Rosario, Miércoles 22 Noviembre 2017
Domingo, 16 Junio 2013

La política rosarina sale a escena

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El cierre de las listas a concejal de Rosario y de las alianzas nacionales constituyen el primer borrador de la historia electoral que se aproxima. El socialismo se consolida como el partido político con mayor vocación de poder, sin fugas en su estructura local y provincial. Ese dato merece ser analizado —y corroborado— en un contexto de gran dispersión en la ciudad y en la provincia.

Las casi 25 listas presentadas ante el Tribunal Electoral para seleccionar en primarias a los candidatos rosarinos luce exagerada, anárquica y voluptuosa en el número, en la primera impresión. A poco de desandar el camino del análisis (en base a la merituación de antecedentes, currículums y potencialidades) ese número, a priori grotesco, permite dilucidar algunos tréboles electorales.

En el espacio del oficialismo, la candidatura de Miguel Angel Cappiello despeja incertidumbres respecto al resultado final pero trae consigo también la necesidad que tuvo el socialismo local de hacer bajar a Rosario a un ministro largamente asentado en el área de Salud. En esa decisión pesó largamente la influencia de Hermes Binner, quien será el gran imán de la campaña intentando traccionar desde su postulación a diputado a la nómina del Frente Progresista rosarino.

Justo en el inicio de la campaña, el gobierno provincial muestra nuevos bríos a la hora de enfrentar lo que es el mayor flagelo santafesino y rosarino en particular: la estrepitosa espiral de inseguridad y violencia que ya arrojó casi cien muertos en la ciudad, además de un tufillo asfixiante. Sabe la intendenta Mónica Fein y el socialismo todo que ese ítem figurará a la cabeza del discurso proselitista de la oposición y, por eso, la necesidad de despejar las nubes negras del escenario. Habrá en las primarias del Frente Progresista siete listas, lo que le servirá al oficialismo para aceitar su aparato de cara a la final de octubre, donde tendrá que lidiar contra el kirchnerismo, el boassismo y el PRO.

La presentación de las nóminas a concejal le ofrece sustento empírico a la nueva realidad de la política rosarina. Se observa aquí que la dispersión de la oposición le sirve —a priori— en bandeja las condiciones al oficialismo para rescatar la primera minoría, salvo una hecatombe electoral. Hay radicales en la lista del socialismo, radicales con Boasso y radicales en las otras listas que competirán en primarias contra Cappiello.

La realidad del peronismo santafesino también es pletórica en cuanto a la diversidad de opiniones. El gráfico más contundente es el que se deja ver en la Cámara de Diputados y, ahora, en el Concejo de Rosario.

Sobre esa división opositora —y del radicalismo— cabalga el socialismo. La estrategia coalicionista le permite al PS gobernar Rosario y la provincia pese a tener solamente 3 diputados provinciales propios sobre 50. En el Palacio Vasallo hay apenas 4 ediles del socialismo sobre 22 concejales. La alianza con el radicalismo le permite asegurar poder territorial en toda la extensión de la provincia por el peso de las comunas y municipios de origen ucerreísta, privilegia a ese socio en los cuerpos deliberativos, pero se queda con la administración del Estado provincial y de la ciudad más importante.

El prolijo cierre de listas que hubo en el Frente Progresista, en el kirchnerismo y en el sector de Jorge Boasso se dio de bruces con lo sucedido en Unión PRO. A una lista de consenso que se estimaba iba a ser encabezada por Diego Giuliano se le abrió una inesperada interna con el sector del macrismo, que lleva a la modelo y animadora televisiva Ana Martínez.

Curiosamente ese vector macrista no se rebeló contra el justicialismo disidente sino contra Laura Weskamp, quien milita en ese espacio. Hubo antes de la clausura de listas una saga larguísima de roscas, acusaciones y embrollos. El grado de las peleas sorprendió hasta a algunos curtidos peronistas, que llegaron a decirle a Miguel Del Sel: "Al próximo cierre venimos con un escribano".

En el kirchnerismo rosarino asoma otra vez como voz cantante la candidatura de Cavallero, de buena performance en las encuestas. Allí se abrochó un acuerdo con el rossismo para llevar a Norma López en segundo lugar y con el sector que alguna vez estuvo referenciado en Jorge Obeid. De ese conglomerado salió la candidatura de Carola Nin, ex ministra de Educación. Ese cuadro de situación provoca otra división: Giuliano y Osvaldo Miatello ya no pertenecen al mismo bloque.

Cavallero enfrentará al Movimiento Evita, representado por Fernando Rosúa y otros candidatos del espacio, además de algunas sorpresas que amarraron ahí procedentes del periodismo (Francisco Bessone), el fútbol (Javier Torrente) y el rugby ( Aspirina Pérez). La novedad es que La Cámpora no confluirá en ninguna de esas dos nóminas, lo que demuestra ruidos mayúsculos en Unidos y Organizados. Que, al menos en este ocasión, no estuvo ni unido ni organizado.

Al fin, Boasso decidió ir por afuera del Frente Progresista, con una lista que incluye al ex funcionario municipal Sebastián Chale y a referencias auspiciadas por el sector radical de la Universidad. El edil deberá jugar en octubre una parada electoral de fuste atento a que los comicios a concejal revalidarán —o no— futuras intenciones de acceder al Palacio de los Leones.

Esa teoría de revalidación de galones sirve para todo el arco político rosarino que buscará en las elecciones de mitad de mandato incorporarse al escenario mayor que vendrá de la mano de la sucesión en poder. Y es ahí donde se instala también la figura de Cappiello, quien, de ganar su competencia a concejal, será visto por todos como la referencia socialista para suceder a Fein si es que la actual intendenta no va por la reelección.

Por otro lado, el jueves a la madrugada cerraron sin sorpresas las alianzas nacionales. Binner, Del Sel, el peronismo K y el justicialismo disidente inscribieron sus frentes pero sólo en la centroizquierda y en la centroderecha están cubiertos con nombres propios los casilleros. Por primera vez en largo tiempo todo lo relativo al peronismo se define en ámbitos externos a la provincia de Santa Fe.

La salida de la escena electoral de Agustín Rossi y de María Eugenia Bielsa —quien en verdad nunca estuvo, como lo demostró en la entrevista exclusiva de hace 15 días con LaCapital—, lejos de clarificar el escenario puso sobre la mesa una multitud de nombres, un poroteo de rumores pero muy pocas certezas. Curiosamente, la candidatura de Osvaldo Salomón en el peronismo disidente también depende de un armado nacional que se cuece lejos de la bota.

En pocos días más quedarán definidos todos los escenarios y Santa Fe se teñirá de especulaciones electorales, como casi todo hasta el final de 2015, cuando se terminará de dilucidar qué es lo que se verá en el horizonte de las sucesiones.

Mauricio Maronna

Jefe de la seccion Política del diario La Capital

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