Rosario, Jueves 13 Diciembre 2018
Lunes, 07 Abril 2014

Batallas y desafíos del peronismo

Escrito por 

Poco a poco la política va tomando carrera camino al 2015 entre el desfiladero que le deja la realidad, tomada por una agenda peligrosa dominada por la inseguridad y la economía.

Poco a poco la política va tomando carrera camino al 2015 entre el desfiladero que le deja la realidad, tomada por una agenda peligrosa dominada por la inseguridad y la economía.

En Santa Fe, en la Nación y en todas partes empiezan a observarse los movimientos del peronismo, hoy dividido por una situación extraña: el peronista que ganó las últimas elecciones y que marcha al frente de las encuestas, Sergio Massa, juega sus fichas por afuera de la estructura del oficialismo y también del partido, en un desafío de propio cuño para lo que fue el movimiento nacional organizado.

Atento a esa realidad, desde lo más alto del gobierno nacional comienzan a ensayar variaciones de lo que es un clásico cada vez que un gobernante peronista siente una amenaza concreta desde el exterior del oficialismo: intentar darle vida al Partido Justicialista, habitualmente una cáscara vacía que sólo adquiere signos vitales cuando los gobernadores deciden reunirse para formatear algún comunicado.

Tiempo de catarsis. Por este sendero se encaminaron los mandatarios provinciales en los últimos días. Primero intentaron hacer catarsis sin la presencia de ningún funcionario nacional, objetivo de máxima que sólo les duró algunos minutos en la Dirección de Remonta y Veterinaria, propiedad del Ejército. Mientras compartían una picada, hizo su aparición el secretario legal y técnico de la Presidencia, Carlos Zannini, acompañado por el jefe de Gabinete, Jorge Capitanich, frustrando los orígenes de la convocatoria.

José Manuel de la Sota, el primero en irse de la reunión en ese quincho de Las Cañitas, comprobó en carne propia que cualquier ilusión de los gobernadores de autonomizarse de la Casa Rosada será de cumplimiento imposible, al menos por estos tiempos.

Sin embargo, en la reunión del consejo nacional partidario del jueves pasado, el propio Zannini —alguien a quien los peronistas clásicos ven con desconfianza— llevó música peronista a los oídos de los presentes. "Parecía el más peronista de todos. El Chino (por Zannini) les endulzó los oídos a todos para que se arrimen al fogón de Balcarce 50", confió uno de los presentes en el edificio de calle Matheu, en la Capital Federal.

La intención de la presidenta de la Nación es contener bajo el ala del oficialismo a todos los pretendientes al título que se pone en disputa en 2015. Aunque algunos se ilusionen con la idea de cooptar con un imán a Massa para que ofrezca pelea por adentro del espacio, el ex intendente de Tigre les confía a dirigentes de su entorno que esa opción no tiene razón de ser.

"Algunos creen que Massa podría encapsularse de nuevo en el PJ y hasta aceptar ser candidato a gobernador bonaerense cediéndole la postulación mayor a (Daniel) Scioli. Los que dicen eso no lo conocen, el pibe anda con la banda puesta", dijo a LaCapital un dirigente santafesino de fuste que se incorporó al Frente Renovador.

A la pesca. El ganador de las últimas elecciones bonaerenses tiene en Carlos Reutemann y Roberto Lavagna a sus dos principales cartas, como quedó demostrado en las recorridas que hicieron en la ExpoAgro, pero Massa deberá seguir nutriéndose de referencias peronistas para poder eclipsar lo que florezca en el laboratorio de Olivos, que ahora busca alquimias para retener a los peronistas que, sin ser de la casa, no se resignan a abandonar el barco oficialista.

La cuestión impacta de lleno en el principal ajuar del peronismo: la provincia de Buenos Aires. Allí se definió siempre la suerte del PJ, pero ahora se advierte una situación paradojal. Si en los 80 el bipartidismo bonaerense era el dato reluciente (en aquellos comicios Italo Luder cosechó el 41 por ciento de los votos a presidente, Raúl Alfonsín el 51 por ciento y el resto de las fuerzas el 3 por ciento), recientemente las diferentes opciones peronistas cosecharon el 75 por ciento. Curiosamente, la fragmentación política perjudicó mucho más al no peronismo que al peronismo, al menos hasta ahora. Pero nada es eterno: mañana podría colarse una opción diferente.

Los datos permiten hacer un gran paréntesis en el análisis del PJ para abarcar la estrepitosa caída del radicalismo en el principal distrito del país. De la mano de Alfonsín, en el 83 la UCR pudo imponer a Alejandro Armendáriz como gobernador y hacerse de la mitad más uno de los votos en los comicios presidenciales. Pero desde ese momento la debacle fue imparable. Esa ausencia cuantitativa de votos en la provincia que reúne al 38 por ciento del padrón es lo que ha complicado a la oposición y la seguirá postergando si es que no se trazan políticas de penetración electoral en los enclaves del conurbano profundo.

Volviendo al peronismo oficialista, cualquier análisis serio de la coyuntura y del futuro inmediato, al margen de Scioli, debe contemplar las chances reales de quien encarne al kirchnerismo puro y duro: hoy, cualquier candidato del espacio cuenta con un respaldo —de mínima— del 25 por ciento. Muchos nombres serpentean para erigirse en abanderados electorales. A los de Florencio Randazzo, Sergio Urribarri, y Jorge Capitanich podría agregarse el de Axel Kicillof, si es que la economía puede pegar un brinco en 2015 tras estos tiempos de ajuste y sintonía extrafina. "El peronismo en general no lo permitiría", sostienen lo que no creen en esa vertiente.

Fuerza propia. Kicillof es fuerza propia del kirchnerismo militante, proviene del espacio construido por el hijo de la presidenta y maneja los resortes del ministerio clave. Siempre se ha dicho que la economía —y el bolsillo en particular— es el órgano más sensible. Por si le faltase algo, el apellido del titular de Hacienda empieza con K.

Una interna abierta entre Scioli y un candidato de pura cepa kirchnerista bajo el paraguas del Frente para la Victoria podría lograr un postulante final altamente revalidado por los votos.

Al tiempo que desde el sciolismo y desde algunos medios opositores al kirchnerismo pronostican un triunfo contundente del gobernador bonaerense ante cualquier kirchnerista, la situación —hipotética y lejana— debería ser abordada con un mayor grado de complejidad. ¿Por qué en una interna kirchnerista, el votante que participe no habría de votar al más kirchnerista? ¿Por qué votaría por Scioli, quien es considerado, apenas, como aliado táctico en la filigrana K?

Todos estos interrogantes más temprano que tarde habrán de posarse en el firmamento del kirchnerismo, hoy dominado por la obsesión de intentar disminuir las chances de Massa, quien está sentado sobre la friolera de 4 millones de votos.

Como tantas veces, el peronismo parece ser el ombligo de la política. El clima previo electoral, que divide como un rayo al movimiento, debería obligar a la oposición a plantearse un objetivo: ahora o nunca.

Mauricio Maronna

Jefe de la seccion Política del diario La Capital

Noticias de Encuentro Argentino de Transporte Fluvial
Noticias de Infrapublica.com

Cotizaciones

Dolar ${dolar_c} / ${dolar_v}
Euro ${euro_c} / ${euro_v}
Real ${real_c} / ${real_v}