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Domingo, 22 Enero 2012

Los paradigmas santafesinos

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El statu quo político que se vive en la provincia de Santa Fe, sin elecciones a la vista durante todo 2012, constituye un escenario inmejorable para definir o redefinir la configuración partidaria y/o frentista en los meses por venir. Con una línea gruesa que pasa por el cambio de paradigmas y la sustitución de referencias políticas por el paso del tiempo.

Por primera vez en 20 años al socialismo (y por extensión al Frente Progresista) le apareció un competidor en la propia entraña del "progresismo", con presencia en la política real, además de plantarse como par en la cuestión discursiva. En efecto, el kirchnerismo parece destinado a discutirle ese redil que antes no tenía perspectiva ni entidad real en el PJ.

Desde mediados de los 90 el socialismo piloteó su discurso, y también su acción mediática, poniendo como figura contrafáctica al menemismo y al duhaldismo, encarnados según ese encuadre en Carlos Reutemann y Jorge Obeid. Ese alineamiento político de hecho le dio a Santa Fe un escenario conformado por dos grandes bloques, del que rara vez pudieron escaparse otras expresiones con chances reales de convertirse en alternativa.

Corriendo el arco. De hecho, Reutemann y Obeid salieron victoriosos en todas las elecciones y lograron evitar fugas por izquierda por la ley de lemas, que siempre funcionó como un violín afilado en el teatro del PJ. El default del sistema de lemas, primero, y el crecimiento del Frente Progresista, después, corrieron el arco de la agenda ideológica al menos hasta 2009, cuando, en la elección a senador nacional, Reutemann doblegó como factor aglutinante a la centroizquierda encarnada por la candidatura de Rubén Giustiniani, cierto es que con una diferencia muy finita.

Pero ahora, el peronismo nacional y por extensión el santafesino tocan otra cuerda, parecida en algunos solfeos a la del socialismo. No se trata de un posicionamiento de color neutro: el Frente Progresista deberá ahora ser más abarcativo y lograr hacia futuro atraer a muchos de quienes en el 2011 votaron al PRO, con Miguel del Sel como protagonista.

Al estar la clientela electoral "progresista" sobresaturada de ofertas, Del Sel creció pura y exclusivamente de la mano de ese voto que en plena crisis del campo fue a Reutemann pero nadie podría indicar con certeza que el Midachi llegó para quedarse como alternativa. Por lo pronto, en estos días calientes en la agenda real (sobresaturada de tarifazos y cortes de energía) no se sabe muy bien cuál es el destino del ex candidato a gobernador: ¿está al frente del PRO local o se dedica a su actividad artística?

La derecha de la pantalla. No es casual que se nombre aquí al espacio del partido de Mauricio Macri, aliado con muchos ex dirigentes que abonaban al reutemismo. Con el Lole y Obeid fuera de la escena política y compartiendo frenteprogresistas y peronistas kirchneristas un menú que en muchos casos se repite, la centroderecha santafesina puede seguir ocupando un lugar importante al que se asomó en los últimos comicios a gobernador. ¿Es Del Sel la encarnadura de ese espacio?

Pero volviendo a la relación socialismo-kirchnerismo, las circunstancias actuales molestan al gobierno provincial. Desde la Casa Gris acusan a la administración central de "politizar cuestiones de la seguridad en beneficio propio" y señalan como mal ejemplo a la ministra de Seguridad, Nilda Garré, quien recibió a familiares y compañeros de los tres militantes del Frente Darío Santillán asesinados en la ciudad de Rosario en la madrugada del 1º de enero.

Nuevas instantáneas. También se sucedieron apariciones mediáticas de otros referentes del kirchnerismo, como el diputado nacional Marcos Cleri (a quien se le pudo conocer la voz sólo por su participación en el programa oficialista "6,7,8") acusando a la administración de Antonio Bonfatti por diferentes cuestiones.

Esa instantánea de la ministra Garré puede compararse con aquellas de Hermes Binner recibiendo a los familiares de Pocho Lepratti, brutalmente asesinado en 2001. Al margen de tratarse de dos episodios lamentables, quedan derivaciones que ejemplifican los nuevos paradigmas en la política nacional.

Votos compartidos. El kirchnerismo ha logrado dividir en muchos sectores urbanos de la provincia de Santa Fe esa masa crítica progresista o de centroizquierda que venía jugando claramente con el socialismo. El tiempo dirá qué espacio cuantitativo tendrá influencia a la hora de contar los votos, pero se trata de un hecho político-cultural que tiene su influencia en determinados espacios.

Un ejemplo práctico se dio en el 2011 con algunos votos cruzados. Muchos sufragantes de Antonio Bonfatti (incluso de Miguel Del Sel) en los comicios provinciales votaron a Cristina Fernández de Kirchner en las elecciones nacionales.

El peronismo santafesino tiene fecha de elecciones internas durante el próximo mes de marzo. Sin embargo, hoy no parece viable en ese conglomerado la aparición de un vector refractario a las políticas que bajan desde Balcarce 50. Y los que se fueron con el PRO no regresarán.

Abriendo puertas. Antonio Bonfatti deberá perfilar su gestión con este nuevo escenario, en un año donde la razón principal del examen pasará por la gestión.

Y es ahí donde se instala la necesidad del Frente Progresista de tender puentes con otros sectores que no quieren pegarse como un abrojo a los anquilosamientos. Lo dice, con otra retórica, el ministro de Gobierno, Rubén Galassi, en la entrevista de apertura de la Sección Política de LaCapital.

Los perfiles políticos e ideológicos en toda la provincia de Santa Fe irán conformando plataformas de lanzamiento en tiempos como los actuales, en los que la agenda política no está determinada por la coyuntura electoral.

Mauricio Maronna

Jefe de la seccion Política del diario La Capital