pino Solanas) termina por difuminar los liderazgos.

Así como el actual borrador de la interna kirchnerista, con 7 postulantes, favorece las chances de Daniel Scioli porque bifurca el voto duro K, la permanencia en el tiempo de las postulaciones de dos radicales agiganta las chances de Binner de resultar ganador de la compulsa progresista. Salvo Sanz, en la intimidad de los comités todos creen que a fin de año deberá resolverse quién de los mendocinos declinará su postulación.

La foto de hoy muestra que cuatro frentes políticos (kirchnerismo, Frente Renovador, FAU y PRO) navegan entre el 16 y el 24 por ciento de los votos. Un porcentaje apto para soñar pero muy lejano para cantar victoria.

Mauricio Maronna

Jefe de la seccion Política del diario La Capital

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