Rosario, Domingo 21 Octubre 2018
Martes, 25 Marzo 2014

El “no peronismo” y el poder en 2015

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Análisis político. Como cada semana desde hace ya un par de años a esta parte, resulta imposible que el análisis político de domingo pueda superar el tamiz de la gravísima saga de violencia que va de la mano de los vaivenes de la lucha contra el narcotráfico o de la inseguridad cotidiana.

Como cada semana desde hace ya un par de años a esta parte, resulta imposible que el análisis político de domingo pueda superar el tamiz de la gravísima saga de violencia que va de la mano de los vaivenes de la lucha contra el narcotráfico o de la inseguridad cotidiana.

El plan para asesinar a un juez y a un fiscal es la pulimentada demostración de que este feroz clima de época en Rosario no se aloja exclusivamente en algunas barriadas o que, apenas, es una canibalesca lucha entre facciones narco. También complementa una realidad: el hecho de que a veces parezca que se han desarticulado los grupos más importantes esconde su propia reacción. Así ha sido una y mil veces en México. Así comienza a ser en Rosario, Argentina.

La agenda santafesina —y rosarina en particular— apesta, y no cambiará por más que se ejerza el voluntarismo oficial ni mediático. Entre tanta noticia de olor fétido, es una buena señal que el gobierno provincial haya decidido ir hasta el hueso, pero esto deberá complementarse con mayor colaboración nacional y con un incremento de las fuerzas de seguridad en el territorio. No hay otra forma, y el gobernador lo sabe.

Cómo será el clima de inseguridad que capea en Rosario que la simple aparición de un helicóptero surcando el cielo en trasnoche logra llevar tranquilidad a los ciudadanos, algo que ha sorprendido hasta a los funcionarios. Hasta tal punto que en la Casa Gris ya evalúan la adquisición de un par de helicópteros más.

Si durante un tiempo largo algunos apostaron al dejar hacer, dejar pasar en materia de seguridad, apostando a un decálogo de buenas intenciones progre, la realidad se encargó de pasar factura. Al fin, la seguridad es hoy es la preocupación número uno de los rosarinos, y seguirá siéndolo aún más allá de 2015.

Hablemos de política. Por afuera de la realidad pura y dura, la política empieza a dar nacionalmente los primeros movimientos concretos hacia el recambio del poder. El panorama de división, ruptura y fuga que se advierte en el peronismo, debería hace extremar los esfuerzos en los campamentos no peronistas para posicionarse como alternativa real de poder.

La decisión de Sergio Massa de jugar su suerte por afuera del PJ, la difícil situación económica que ya se siente en los bolsillos del ciudadano común por la espiralización de la inflación y la cercanía del final de mandato kirchnerista han actuado como reloj despertador para los gobernadores peronistas que, el jueves pasado, decidieron autoconvocarse, preocupados porque la diáspora podría hacer peligrar la continuidad en el poder más allá de 2015.

En algunos meandros del oficialismo nacional aún circula la teoría de que Massa finalmente podría ir a una interna por adentro del justicialismo contra Scioli. Hasta hace poco, algunos también sostenían entre los pasillos que no había que dar por cerrada la chance de "Scioli a la Nación, Massa a la provincia".

"¿Usted cree que esa posibilidad es cierta? Yo creo que Massa no se baja ni a palos. El pibe anda con la banda puesta", dijo a La Capital un ex gobernador que hoy es una de las principales referencias del ex intendente de Tigre.

Lo cierto es que la escenografía, los movimientos y la división del justicialismo nacional direcciona el zoom hacia el espacio del no peronismo, quien debería estar restregándose las manos ante la oportunidad histórica que se recorta en el horizonte mediato, luego de que el fracaso estrepitoso de la Alianza a la hora de gobernar hacía creer que nunca más una constelación de ese tipo tendría chances de llegar al poder.

Hoguera de vanidades. La centroizquierda tiene ante si la chance de convertirse en competitiva si es que no cae —como en oportunidades anteriores— en su propia hoguera de vanidades. El Acuerdo Cívico floreció en las épocas en que parecía que el kirchnerismo no tendría más sobrevida y se desarticuló por completo, hasta que lo que entonces era un espacio común quedó convertido en individualidades etéreas. Fue casi un manjar para el 54% de Cristina Fernández en 2011.

Hoy, todo parece indicar que la reunión de radicales, socialistas, Coalición Cívica, GEN —y partidos satélites del espacio— pasarán sus candidatos por el filtro de las Primarias Abiertas Obligatorias y Simultáneas (Paso) legitimando a un postulante presidencial. El 22 de abril, Hermes Binner, Elisa Carrió, Julio Cobos, Ernesto Sanz y Margarita Stolbizer, entre muchos otros nombres y apellidos, protagonizarán el acto de lanzamiento de un nuevo frente que, además, deberá tener nueva sigla.

Al tiempo que ese sector del no peronismo puja por insertar un mensaje progre en momentos en que la agenda diaria tiene leves corrimientos hacia la derecha, Mauricio Macri buscarle mayor entidad a su postulación presidencial. El líder del PRO ha logrado consolidarse como referencia a partir de la buena gestión que lleva adelante en la ciudad de Buenos Aires que, por estos tiempos, es reconocida por los propios pero también por los extraños.

Además de la gestión en Capital Federal, para muchos Macri encarna el proyecto verdaderamente alternativo a los más de diez años de discurso progresista y nac & pop. Esas son sus dos piedras basales a la hora de justificar la pretensión presidencialista que, sin embargo, cuenta en la tabla del déficit con la escasa inserción territorial del PRO en la mayoría de las provincias.

¿Si por un lado concurre a las urnas el panradicalismo y, por el otro, el PRO, le alcanza al no peronismo para competir en pie de igualdad contra Massa y Scioli? Hoy, las encuestas dicen que no. Curiosa situación la que se registra en las mediciones de opinión pública: casi el 50% de los ciudadanos está dispuesto a votar un candidato no peronista, pero el líder del Frente Renovador y el gobernador bonaerense están actualmente en la cresta de la ola.

Jugada de triunfo. Un movimiento pragmático de poder sería que Macri y el panradicalismo definiera un candidato en internas, algo que sugirió Carrió y que es aceptado por algunos dirigentes del radicalismo, que consideran "ganador" a ese juego de piezas.

Desde el progresismo rápidamente salieron a tomar distancia de un posible acuerdo con Macri, haciendo hincapié en la incompatibilidad de proyectos ideológicos. Esa disquisición entre puntos y comas es la que nunca hace el peronismo (salvo el santafesino, hoy anclado en una profunda crisis) a la hora de privilegiar el acceso al poder.

¿Privilegiará el no peronismo la posibilidad real y concreta de acceder al poder en 2015 intentando unir lo diferente o, nuevamente, mirará cómo a la historia la seguirá escribiendo ese movimiento otrora organizado que casi nunca es de derecha ni de izquierda sino todo lo contrario?

Pronto se comenzará a dilucidar el primer capítulo de una novela repleta de matices.

Mauricio Maronna

Jefe de la seccion Política del diario La Capital

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