Rosario, Lunes 20 Noviembre 2017
Domingo, 02 Junio 2013

Las excusas y la teoría del clavo

Escrito por 

En Santa Fe hay tantas clases de peronistas como de semillas. Ese parangón brutal, casi alocado y germinal, explica la debacle del PJ en la provincia. También desnuda la hipocresía de creer que la caída electoral de los últimos años obedece pura y exclusivamente a un par de dirigentes piantavotos. El problema es mucho más complejo y no se avizora una solución rápida y simplista: María Eugenia Bielsa no será candidata a diputada nacional.

La designación de Agustín Rossi en Defensa puede ser leída como un premio-castigo para un soldado de tiempo completo del kirchnerismo. Desde que Néstor Kirchner lo levantó de su banca de concejal rosarino hasta el último día de su gestión como jefe de la bancada oficialista Rossi bancó los trapos, malquistándose con un grueso sector del electorado santafesino durante la polémica por la resolución 125. Rossi se inmoló con la causa kirchnerista hasta el punto de ser el blanco móvil de los huevazos con que lo escracharon dirigentes de las entidades del campo.

Con las encuestas en la mano, y en un contexto dificilísimo para los futuros candidatos del gobierno nacional en la bota, Cristina lo preservó de una nueva derrota. Lo sacó hacia arriba, dándole sustento empírico a un latiguillo de la política al que algunos le han dado el nombre de teoría del clavo. El propio Rossi hablaba de estas cosas hace unos años. "Cuando alguien molesta se lo saca para arriba de la misma manera que se sacan los clavos... Aparentemente yo estaría molestando y por eso me darían un cargo mayor, según lo que se dice. No lo van a lograr", fueron, palabras más, palabras menos, los dichos que utilizó el dirigente rosarino en 2009.

La presidenta escuchó de algunos de los pocos dirigentes que conversan de política pura y dura nuevas objeciones electorales "al techo bajo de intención de voto y al piso alto de imagen negativa", observó movimientos de desconfianza en algunos intendentes que periódicamente se reúnen con Julio De Vido (sugestivamente, en el último de esos encuentros Rossi no dio el presente) y aprovechó el intersticio del Ministerio de Defensa que se abría con Arturo Puricelli para que el diputado sea parte del gabinete.

Con la salida de Rossi de la lista de candidatos a diputado nacional se le terminan las excusas al peronismo. Tienen ahora los kirchneristas no rossistas —y los que sin ser kirchneristas juegan en el campo del gobierno— la oportunidad de demostrar que el horizonte electoral será otro. Y es aquí donde desde esta columna se profundiza la teoría de evitar las excusas y el reduccionismo.

El fracaso del PJ santafesino empezó a escribirse cuando decidió desalambrar la provincia. Durante las gestiones de Carlos Reutemann y de Jorge Obeid no fueron pocos los virulentos cruces contra los sucesivos gobiernos nacionales toda vez que la Casa Rosada —con Carlos Menem, Eduardo Duhalde y Néstor Kirchner— quería meter mano en el distrito. Buena parte de los santafesinos reivindica a los dirigentes y gobernantes que a la hora de las decisiones privilegian los intereses de la aldea por encima de las construcciones nacionales.

El kirchnerismo —en su derrotero del "vamos por todo— nunca concibió que gobernadores de cuño peronista se alejaran un ápice del camino trazado. Para demostrar esta teoría habría que nombrar la situación de José Manuel de la Sota en Córdoba —hoy alfil de un armado opositor— o de Daniel Scioli, quien pese a no correrse del redil K soporta estiletazos verbales cada vez más agudos de parte de la presidenta.

El peronismo santafesino sobrevivía competitivamente a las diferencias con un instrumento creado a su imagen y semejanza: la ley de lemas. Cuando ese instrumento fue derogado, las diferencias se transformaron en rupturas. El Movimiento Nacional Organizado se convirtió en un abanico de dirigentes que escapó de la sigla partidaria. Basta con observar lo que sucede en la Legislatura, donde se mixturan —entre los relativamente cercanos— diez subbloques, y tomar nota de quienes se fueron hacia otros destinos inmediatos.

Esa sangría electoral es la que explica —además de la escasa penetración electoral de quienes fueron candidatos— el tercer puesto en los comicios a gobernador de 2011. En términos más prácticos alguien podría decir con lógica que lo que no sedujo en Santa Fe fue el kirchnerismo, no Agustín Rossi. Dicho esto, no faltarán quienes contrapongan esa opción trayendo a la memoria el triunfo de Cristina Fernández en las presidenciales y —en paralelo— la victoria de la lista a diputado nacional comandada por Omar Perotti.

A priori, y de acuerdo al primer borrador para el análisis que deja el paso de Rossi a Defensa, Jorge Obeid podría encabezar la nómina, en una estrategia que se asemeja a lo que ocurrió en 2011 cuando la presidenta eligió a Perotti en la cúspide de la lista. Esto es optar por un dirigente no alineado en el kirchnerismo de paladar negro, jugada que parece ser una admisión de los inconvenientes que tiene el cristinismo más acendrado en el territorio santafesino. Sea lo que fuere, a la nómina la decidirá Cristina.

¿Podrá Obeid o quien encabece la lista poner al PJ en competencia plena con Hermes Binner y Miguel Del Sel? Ese es el interrogante que por estas horas consume las energías de los armadores nacionales. Por lo pronto, si la candidata hubiese sido Bielsa, habría naufragado de plano un frente entre el justicialista Diego Giuliano con el PRO en Rosario con la incorporación de otras agrupaciones. Aunque anoche, el periodista Miguel Tessandori aceptó ser candidato en primer lugar. Se espera una ardua negociación. Osvaldo Salomón y Cachi Martínez, en tanto, evalúan competir con listas propias por afuera del FPV.

Quien encabece la nómina del gobierno nacional deberá defender a capa y espada todos y cada uno de los proyectos que salieron y saldrán desde Balcarce 50. Con pelos y señales lo dijo el jueves la jefa del Estado: "Estoy cansada de que algunos se hagan los idiotas". Le faltó decir que "a los tibios los vomita Dios". La presidenta enfocó sus dichos no sólo en dirección a Daniel Scioli sino a la constelación de políticos oficialistas que no es kirchnerista ni antikirchnerista sino todo lo contrario.

Tras ese mensaje cargado de cristinismo explícito, la presidenta sacó del redil legislativo y convirtió en ministro a su eficiente y leal jefe de bloque en Diputados. También destinó a un oscuro despacho en la OEA a Nilda Garré, de pobre labor en Seguridad. Y sobrevendrán nuevos nombres. Algunos quisieron ver un gesto ambiguo donde sólo existe la voluntad de Cristina.

Mauricio Maronna

Jefe de la seccion Política del diario La Capital

Noticias de Encuentro Argentino de Transporte Fluvial
  • Presentación Anuario Hidrovías del Mercosur

    Presentación Anuario Hidrovías del Mercosur En el Marco del XXVII Seminario Internacional de Puertos, Vías Navegables, Transporte Multimodal y Comercio Exterior, el martes 28 de noviembre a las 17.30 hs se presentará el Anuario "Hidrovias del Mercosur". Iniciativa del Instituto de Desarrollo Regional de Rosario[…]

    Leer más...
Noticias de Infrapublica.com

Cotizaciones

Dolar ${dolar_c} / ${dolar_v}
Euro ${euro_c} / ${euro_v}
Real ${real_c} / ${real_v}