Rosario, Domingo 19 Noviembre 2017
Domingo, 07 Abril 2013

Cuando la política hace agua

Escrito por 

Las encuestas y las proyecciones políticas suelen transformarse en inmensas burbujas que mutan en nada ante el vaivén de la realidad. Las tragedias caen sobre la humanidad de los políticos como mazazos, detienen la perspectiva y obligan a barajar y dar de nuevo.

Daniel Scioli, Mauricio Macri y Cristina Fernández de Kirchner tuvieron que darse un baño de la peor realidad en escenarios castigados por las virulentas inundaciones, uno de esos fenómenos que convierte en papel mojado los relatos, los modelos alternativos y las tentaciones inmediatas de la dirigencia. Hasta que todo pasa, hasta la próxima tragedia.

Argentina es un país atrapado por la coyuntura, por el día a día. Ningún dirigente perfilado en la gran marquesina habla hoy desde la visión de un futuro estadista. Nadie vuelve sobre aquellas palabras que en otros tiempos eran criticables por tener algún viso de hipocresía. ¿Cuánto hace que un candidato o un gobernante no se golpea el pecho por estar trabajando "para las futuras generaciones y no para las elecciones"?

Cuando la realidad se empeña en disipar las volutas de humo y las construcciones idealizadas en los escritorios, no pocos gobernantes se desnudan, apenas, como placebos o esfinges.

Y esa mirada corta, precaria, de vuelo bajo, es la natural consecuencia de la ausencia de inversiones, de la falta de infraestructura necesaria para impedir que el saldo de los episodios no sea otro que el de las muertes y la desolación. Puede suceder con la lluvia o con los trenes. Puede pasar en Buenos Aires, en Capital Federal o en cualquier otro punto del país. No debería hacer falta que un hombre muera para saber que todo corre peligro.

Política adolescente. Si se sigue puntualmente el derrotero de algunos protagonistas lamentables de estas horas, y se analiza la saga con algún rigor analítico, la conclusión debería mixturarse entre la profunda decepción y el escepticismo sobre el hallazgo de una luz al final del túnel. La falta de comunicación en los peores momentos entre la presidenta de la Nación y el jefe de Gobierno porteño habla a las claras de un país adolescente a la hora de separar la anécdota de la historia.

Esa ausencia de puentes en momentos trágicos es lo que verdaderamente debería preocupar. En esa instantánea se reproduce el aquí y ahora, el que impide pensar en políticas de Estado. Los "escándalos de segundo orden" frente a un hecho conmocionante (al decir del politólogo Mario Riorda), sirven para dibujar miserabilidades y ausencia de mérito en funcionarios que deberían entender alguna vez que son servidores públicos. Las chanzas de pésimo humor negro que el jefe del Banco Provincia de Buenos Aires, Gustavo Marangoni, le dedicó a Macri mientras la Capital Federal se parecía a un riacho litoraleño, y las mentiras del intendente platense, Pablo Bruera, respecto a su presencia en el foco de la tragedia se inscriben en esos "escandaletes". Pero la permanencia de ambos funcionarios en sus lugares de poder son muestras de la ausencia de ejemplaridad y de la vigencia perniciosa del "todo pasa".

El día después de las inundaciones dejó lecturas políticas posibles, las que deben ser mensurados en el contexto. Quedaron en evidencia severos problemas de gestión y de caja del gobierno bonaerense. Scioli debió aferrarse a Cristina como única tabla inmediata a la hora de la reconstrucción. Sin ayuda del gobierno nacional, le hubiera resultado imposible hacer frente a tamaña tarea asistencial. La cristinadependencia se estampó en cada foto, en cada imagen, que recorrió las redacciones.

Como el capitán Kurtz en Apocalypse Now, cuando empezaron a bajar las aguas el kirchnerismo puro y duro se introdujo en el territorio bonaerense para hacerse cargo de la reparación y la asistencia. Pasado el mal momento que le tocó vivir a Alicia Kirchner (insultada fieramente) por algunos inundados, el gobierno nacional se impondrá que la reconstrucción lleve su nombre. Justo cuando la campaña electoral ingresa en zona de definición.

Algo parecido intentó hacer el gobierno nacional en 2003 cuando las aguas transformaron en pesadilla a la ciudad de Santa Fe. Entonces, el peronismo santafesino mantenía alambrada la provincia y Carlos Reutemann mantuvo a raya algunos intentos de la Casa Rosada para hacerse del bastión. Buenos Aires es hoy una provincia en dificultades extremas hasta para pagar los sueldos, por lo que a Scioli no le queda otra que hacer saludo uno, saludo dos. ¿Cómo congeniará Scioli de ahora en más su plan presidencial al haberse transformado en más cristinadependiente que nunca? Es la pregunta inmediata que sale a flote a tras las inundaciones.

Semana santafesina. Justo que las aguas volvían a poner en problemas a Scioli y a Macri, el gobierno de Antonio Bonfatti tuvo su mejor semana desde que estalló en la provincia de Santa Fe el narcoescándalo que mantiene preso al ex jefe de policía Hugo Tognoli. El gobernador decidió unificar las elecciones a concejal e intendente con las de diputado nacional, aprovechando como un certero goleador el fabuloso centro que le tiró la oposición.

Al ser Hermes Binner —al menos hoy— el candidato con mejor perspectiva electoral en la provincia de Santa Fe _y con probada capacidad de tracción en los comicios recientes_, la ausencia de desdoblamiento es una muy buena noticia para el socialismo. Créase o no, ninguno de los opositores convocados por el gobierno a las rondas de consulta se manifestó en contra de la simultaneidad.

Bonfatti también mostró los dientes a la hora de convocar a elecciones en Granadero Baigorria, en momentos en que la licencia de Alejandro Ramos a su cargo de intendente parecía tornarse vitalicia. Ni las recurrentes críticas de Ramos al socialismo ni su pertenencia al gobierno nacional impidieron que el gobernador firme el decreto. Una medida que transparenta y le pone racionalidad a la situación.

Empezó la campaña. La definición de las fechas electorales en la provincia de Santa Fe (11 de agosto para las primarias y 27 de octubre para las nacionales) le puso luz verde a la campaña electoral. De ahora en más todo estará teñido por la inminencia del calendario, que desembocará en el tramo final de los gobiernos provincial y municipal.

La asfixiante agenda que se posó sobre la Casa Gris desde el mismo momento en que las estadísticas de inseguridad y narcotráfico pusieron a Santa Fe en el ojo de otra tormenta hacían imprescindible el cambio de temario. Ahora deberá ser tiempo de remontar la cuesta, mientras esperan que Binner revalide los títulos electorales del socialismo.

Mauricio Maronna

Jefe de la seccion Política del diario La Capital

Noticias de Encuentro Argentino de Transporte Fluvial
  • Presentación Anuario Hidrovías del Mercosur

    Presentación Anuario Hidrovías del Mercosur En el Marco del XXVII Seminario Internacional de Puertos, Vías Navegables, Transporte Multimodal y Comercio Exterior, el martes 28 de noviembre a las 17.30 hs se presentará el Anuario "Hidrovias del Mercosur". Iniciativa del Instituto de Desarrollo Regional de Rosario[…]

    Leer más...
Noticias de Infrapublica.com

Cotizaciones

Dolar ${dolar_c} / ${dolar_v}
Euro ${euro_c} / ${euro_v}
Real ${real_c} / ${real_v}