Rosario, Viernes 17 Noviembre 2017
Domingo, 06 Mayo 2012

Lilita: conmigo o en mi contra

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“Me traicionaste. Me abandonaste”. Elisa Carrió lo miró fijo al diputado rosarino Carlos Comi y sentenció con esas palabras una fractura más en el ya desmembrado partido que supo crear la legisladora chaqueña. “Ya no puedo confiar en ninguno de los dirigentes de tu provincia. Me dejaron sola”, concluyó Lilita para despedirse del ex responsable de la Oficina Municipal de Defensa del Consumidor.

Como no suele suceder frecuentemente con ella, en estas palabras no hay metáfora. Carrió ya no tiene relación con ningún referente partidario de Santa Fe. Poco a poco se fue distanciando de lo que supo ser una base de militancia y dirigentes que la llevó a ser la política más votada de la ciudad de Rosario y a arañar el primer puesto en la elección presidencial santafesina que llevó a Cristina Kirchner por primera vez a la Casa Rosada. ¿Qué pasó entre sus gloriosos 2003 y 2007 y este pobre presente? “Lilita perdió ese olfato que la caracterizaba. Se encerró en sí misma. La veo perdida. Otra vez habla del megacanje y de Cavallo. La veo mal”, dice un histórico dirigente porteño de su partido, quien no sólo se alejó de la diputada sino que prácticamente dejó, desilusionado, la política para volver a su actividad profesional particular.

En la sesión de declaración de utilidad pública de las acciones españolas de YPF exigió una disciplina opositora al proyecto que fracturó para siempre su bloque de seis diputados. El presidente de esa bancada, Alfonso Prat Gay, la propia Carrió y las otras dos diputadas se abstuvieron. El rosarino Carlos Comi y el bonaerense Horacio Piemonte votaron por la afirmativa en general y con disidencias en particular, al mismo tiempo que denunciaron penalmente a la propia Cristina Kirchner y a su ministro Julio De Vido por lo actuado en la compañía de hidrocarburos. “Carlitos no podía hacer otra cosa”, dijo en reserva uno de sus asesores. “Por tradición de su propio pensamiento y por convicciones muy fuertes, él quiso explicarle a Carrió que no había otra cosa más que apoyar para que un recurso estratégico como el petróleo sea administrado por el Estado. Pero no hubo caso. Ella ni lo entendió ni se lo va a perdonar”, confiesa la misma fuente.

Es cierto que votar por la afirmativa es sumarse a voces dogmáticas como las del gobierno, conformado por kirchneristas –convencidos o advenedizos– que en los 90 liquidaron a precio vil cualquier cosa que oliese a Estado. De hecho, a Comi no se le escapó que presionó el botón verde al mismo tiempo que colegas como Jorge Yoma, que supieron ser los voceros de la ola privatizadora. “La otra opción era hacer volar cualquier puente de racionalidad y embestir ciegamente contra el gobierno para capitalizar el voto puro anti K y reconstruir una imagen personal”, confían cerca del diputado de Rosario y trazan límites: “Lilita no tiene problemas en pararse en medio de la sesión, como lo hizo para sorpresa nuestra, y responder a los insultos de La Cámpora y del resto de la juventud haciendo un bailecito, gestos con las manos y morisquetas sarcásticas para avivar las puteadas. Nosotros hasta ahí no llegamos”.

Rosario siempre estuvo cerca

Carrió acaba de postergar un acto en la ciudad de Rosario planeado para los próximos 10 días. El hotel Presidente ya estaba reservado para desembarcar con su hoy mano derecha Héctor “Toti” Flores y así lanzar el Movimiento Humanista de la Resistencia. Ninguno de los dirigentes del ARI local estaba invitado. Ni siquiera avisado. Toti, un noble dirigente social con gran trabajo en la provincia de Buenos Aires, es uno de los pocos –tal vez el único– que dialoga día a día con Carrió. A él le pidió reserva y evitar contactos con los cuadros dirigenciales rosarinos. Quizá sea este modus operandi sobreactuado el que le provoca a este hombre componer cuadros fantasiosos de conspiraciones o presuntos actos de censura periodística de su movimiento.

Lo que suena verdaderamente extraño es que la que fuera dueña de los votos en nuestra ciudad evite llamar a dirigentes leales y honestos como Pablo Javkin o Susana García. Suena demasiado duro considerarlos no leales pensando en la dedicación profesional y personal que han tenido con ella. En todo momento. A toda hora. Con una fraternidad que ni la propia sangre de Carrió supo brindarle. Con la legisladora provincial de Chañear Ladeado no se encuentra desde hace meses. Apenas si cruzó palabra por teléfono cuando un diputado nacional, que quiso recomponer esa relación tan estrecha, la puso al teléfono de prepo con la chaqueña. Quedaron en verse.

“Lilita quiere hacer renacer la mística de la resistencia con sangre joven no contaminada”, explica una nueva secretaria que atiende en la casa de la legisladora en Barrio Norte y que reemplazó a su fiel y cálida antecesora Cristina. Este renacimiento luce como un volver a cero todo, con dinamita, y sembrar de nuevo en campo arrasado. Y con caras nuevas. Por eso, el encuentro en Rosario está sólo postergado.

A diferencia de esto, la nueva cúpula de la Coalición Cívica-ARI encabezada por Adrián Pérez ha llamado para el próximo 18 de mayo a un encuentro partidario abierto en la Capital Federal. Además de los propios, han prometido asistir Hermes Binner, por el Frente Progresista, Mario Barletta, por la UCR, y Pino Solanas, por Proyecto Sur, entre otros. La agenda plantea discutir la coyuntura política y salir, desde las filas del ARI, del aislamiento. La idea es pensar en algo parecido al Acuerdo Cívico y Social de 2009, que los posicione hacia los comicios del año que viene. Carrió no quiere ni oír de eso. Detesta a Binner y desconfía de los radicales. Quizá sea ese día la fecha de la salida de la chaqueña de su propio partido.

La historia

Si es cierto que al oficialismo en general, y a la presidenta Cristina Kirchner en particular, hay derecho de reclamarle una acción de gobierno patriótica que los aleje de la mera construcción egoísta de poder con miras a la próxima elección, no lo es menos que la oposición tiene un desafío similar. Los radicales, los socialistas, el PRO de Macri y la propia Carrió deberían mostrarle a la sociedad algo distinto a una agrupación que suma dos o tres bancas más o fuerza una segunda vuelta presidencial. La historia les reclama ideas alternativas, construcciones generosas, opciones en serio.

Carrió es una de las políticas más brillantemente formadas de nuestro país. Demostró inteligencia para describir coyunturas y sensibilidad para acercarse a los más excluidos para poder relatarlas. Sin embargo, no logró salir de una lógica que criticó en los Kirchner. Un centralismo dogmático personal que la transformó en el único y último tribunal de apelación de las ideas y posiciones. Algo así como un “conmigo o en mi contra”.

Para plantarse en semejante lugar estanco y soberbio de ejercicio de poder hay que tener votos. Hoy, Elisa Carrió, no llega ni al 3 por ciento. La otra opción es construir distinto, aceptar divergencias y, por fin, hacerle honor al sistema de gobierno que no impera en propios y ajenos que sostiene el valor de las mayorías pero con respeto indiscutible a las minorías. La historia dirá lo que haya que decir. De unos y de otras.

Luis Novaresio

Periodista en C5N, Radio 10 y Radio Dos. Columnista del diario El Ciudadano de Rosario.

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