Rosario, Miércoles 22 Noviembre 2017
Lunes, 08 Julio 2013

El desafío del peronismo santafesino

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Las Primarias Abiertas Simultáneas y Obligatorias serán, apenas, un simulacro de los objetivos trazados cuando el sistema fue lucubrado. Con muy pocas confrontaciones trascendentes en la Nación y en Rosario, casi todo se parece demasiado a una encuesta nacional. Sin embargo, el 11 de agosto será clave para conocer cómo y dónde está el voto peronista en la provincia de Santa Fe.

No habrá compulsa interna en el firmamento del PJ santafesino, enclavado hoy con inocultable sello kirchnerista en el Frente para la Victoria. (FpV). A la hora del análisis todas las miradas convergen en Jorge Obeid, quien ha retornado al espacio del que alguna vez se fue, y a quien no sólo se le levantó aquella bolilla negra de castigo sino que la presidenta de la Nación lo ungió como cabeza de lista del proyecto cristinista.

El desafío del dos veces gobernador no será un juego de niños y su nuevo rol lo carga de responsabilidad justo sobre el cierre de una vida política exitosa. Deberá demostrar que era cierto y empírico el sempiterno rezongo del peronismo santafesino sobre que el problema cuantitativo del movimiento a la hora de pelear en términos competitivos con el Frente Progresista estaba enclavado en la poca seducción de Agustín Rossi.

La escasa tracción electoral de Rossi (un gran baluarte del gobierno nacional durante ocho años al frente del bloque oficialista en Diputados) fue puesta como ejemplo a la hora de evaluar los porqués de la fuga de votos peronistas en 2011 hacia el PRO que, como ahora, lleva al cómico Miguel Del Sel en la punta de la boleta. Obeid deberá demostrar que las quejas no eran, apenas, una excusa.

Con los números en la mano los peronistas santafesinos deberán encontrar la respuesta a la pregunta con forma de interrogante que se escribe en esta columna: ¿el problema es la escasa seducción de los candidatos o la cuestión central debe encontrarse en la estrategia elegida por el justicialismo local al desalambrar la provincia?

La flor y nata de la mesa chica de Olivos eligió para Santa Fe una solución parecida a la que puso en cancha en las elecciones legislativas de 2011. Allí, la presidenta de la Nación prefirió que encabezara la lista a diputado nacional Omar Perotti, quien no se referenciaba como un kirchnerista paladar negro. Para el tramo en ciernes, la jefa del Estado pensó en algún momento en María Eugenia Bielsa, quien ya había renunciado a una banca provincial.

Se escribió en LaCapital el mismo día en que la ex vicegobernadora plantó su dimisión que Bielsa era más bielsista que kirchnerista y, que, de ningún modo iba a aceptar ser candidata K sin beneficio de inventario, teniendo que defender todo lo bueno, pero también todo lo malo del cristinismo. Ante ese escenario, la Casa Rosada activó el primer lugar para Obeid, tras sacar para arriba a Rossi, quien ahora está a cargo del Ministerio de Defensa.

De todos modos, la premisa de Obeid —el encargo de la Rosada— no debe anclarse como ejemplo comparativo en relación a los comicios a diputado nacional de 2011, en los que Perotti contaba con la tracción de CFK, quien arrastraba a todos desde la boleta sábana hasta el punto de ganarle al propio Hermes Binner en el distrito santafesino. El objetivo de mínima que debe cumplir el ex gobernador es recuperar los votos peronistas que en las elecciones a gobernador se fueron a Del Sel.

La fotografía perfecta para explicar los movimientos del gobierno nacional en relación a la salida electoral en Santa Fe la ofreció Julio De Vido, el viernes, en Balcarce 50. Allí, la chequera del ministro de Planificación logró reunir a los intendentes y —con la maravillosa música para los oídos de los jefes comunales convertida en cash con una inversión de más de 94 millones de pesos para 89 localidades— les dijo que "sin 2013 no hay 2015".

En Casa Rosada —y en algunos dirigentes del peronismo santafesino —anida la creencia de que la clave de Del Sel para lograr en 2011 tantos votos del PJ fue la ausencia de contención para los intendentes, muchos de los cuales amagaron luego con construir uniones vecinales o partidos distritales. "La situación hoy está más descomprimida, no creo que haya muchas razones para votar a Del Sel", sostiene un diputado nacional justicialista.

Los justicialistas que quedaron afuera del menú del Frente para la Victoria pero que intentarán drenar votos de ese segmento ideológico también quieren picar las aceitunas que en 2011 engrosaron el redil del ex Midachi, aunque es un interrogante si podrán canalizar esa vertiente. Osvaldo Salomón confirmó su postulación, pero no logró transformarse en el candidato de un frente nacional peronista que alguna vez intentó conformarse con Roberto Lavagna, Francisco De Narváez, José Manuel de la Sota y Hugo Moyano.

Sobre el filo del cierre de listas apareció sorpresivamente el partido de Oscar Martínez (100 por ciento Santafesino), quien inscribió a Raúl Carignano como su postulante a diputado. Martínez jugó en 2011 con Cristina Fernández pero hoy intenta pasar el mediomundo en busca de votos no referenciados en el kirchnerismo explícito.

De la contención del voto peronista dependerá el resultado final que logre Obeid y su lista, quien ha sido blindado hacia abajo con referencias de cristinismo explícito, tales los casos de Josefina González (La Cámpora) y Eduardo Seminara (rossismo). Sin boleta única y sin el efecto sorpresa de hace dos años, Del Sel deberá trajinar extensamente el territorio santafesino para repetir la extraordinaria performance electoral que estuvo a un tris de ofrendarle la Gobernación.

Ha quedado al margen de la grilla electoral aquella construcción simbólica que habían craneado varios de los senadores provinciales santafesinos alrededor de Daniel Scioli. El gobernador bonaerense prefirió no salir del ajuar kirchnerista esperando una futura bendición, lo que dejó a los senadores justicialistas orejeando nuevamente las cartas.

Así como el ex motonauta se había transformado hasta hace poco en la esperanza peronista no kirchnerista, hoy esa potencialidad se traslada con cierta exageración hacia Sergio Massa. Un triunfo del intendente de Tigre en Buenos Aires hará que incluso desde Santa Fe intenten acercarse a su abrojo.

Una curiosidad: Massa fue mencionado en su oportunidad como el número 2 de Carlos Reutemann en una fórmula presidencial cuando el Lole garabateaba sus recurrentes escenarios nacionales. Incluso una de las hijas del hoy senador nacional escribió en su cuenta de Twitter que ese sería el binomio.

Pero esa estampilla es del pasado. Hoy, el peronismo santafesino está abocado a otras lides y nuevos objetivos: frenar de una buena vez la seguidilla de caídas, que terminó por ponerlo en el tercer escalón cuando la recurrencia eran las victorias en lo más alto de la pirámide del poder provincial.

Para impedir un nuevo y deshonroso tercer lugar optó —como en 2011— por alguien que no es kirchnerista ni antikirchnerista, sino todo lo contrario. Esa responsabilidad, ahora, es de Obeid.

Mauricio Maronna

Jefe de la seccion Política del diario La Capital

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