Rosario, Sábado 18 Noviembre 2017
Domingo, 08 Diciembre 2013

Gendarmes para todos y todas

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Como una mancha venenosa, la rebeldía policial se extendió por buena parte de la geografía del país y amenaza con extenderse a distritos en los que persiste un clima pesado y cargado de rumores y suspicacias. Este último estado de los cosas hizo que, finalmente, el gobierno santafesino adelantara el pedido de gendarmes, los que ayer llegaron a Rosario.

A 30 años del eslogan de Raúl Alfonsín repiqueteando que con "la democracia se cura, se come y se educa" y en pleno estadío de la "década ganada" que vocea el gobierno, la consigna real que parte de las provincias parece ser "gendarmes para todos y todas". Una curiosa mutación de sensaciones y de episodios que obligan a poner el centro del análisis en las asignaturas pendientes de la democracia y su pleno transcurrir.

La pésima administración del conflicto policial por parte del gobernador cordobés, José Manuel De la Sota, y la lentitud deliberada de la Nación a la hora de enviar fuerzas federales para encauzar los virulentos episodios de saqueos y delincuencia abrieron las compuertas para que la situación se repitiese en La Rioja, San Juan, Río Negro y Catamarca. A la vez que hizo encender alarmas en Santa Fe y provincia de Buenos Aires, dos distritos potencial y cuantitativamente explosivos.

Entre viernes y sábado hubo no menos de ocho conversaciones telefónicas, de celular a celular, entre el jefe de Gabinete, Jorge Capitanich, y Bonfatti para instrumentar operativamente la llegada de los gendarmes y monitorear la situación en la provincia.

Días de tensión extrema. En las últimas 24 horas el gobierno santafesino debió extremar las negociaciones y los ejercicios de cintura para contener posibles desmadres en su estructura policial. "Hay jefes que no duermen desde hace 48 horas tratando de monitorear y evitar problemas. La situación fue muy difícil el sábado por la noche ya que fue muy evidente la agitación de Apropol para que los móviles no estén en la calle. A los que resistieron y salieron a cumplir funciones los queremos reconocer", dijo ayer una fuente del Ministerio de Seguridad a LaCapital.

Al margen de las sumas de incremento salarial para policías blanqueadas ayer por Bonfatti —quien rápidamente anunció un plus para todos los empleados de la provincia—, el Ejecutivo acordó con los jefes policiales que desde 2014 se habilitarán dos turnos de ascensos "por concurso y sin cupos" para ampliar la grilla en la institución.

Pese a que la policía de calle no vio afectada su presencia en Rosario, los inconvenientes estuvieron dados por los bloqueos a los móviles que se sucedieron en la Jefatura de Policía local y de algunas pequeñas concentraciones de uniformados, retirados y familiares en otras dependencias del interior.

Hasta aquí, frente a un contexto y a un mal tufillo con peligro de efecto cascada, la Casa Gris reaccionó rápido. Debe decirse también que, a diferencia de Córdoba, la Nación extremó los cuidados para que los gendarmes están antes de eventuales estallidos.

Al margen de los acontecimientos puntuales del día a día, el fin de 2013 parece haber levantado la alfombra de realidades que permanecían tapadas por eslóganes y simplificaciones del marketing político. Ni "cordobecismo", ni "década ganada", ni "buenos tiempos". La Argentina —y las provincias en particular— viven a salto de mata, debatiéndose entre demandas insatisfechas y recursos económicos finitos.

La explosión ocurrida en Córdoba también dejó entrever la ausencia de frenos inhibitorios en sectores sociales que pasaron por encima de la autoridad y doblegaron la teoría que encabeza todos los manuales, y que indica que el uso de la fuerza le corresponde exclusivamente al Estado. La lumpenización, a veces, parece imparable. Y suele atravesar a todas las capas sociales.

Con la brasa en la mano, Capitanich se ha convertido en el premier —y el líbero— de un gobierno que está en pleno proceso de mutación. Debe articular acciones con espacios de poder adentro mismo del Ejecutivo que lo observan con desconfianza y cierto desdén.

"Es verdad, parece otro gobierno. En vez de encontrarnos con la soberbia del entorno del anterior jefe de Gabinete (Juan Manuel Medina) nos recibieron con dos besos, como suelen hacerlo los ciudadanos del norte del país", dijeron con asombro a este diario fuentes del gobierno santafesino que siguieron de cerca en Balcarce 50 la reunión entre el flamante funcionario y Bonfatti.

La detonación en cadena de intentos de saqueos y rebeldías policiales rompió la dorada luna de miel que tuvo Capitanich y pone a prueba el esquema delegativo diseñado por la presidenta. ¿Cómo convivirá el estilo peronista clásico del chaqueño con el voluptuoso relato de ir siempre por todo que hoy reposa en Olivos? En esa respuesta abrevará el futuro político del país.

La sucesión de hechos graves en las últimas horas, secundarizó las novedades políticas. Durante la semana previa a la Navidad (paz social mediante) Bonfatti está dispuesto a convocar a las fuerzas políticas para avanzar en la idea de la reforma constitucional. "A mí nadie me dijo que se oponía, por eso los quiero escuchar a todos", comenta el mandatario, quien prefiere relativizar lo dicho por el propio presidente de la Cámara de Diputados, Luis Rubeo, el lunes, en un programa político: "La discusión por la reforma no llegará para al 2014".

En Rosario, está en pleno proceso una gigantesca rosca política para designar al presidente del Concejo Municipal. La intendenta Mónica Fein hizo saber su intención de promocionar a Miguel Cappiello en lugar de Miguel Zamarini, posicionamiento que podría romper la linealidad del Frente Progresista.

Zamarini sigue adelante con su candidatura y hace flamear al menos trece voluntades concurrentes, encuadradas en los sectores que responden al kirchnerismo y a Jorge Boasso. Se dice allí que los frenteprogresistas Aldo Poy y Martín Rosúa también respaldan su postulación. "Nuestro límite es Zamarini", le dijeron desde el PRO a Fein, quien le habría comunicado al actual titular del Palacio Vasallo que el respaldo a Cappiello (o a algún tercer candidato) está destinado a garantizar la "gobernabilidad".

De todos modos, cuesta creer que el macrismo rosarino termine apoyando a Cappiello —o a algún otro candidato del oficialismo— después de haber acusado al kirchnerismo y Boasso de ser funcionales al socialismo por el respaldo a Fein. "Nosotros vamos a tener candidato propio o vamos a proponer a algún opositor", despejan desde el PRO.

Son, al fin, peleas y negociaciones que en otro momento podrían haber alcanzado algún lugar de la marquesina pero que hoy están subalternizadas por un mix de rebeldía policial y tensión social que se gana todo el centro de la escena.

Mauricio Maronna

Jefe de la seccion Política del diario La Capital

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