Rosario, Domingo 19 Noviembre 2017
Lunes, 16 Abril 2012

Guiños a la propia tropa

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El gobernador Antonio Bonfatti hará todos los esfuerzos para que no lo alcance el karma de su antecesor Hermes Binner; que no pudo convencer a la oposición de la necesidad de una reforma tributaria en Santa Fe. Empezó por la seducción del frente interno -no vaya a ser cosa que por confiar se pierda allí algún sufragio- y por eso reunió el viernes a la mesa del FAP en la capital de la provincia. También con una estrategia que ya se probó: Presionar con las necesidades de los intendentes y presidentes comunales. Por eso el ministro de Economía Angel Sciara destaca cada vez que tiene la oportunidad que las modificaciones impositivas "beneficiarán más a los pueblos y ciudades que a la propia provincia". En el Senado el tema dio resultado: Con 100 millones más de endeudamiento en la emisión de Letras, exclusivamente para distribuir entre las necesitadas localidades, los senadores del PJ levantaron la mano sin problemas. Otra cosa será en Diputados.

En los últimos días la cancha se embarró. El diputado nacional Cachi Martínez salió a cruzar a los senadores provinciales de su propio partido a los que llamó "cómplices" del "endeudamiento socialista". Y el diputado Mario Lacava quiere saber qué se pagará con los 556 millones de los pagarés que ya votó la Cámara alta y que la semana próxima comenzará a discutir Diputados. Lacava recordó que hay una deuda "flotante" de 1.500 millones de pesos que incluye a muchos proveedores. Qué se va a privilegiar, quieren saber en el PJ. Porque la crisis también abarca algunos resortes de la ayuda social.

En ese marco, Bonfatti se vio obligado esta semana a desmentir a su ministro de Economía que -efectivamente- había dicho que si los diputados demoraban la aprobación de las Letras iban a poner en peligro "el pago de salarios" del Estado. El gobernador aclaró que ese dinero no se usará para los sueldos, sino para ponerse al día con contratistas y proveedores. Pero la oposición lo quiere ahora detallado y por escrito, y por eso presentaron los pedidos de informes correspondientes.

Más problemas de números

El ex intendente y actual concejal Héctor Cavallero, que vive un período de amplio entendimiento con el gobierno provincial en temas de seguridad; no ha dejado de marcar sin embargo los temas de la agenda local que han impactado de lleno en el Ejecutivo que conduce Mónica Fein. La licitación más importante que tiene por delante el municipio (unos 1.400 millones de pesos en lo que dura la concesión) es la de la basura. Hacia allí dirigió sus críticas el edil al marcar esta semana que la licitación debería ser declarada desierta porque las ofertas de las empresas estuvieron por encima del 40 por ciento de lo presupuestado.

Pero quizás el item más irritante para la intendenta haya sido aquel en el que Cavallero denunció que el municipio mantiene una deuda de casi 170 millones de pesos con los actuales concecionarios. El edil coincidió con el gremio de los recolectores que habían marcado que -en esas condiciones- los prestadores dejaron de invertir y eso está haciendo que se resienta el servicio. Cuando desde el municipio lo desmintieron, Cavallero le pidió a la intendenta "más humildad". La cuestión derivó en un pedido de informes en el Concejo Municipal pero se nota que la administración local se pone incómoda cuando se consulta a los funcionarios por el tema.

Es un frente más que se le abre a Fein a quien por más que Lifschitz intentó dejarle el camino allanado, le fueron apareciendo zonas de ripio más allá de lo previsible. Con todo, la jefa comunal trata de no perder la sonrisa y apuesta al diálogo permanente. Pero en algunas áreas se la nota desguarnecida en función de la capacidad de respuesta que tiene cada uno de sus secretarios. Muchas veces los conflictos empiezan técnicos y terminan políticos, abriéndose camino despacio hasta llegar al propio despacho de Fein en el Palacio de los Leones, cuando deberían ser resueltos mucho antes de arribar a ese destino.

A la hora de los privilegios

El presidente del Colegio de Abogados de Rosario, Ignacio del Vecchio, dio esta semana una contundente lección de corporativismo que nada tiene ver con la búsqueda de la verdad y de la justicia. El presidente de la entidad se apuró a declarar que el caso del abogado Fabián Casarini, acusado de matar con un cuchillo a Andrés Arduvino, había sido "legítima defensa". No había terminado de pronunciar la frase cuando comenzaron a conocerse detalles de la causa que complican y mucho a este joven abogado que en principio apareció como el profesional del derecho que repelió en su propio estudio-domicilio, la agresión de un ladrón que ingreso armado y con fines de robo.

Tal fue el error del presidente de la institución que empezaron a llover las críticas de reconocidos abogados penalistas que no querían quedar involucrados en lo que apareció en los diarios como la opinión del colegio. El caso era tan claro que había que sospechar. De un lado un profesional del Derecho, del otro un joven con frondoso prontuario. Más que nunca había que sospechar de la escena "servida" y ser prudente porque es claro que a la legítima defensa hay que probarla también.

Pero lo peor es que desde una institución como el Colegio de Abogados se avaló una opinión pública que rápidamente comenzó a circular por los medios de comunicación, que se inclinaba por venerar al joven y valiente abogado que había "eliminado" a un peligroso delincuente. La causa reúne cada vez más elementos sorprendentes y los resultados no serán tan rápidos ni concluyentes como previó el doctor Del Vecchio.

Homenajes y nomenclaturas

En el Concejo Municipal hay amplio consenso para imponer el nombre de Roberto Fontanarrosa al Centro Cultural Bernardino Rivadavia. Es claro, es como sacarle los caramelos a un chico, ¿quién se va a oponer?. Sin embargo, no hay que dejar de advertir que si se corre el eje del homenajeado y del nombre actual -no precisamente simpático para la historia argentina- aún subsiste otra polémica: El cambio permanente de nombres que ya están arraigados a los lugares que designan en la ciudad. Rivadavia contrajo la primera deuda externa del país y no tiene fama de patriota. Pero fundó la Universidad Argentina. A la hora de elegir enemigos históricos, a Julio A. Roca sería difícil hallarle competencia.

Por otro lado, qué decir de Fontanarrosa. No hay nadie en Rosario que no pueda quererlo y tampoco hay una persona que no sienta que es uno de los símbolos más importantes de la rosarinidad. Pero parecía más apropiado el proyecto del concejal Jorge Boasso que impulsaba la creación de un museo del humor y la historieta con el nombre del genial Negro. Ediles, amigos entrañables de Fontanarrosa y hombres de la cultura acuerdan con la posición aquí expresada. Pero han confesado sus temores a este cronista a la hora de hacerla pública. Temen quedar como odiosos que retacean homenajes a un tipo muy querido. Es un error, porque si algo enseñó este notable creador es andar por la vida y por el arte sin rodeos. Sería el más sincero de los homenajes.

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Leo Ricciardino

Periodista en LT8 y Canal 5. Columnista del diario Rosario/12.

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