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Jueves, 27 Julio 2017

Crisis del astillero: venta, convocatoria y mudanza a Paraguay

Escrito por  Punto Biz
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Inaugurado en 2009 como el más moderno del país, llegó a representar en 2012 el 70% de la industria naviera en Argentina. ¿Qué pasó?

La paralización del astillero Ultrapetrol, el más moderno del país con planta en Alvear, que deja a más de 100 operarios sin trabajo, es el nuevo capítulo de una historia que incluyó una millonaria inversión para una apuesta estratégica, la venta de la firma, la convocatoria de acreedores y una mudanza en ciernes a Paraguay.

En 2009, los dueños de la naviera Ultrapetrol Ltd, de capitales argentinos, inauguran el astillero con una inversión de u$s55 M que lo convierte en el fabricante y reparador de barcazas más moderno del país. Su presidente era Felipe Menéndez Ross, apellido histórico y de mucho peso en el sector. Ultrapetrol Ltd, con base en Las Bahamas, nació a principios de los 90 y se hizo fuerte en el transporte fluvial en la hidrovía (con la firma UABL), servicios logísticos a petroleras y fletes interoceánicos de cargas generales. También se expandió a Paraguay, Uruguay y Brasil, operando en Argentina como Ultrapetrol SA. En 2006, el grupo comenzó a cotizar en el mercado búrsatil de EE.UU. recolectando US$ 330M para modernizar sus flotas y abrir el astillero.

Lo cierto es que la fábrica se convierte en la estrella de los astilleros argentinos ya que –con tecnología de punta- se concentraba en el negocio más pujante: atender embarcaciones que operan por hidrovía ya que los tradicionales astilleros bonaerenses, todos en dificultades, estaban enfocados a la construcción de grandes embarcaciones de ultramar, un negocio en declive por la desaparición de las navieras nacionales. Arrancó con 200 empleados fabricando barcazas fluviales de 2.500 a razón de una por semana, llegando a tener capacidad para hacer dos semanales y pudiendo encarar construcciones mayores, como remolcadores. En 2012 tuvo su apogeo al exportar 30 barcazas a Colombia por u$s45M.

Y fue a fin de ese año, cuando se venden el 78% de Ultrapetrol por u$s 220M al fondo de inversión Southern Cross (SC), controlado por Norberto Morita, ex timonel del grupo Bemberg y dueño de Juncadella, la petrolera CGC, empresas chilenas proveedoras de agua potable y generación eléctrica y un puerto en Colombia.

Pero luego el escenario cambió y para 2015 el astillero estaba en franco retroceso habiendo dejado ya 100 empleos en el camino. Si bien la desaparición de la industria naval nacional pesó, y también el know how de SC no es el mismo que el de Menéndez Ross, la razón fundamental es la falta de competitividad con respecto a los astilleros paraguayos (allá el costo laboral del sector es del 35% contra el 70% de argentina). Además, pesa la carga fiscal como el pago de la "obligación aduanera de importación temporaria", que encarece reparaciones de embarcaciones extranjeras cuando el 90% de las barcazas que navegan la hidrovía son paraguayas y bolivianas. No en vano, mientras la industria argentina cae, la cantidad de astilleros paraguayos saltó de 3 a 13.

Fue así que SC envió algunas de las empresas de Ultrapetrol SA a convocatoria de acreedores, entre ellas el astillero y una naviera que conectaba Buenos Aires y Usuhaia. Y tras licuar pasivos, ubicó al astillero bajo paraguas de otra de las empresas del holding en Paraguay. En la empresa aseguran que no le soltarán la mano a la fábrica y que reactivará a full el astillero si los pedidos de trabajo vuelven. No obstante, y por más que oficialmente no se lo reconozca, Ultrapetrol SA sigue la ruta de la mudanza de negocios navieros argentinos a Paraguay.

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