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Jueves, 07 Junio 2012

PROA HACIA ASIA

México, Perú, Colombia y Chile suscribieron un acuerdo marco para implementar la formación del nuevo bloque comercial denominado “Alianza del Pacífico”, en la convicción de que, aún en estos tiempos, la unión hace la fuerza.

Grecia y España se tambalean ante un abismo cuya caída conduce a la quiebra, provocando un tembladeral como nunca antes se vio enla Unión Europea(UE). Ese bloque regional, considerado la matriz de todos los procesos de integración regional modernos, se enfrenta actualmente al viejo dilema shakespeareano: ser o no ser.

No es casual que los propios británicos, siempre críticos de las políticas europeístas, con su primer ministro, David Cameron, a la cabeza, hayan demostrado su honda preocupación en una entrevista con el presidente estadounidense, Barack Obama. Ambos políticos expresaron la necesidad de elaborar estrategias alternativas ante un escenario eventual en el cual la Zona Euro estallara. Cameron fue muy concreto al señalar que ningún gobernante puede ser señalado para sacar por sí solo a la Unión Europea de la crisis, en clara alusión a la canciller alemana, Angela Merkel.

Los socios europeos deberán tomar importantes decisiones cuando se reúnan el 28 de junio. Allí se verá si prevalece la postura de una férrea austeridad fiscal -ajuste- que encarna Angela Merkel, o las buenas intenciones tendientes al crecimiento y contención social -inversión pública- que sostiene el nuevo presidente francés, Francoise Hollande. Mientras tanto, griegos y españoles mantienen a Europa en vilo.

Del otro lado del océano Atlántico, los Estados Unidos están dando algunas tibias muestras de recuperación económica desde su caída en desgracia en 2008. Pero la campaña electoral que culminará con las elecciones presidenciales de noviembre insume la mayor parte de su atención. Como ya se dijo, a los políticos y decisores de los Estados Unidos les preocupa mucho más por estos días lo que sucede a los europeos que lo que pudiera ocurrirle a sus rebeldes vecinos del sur del continente.

Es con este panorama internacional en el cual, en el marco de la IVcumbre de la “Alianza del Pacífico”, los presidentes de México, Felipe Calderón; Perú, Ollanta Humala; Chile, Sebastián Piñera y Colombia, Juan Manuel Santos, firmaron en el cerro Paranal, en el desierto chileno de Atacama, la constitución de la Alianza del Pacífico. Panamá y Costa Rica participarán en calidad de observadores. Este nuevo bloque regional, que reúne a los principales países latinoamericanos con costa en dicho océano, apunta a profundizar la integración económica entre sus miembros y a establecer vínculos conjuntos con la región de Asia Pacífico.

Los datos indican que, unidos, los cuatro países suman más de un tercio del Producto Bruto Interno de América latina y que, en el plano mundial, constituirían como grupo la novena economía más grande y el decimosexto actor comercial más importante. El nuevo bloque supone un mercado de más de 200 millones de consumidores y equivaldría aproximadamente al 50 por ciento del comercio latinoamericano.

Queda claro que la importancia del hecho no está en esos números, que son más bien arbitrarios, dado que las cifras no son producto todavía de una integración efectiva, sino de una suma de datos económicos individuales. Lo relevante, es el proyecto en sí mismo, tanto en su aspecto económico como en su aspecto político.

En materia económica, está claro que ante la crisis del eje económico y comercial que pasa por el océano Atlántico, estos países apuestan a revitalizar los vínculos económicos y comerciales con la región Asia-Pacífico. Este puede ser un buen dato para Latinoamérica en su conjunto, al acercar a ambas regiones, conla Alianzadel Pacífico como plataforma de desembarco en el sudeste asiático y ya no solamente en China.

Deben destacarse las palabras del peruano Humala, quien señaló que este espacio “no busca ser oposición” a otros espacios de integración latinoamericana “sino más bien un espacio que nos complemente”. Esa referencia estaba destinada a los otros bloques regionales relevantes, a saber, el Mercado Común del Sur (MERCOSUR), la Comunidad Andina de Naciones (CAN) y la Unión de Naciones Sudamericanas (UNASUR).

En materia política, es claro que los presidentes que firmaron el acuerdo constitutivo de la Alianzadel Pacífico (Piñera, Santos, Calderón, Humala) responden a un espectro ideológico de centroderecha o de tipo conservador, diferenciado del espectro ideológico de centroizquierda que inspira a los primeros mandatarios de los países que integran el MERCOSUR. Dilma Rousseff de Brasil, Cristina Fernández de Kirchner de Argentina, José Mujica de Uruguay y Fernando Lugo de Paraguay se encuentran en las antípodas ideológicas de sus pares de la Alianza del Pacífico. Mención aparte merece el venezolano Hugo Chávez, quien desde hace años impulsa el ingreso de su país al MERCOSUR, membresía que se vio frustrada en su ratificación en el seno del Congreso Paraguayo. Sin embargo, su afinidad ideológica con los mandatarios de ese bloque es más que evidente.
Una pseudo excepción a la postura político-ideológica imperante en la Alianza del Pacífico es la del mandatario peruano. Humala proviene de una vertiente nacionalista y socialista muy cercana al chavismo. Sin embargo, se ha cuidado muy bien de no romper el clima de crecimiento económico que vive Perú desde hace ya varios años y que ha visto pasar a presidentes tan disímiles como Alejandro Toledo y Alan García. La economía parece crecer en Perú a pesar de la política y no a consecuencia de ella. En ese sentido, Humala optó por no alterar cuestiones de fondo que pudieran dar por tierra con ese crecimiento, terminando por parecerse más a sus nuevos aliados de Chile, Colombia y México que a su antiguo mentor, Hugo Chávez.

La Alianza del Pacífico puede actuar efectivamente como un complemento a los bloques regionales ya existentes, tal como señalara Humala, pero en algún punto, con la inclusión de México, supone un desafío al liderazgo político económico que ejerce Brasil en Latinoamérica. Porque México es el otro gigante latinoamericano, que durante demasiado tiempo estuvo alejado de sus pares y adherido al destino de su socio del norte, los Estados Unidos. La sabiduría popular mexicana lo dice claramente “hay México, tan lejos de Dios y tan cerca de Estados Unidos”.

No obstante lo dicho, la irrupción de la Alianzadel Pacífico es una buena noticia. Los sudamericanos no deben perder de vista que como bloque con una impronta mucho más política, la UNASURes un foro mucho más representativo e inclusivo. Pero la creación de nuevos bloques en el marco de la diversificación de estrategias económicas y comerciales latinoamericanas constituye algo positivo, síntoma de madurez, de independencia y de evolución, en la comprensión de que la cooperación es el camino indicado en el marco de la globalización inevitable.

Más aún, si la inclusión de México supone de algún modo un desafío al liderazgo brasileño en la región, bienvenido sea. Es en la disputa política, en la pugna por el ejercicio del poder, donde nace la libertad.

Resta que el bloque regional haga efectivas sus buenas intenciones y provoque un desembarco del otro lado del Pacífico -océano que oficiará más que nunca como unión entre ambos continentes- provechoso para todos los latinoamericanos. Lo seguro es que Chile, Colombia, México y Perú han puesto proa hacia Asia.

 

Lic. Prof. Mariano G. Yakimavicius

www.aldeanoglobal.blogspot.com